365 días después del supermercado.
Francis Ho-Min-Go un año después. ¿Cómo pasó el tiempo?
El ex-dueño y cajero del supermercado Malayo-argentino se encuentra en libertad, después de pasar doce meses en la sombra. El año pasado, el empresario Francis Ho-Min-Go fue detenido con los cargos de agresión y exhibicionismo en la vía pública, tras una pelea callejera con el dueño del cyber-supermercado Chinargento, el ciudadano chino Kim Kim II. La batalla dejó herido al empresario Kim y ciega a su mascota, el canario Fung. Francis tras disculparse con las victimas declaró a la agencia de noticias Bill que se encuentra completamente rehabilitado y que podrá reinsertarse rápidamente en la sociedad. En la actualidad, sin su negocio de venta de comestibles, se encuentra escribiendo su vida con un ignoto escritor; piensa publicarla con el nombre Cuentos del supermercado.
Casa de Francis Ho-Min-Go
Francis despierta y su esclavo Hugo lo espera con el desayuno calentito y el diario con la noticia de su libertad remarcada en rojo. Tras leerlo, azota un rato a su empleado y sale a la calle a recorrer el barrio. Saluda a los árboles, huele a un empresario con traje, habla con una colectividad de canes, ataca con piedras a los almacenes barriales y visita la Basílica de Akila Kulosawa. Aquí Francis mira algunos videos haciéndose fervientes piquetes de ojos, grita párrafos del Único Guión (algo así como la Biblia de Akila) y habla con el director del templo sobre la filosofía de los colores y los sueños. Tras la conversación sobre la evolución humana, el ex-cajero se da cuenta de su tardanza a la cita con el escritor de su biografía y corre a su hogar. En su casa, Hugo lo recibe amablemente con el látigo. Francis lo rechaza y se encuentra con el escritor en la mesa para dieciséis personas de su lujoso living. Comienza con los relatos del supermercado, pero se emociona y baja su cabeza en prolongado silencio. El literato sin que le digan nada se retira silbando bajito. Hugo, tras acompañar al escritor a la puerta, se acerca suavemente a su amo y le pregunta:
-Sumo Francis, ¿se encuentra bien? ¿Quiere azotarme?
-Súbdito Hugo,-Ho-Min-Go levanta la cabeza y continúa- tu castigo ya no complacel.
-Entonces, ¿qué ser Sumo Francis?
-Extlañal mis clientes. Yo quelel mi supelmelcado, dalía cualquiel cosa pol mi supelmelcado.
-¿Mi libertad?
-¡No dije libeltad!
-Perdón, pero dijo cualquier cosa y cualquier cosa es mi libertad.
-Si tu devolvel mi supelmelcado, negocialemos tu libeltad.
-Yo le devolveré a sus clientes.
Francis sonríe y se dirige a la planta alta en busca de su antiguo uniforme de cajero.
Punta Norte-Desfile de Pelucardi´s
-Acá tenemos a la modelo Enriqueta Gómez. ¡Cuánta belleza! ¡Qué soltura! Ella acaba de firmar un rutilante contrato con la agencia dietética Eskeletor-explica el conductor del desfile, mientras levanta sus manos para que el público aplauda.
Tras las bambalinas aparecen un ejército de bellas modelos, algunos asistentes que parecen colibríes en vuelo y el peluquero más reconocido del sur: Kirk le Chien. Éste alienta a las mujeres, les arregla el cabello y de vez en cuando intenta llamar la atención del musicalizador. El collar de Kirk comienza a sonar como un teléfono. El famoso cortador de cabellos se queda petrificado dejando caer el peine y la tijera. Después de un par de cachetazos del musicalizador, reacciona y va en busca de sus dos socios.
Nemo enclaustrado en su oficina, con su boca emanando cantidades siderales de baba, cuenta el enorme capital del desfile. Kirk lo interrumpe:
-¡Francis nos necesita!
El empresario se congela con el dinero en su mano. Una gota cae de su boca y permanece en el aire un instante. Vuelve en sí y asimila lo que le acaban de decir:
-¡Francis!… Rápido, andá a buscar a Bilardo que yo guardo el dinero y nos encontramos en el garaje.
En la oficina de Bilardo, éste comienza a desvestir a una joven modelo prometiéndole una vida de lujos y eterna fidelidad.
-¡Bilardo!-interrumpe Kirk.
-¡NO SABES GOLPEAR, PELOTUDO!
-Francis llamó.
-¿El del supermercado?…
-Sí, el uruguayo.
-¡Al Kirk-móvil!… Lo siento querida, nos vemos luego.
Ciudad Arco Iris
Bajo el encanto de Jimmy Summersville un grupo de jóvenes se agitan en el festival Danza del momento. Entre estos jóvenes se encuentra René bailando con el Rey de gabinete el doctor Luigi Munson. Ambos discuten amenamente la salida de la noche.
-Vayamos al concierto de Franckie Hugo-afirma René.
Luigi desconforme levanta la mirada al cielo y mordiéndose el labio contesta:
-¡Siempre hablando de Franckie!
-Porfi, amore mío, sabes bien que él ni te hace sombra.
-Bueno, vamos pero con la condición que después comemos en Dollys Sheep.
-¡Dollys Sheep, me encanta ese lugar! ¿Hiciste reservaciones?
-Hace tres meses.
-A el flaco Aguinis le tardo cuatro meses conseguir una mesa.
-El flaco Aguinis es legislador, yo soy un poco más y ya reserve una mesa con tres meses de antelación.
-Asunto arreglado, señor importante. Ahora es momento de mover el cuerpo.
Ambos bailan e intercambian besos hasta que son interrumpidos por el llamado de la botella con agua que comparten. René aparta al Rey del gabinete, toma la botella, se la lleva al oído, afirma frunciendo el ceño y desaparece en la multitud.
Isla Victoria Estadio del Club Atlético Tigre
La barra brava de Morón está a punto de entrar al estadio del clásico rival. Entre ellos está el presidente de la institución, Osvaldo, vestido con traje rojo y blanco.
-Muchachos- arenga el protagonista de Yerba Mala-, en este partido nos jugamos el ascenso y por eso éste no es sólo un clásico común y corriente. Esto es la historia misma y todos nosotros podemos ser protagonistas de la leyenda de Morón. El rival tiene que sentir que nosotros somos el decimosegundo jugador del plantel. Hoy tenemos que alentar como nunca. Tenemos que agitar los trapos. Los putos de enfrente tienen que saber cuales son los verdaderos colores. Ellos tienen que sentir que son visitantes. ¡Vamo a gritar! ¡VAMO MORÓN CARAJO, VAMO A GANAR!
Los hinchas empiezan a mover sus banderas, a golpear los redoblantes y todos cantan hasta más no poder entrando al estadio. Osvaldo a medida que su público ingresa, les golpea con su puño el pecho. Cuando los hinchas desaparecen en el túnel de la tribuna, arregla su corbata y se dirige a la comisión deportiva de Tigre. Adentro permanecen sentados el Presidente y los altos dirigentes de la institución local esperando a Osvaldo para festejar.
-¡Muchachos, costó pero lo conseguí! El partido ya esta arreglado y Morón va ir a menos… ¿Dónde está lo mío?
El presidente de Tigre destapa una botella de sidra y contesta:
-¡Ova…
-¡NO ME DIGAS OVA!- interrumpe molesto.
-Perdón, Osvaldo. La alegría del ascenso me pone así. Aquí tienes tu dinerillo.
Un dirigente le alcanza un maletín. Osvaldo toma el dinero y siente la alarma de su reloj sonar, se arremanga, lo observa y se retira a los pedos sin despedirse.
Casa de Luisa
-Hoy es el primer aniversario de la ausencia de mi hijo. Una verdadera tragedia… Ja, ja, ja.-Luisa ríe por un rato largo hasta que el humo del horno empieza a inundar la cocina.- ¡La puta, se me quema la carne!-abre la puerta del horno y saca el humeante manjar.
-¿Qué se quema?-pregunta Cristina entrando en la cocina.
-Nada hijita, todo está bien…
-¿Cuánto humo?
-¿Sabes qué se festeja hoy?
-La muerte del pelotudo, ¿no?… ¿Queda algo en el freezer?
-Ya no, Cristinita. ¿Qué te pensas que cociné?
-¿Aguanta un año esta carne?
-Ya lo veremos, hijita-contesta preparando la mesa.
Ambas se sientan. Cristina entona el canto de Llijita y Luisa toma la fuente y la espumadera.
-¿Pie o mano?
-Sabes que los pies son mi debilidad-contesta Cristina relamiéndose.
Apenas Luisa muerde el pulgar, la falange comienza a sonar como teléfono, se quita el dedo de la boca y se lo lleva al oído.
-¿Qué pasa?-pregunta alterada Cristina.
-Francis nos necesita.
-Vamonos.
-¿Quién es Francis?
-¿Nunca leíste los Cuentos del supermercado?
-No. ¿Son buenos?
-No mucho. Vamos que te los cuento en el camino.
Edificios Catatonia
-¡GÓMMMEEEZZZ, TOMATE TU TIEMPO PEDAZO DE IMBÉCIL!- Gutiérrez grita así pues es el recién ascendido a director júnior de impresiones, y sólo por hobbie maltrata a su empleado mono. A su lado está el gerente general de la empresa, el niño Casas.
-Pensar que hace un año yo te trataba igual-recuerda el niño.
-Ja,ja- Gutiérrez ríe-Pensar que hace un año vos no podías caminar y ahora cambias el talle del traje cada 4 meses.
Ahora ambos ríen y esperan que llegue Gómez para que les siga alegrando la jornada. El empleado llega con unos papeles en una mano y con una banana mordida en la otra. Gutiérrez ve el comestible y lo increpa:
-Gómez ¿qué hace con una banana en el horario laboral? Sus 10 minutos para comer terminaron hace rato. Sabe que por cosas como esas usted no asciende. El tanque Cannevare no hace cosas como esas porque él tiene ambiciones y por ese él asciende. ¿Usted no tiene ambiciones, Gómez?
El primate se rasca la cabeza un rato y contesta:
-Negro, lo mío es el rock & roll, no esta empresa de mierda. Si no te gustan mis métodos te podes meter el trabajo donde te quepa-Arroja su uniforme, se prende un pucho y se va a la mierda.
Los jefes se quedan mirándose serios y sueltan una carcajada, Gutiérrez toma la mano del pequeño Casas y comienzan a buscar una nueva victima. Pasan por el cubículo de fotocopiadoras y Casas le dice:
-Te acordas que tu ambición era sacar fotocopias. ¡Qué imbécil!
-¡Sí, y tu ambición era inventar unos pañales autolavables!
Una fotocopiadora empieza a sonar. Gutiérrez se acerca y una hoja aparece con la siguiente inscripción: FRANCIS LOS NECESITA. Casas mira a Gutiérrez y habla:
-Si Francis nos necesita, ahí estaremos.
Los dos se retiran de la empresa.
Templo Agnos
El templo se encuentra atestado de gente. Más de 1000 personas vienen a ver al más grande orador de la no-religión.
-¡Cómo dijo Groucho Marx-Juan grita a los cuatro vientos-: “La religión es el opio de los pueblos”!
La multitud estalla en gritos, las chicas se desmayan, un muchacho se sube al escenario y luego haciendo el avioncito salta a la gente, la gente se abre y el muchacho cae sobre una botella rota. Juan levanta los brazos y al grito de voten por mí se retira a su camerino. Se sienta frente al espejo y hace llamar a su secretario. El empleado llega corriendo con la planilla de donaciones, se la entrega y exclama:
-¡Nos vamos para arriba, Juan! Si las acciones de la no-religión continúan aumentando en catorce días podremos construir un templo más.
-¿Y la televisión?-pregunta Juan sin levantar la vista de los números.
-La televisión anda de maravillas, cada vez tenemos más publicidades y en cualquier momento podremos aumentar las horas de aire.
-¿Los libros y los productos de venta?-vuelve a preguntar Juan.
-Se está preparando una edición más de ”No crea en nada, sólo en mí” y los muñequitos con su imagen son los favoritos entre los niños.
-¿Ya puedo decir que soy más famoso que Morrison?
-¡Claro que sí, por lo menos en este país lo eres!
-Muy bien. Ahora quiero estar solo unos instantes.
El secretario y sus asistentes se retiran. Juan se mira en el espejo y comienza a transformar su rostro serio en una enorme y ambiciosa sonrisa.
-¡SOY MÁS GRANDE QUÉ MORRISON, EN TU CARA, BONADEO!
Juan comienza a arrojar cosas al aire y a saltar de alegría hasta que el sonido de su micrófono sin manos interrumpe el jolgorio. Se ajusta la cucaracha y escucha, toma sus zapatos y abandona el templo sin hablar con nadie.
Hospital Guevara-Zona de sanitos
Por los pasillos del hospital se viven tiempos de festejos y gran algarabía, se ven guirnaldas colgadas por doquier, vuelan serpentinas, los pacientes con cornetitas corren a las enfermeras con bonetes; todos bailan la música de fiesta. En una de las habitaciones un cartel por arriba de la puerta proclama: POR LA RECUPERACIÓN DE MANUEL. A Manuel le acaban de dar el alta justo cuando ya lo estaban dando por muerto. Una sobredosis de mate cocido le salvó la vida y los asombrados científicos del hospital y de hospitales vecinos comenzaron a analizar su cura para probarla en todo tipo de enfermedades. Manuel, “el milagro del cocido” le dicen, se encuentra con sus maletas hechas y esperando que le confirmen la invitación prometida del norte, se cumple un año desde que los turistas se las prometieron. A su lado la enfermera Elisa Amor reza también por unas vacaciones de arriba, buscando la forma de comunicarse con ellos y reclamarles con un ¿qué pasó? Manuel con la mano en la pera y entrecerrando los ojos recuerde el cartón que le habían obsequiado. Lo toma entre sus manos y escucha a Luisa que le dice:
-¡Manuel, fijate si dice algo el cartón!
-Me estoy fijando.
-Fijate bien, agarralo, no sé, hace algo que me quiero ir a la mierda.
Manuel toma el cartón con la mano izquierda mientras que con su derecha como un Aladino enajenado empieza a darle calor con frotes acelerados. Pasan los minutos y el cartón empieza a tomar un brillo parecido a un rostro. Ambos observan este hecho de la naturaleza y Manuel acelera la velocidad de frotado. Finalmente aparecen dos caras con los rasgos de Joseph y Marie. El cartón suena como un timbre. Manuel se lo lleva al oído pero no entiende lo que oye. Elisa comprendiendo la falla en la comunicación le arrebata el cartón y decide escuchar.
-¡Para loca qué haces!
-¡Shhh, cállate que escucho algo!
-¡Yo también lo oía hasta que me sacaste el cartón!
-Cállate Manuel, es en ingles… Francis necesita la presencia de Manuel en su casa.
-¿Quién me necesita?
-Who is Francis?-pregunta Elisa; recibida la respuesta traduce- Francis es el dueño de un supermercado. En principio los necesitaba a ellos pero como viven tan lejos pensaron en que vos los podías representar bastante bien.
-¡Yo no quiero a ningún Francis, yo quiero un viaje al norte!
Elisa transmite la información, espera la respuesta y dice:
-Después de ver a Francis, ellos te invitan a su país-. Elisa reflexiona y agrega-¿Y yo?-espera unos segundos y estalla de felicidad.
Elisa y Manuel se envuelven en abrazos de prosperidad. Manuel se despide y acude a su cita.
Hospital Guevara-Terapia intensiva
Enrique no se recupera del accidente que tuvo hace un año atrás. Se encuentra en coma y los médicos ya están pensando en quitarle permanentemente el respirador para que otros pacientes puedan también usarlo. El encefalograma hace su típico sonido de pí-pí-pí, hasta que se transforma en una llamada de teléfono: Tiriririrí, tiriririrí. Enrique comienza a mover sus pestañas, abre los ojos, se desconecta el cable del pecho y el de la cabeza; se lleva uno al oído y el otro a la boca. Enrique escucha serio, se sorprende y exclama:
-¡Si Francis me necesita, ahí estaré!… Pero si yo soy Enrique, ¿por qué tengo que llevar a Enrique?
Un niño de unos diez años aparece por la puerta de la habitación y lo increpa:
-¡No, yo soy Enrique!… ¿Qué carajo haces en mi cuerpo?
Enrique se queda boquiabierto, mira al espejo que tenía a su lado y se da cuenta que está en el cuerpo que corresponde.
-¡Pendejo! ¿Quién carajo sos? Yo soy Enrique Vikram y este cuerpo me pertenece.
-¡Si no vas a salir a las buenas-el niño cierra sus puñitos-, te voy a sacar a las malas!
-¡¿Cómo te atreves a amenazarme?! ¡Yo soy el más grande vendedor de casas y departamentos del centro y no voy a permitir que un meón me amedrente!
-¡YO NO SOY NINGÚN MEON!-grita el niño haciendo pucherito.
-¡Yo no soy ningún meón!-replica burlonamente Enrique.
-Te estas bufando de mí, ahora vas a ver.
El niño junta sus manitos, las extiende hacia adelante y pega un salto golpeando el estomago de Enrique.
-¡Uhhhhh!… ¿Pendejo, qué haces?-se saca al niño de encima y se refriega el estomago.
-Lo vi en un comic, de esta forma Ulk entraba al cuerpo de un hampón.
-¡Nene, vola de acá antes que te mate!
-¡Tranquilos muchachos!- interrumpe un médico -Yo soy el doctor Nicolás y lo que ustedes padecen es doble personalidad con un desprendimiento de cuerpo.
Enrique se rasca la cabeza y habla:
-¡Qué carajo decís, borracho! Tenemos que aflojar un poco con la medicación.
-¡Borracho, ese fue bueno!-festeja el niño
-¡Yo soy una eminencia en esto!-explica el médico acercándose a la cama- Vos antes del accidente sufrías de doble personalidad y cuando saliste del coma tu otro yo se transformó en este pequeño.
El medico intenta tocar la cabeza del niño. Éste se aleja esquivándole la mano y pregunta:
-¿Quiere decir que soy libre?
-Sí, muchachito, lo eres.
-Pero entonces,-Enrique se rasca una oreja y cuestiona:-¿de dónde sacó el cuerpo?
El medico abre los ojos, piensa unos minutos, y sin respuestas se lleva el estetoscopio el oído, escucha unos instantes, afirma con la cabeza y se despide:
-Lo siento muchachos, me tengo que ir. Adiós-sale corriendo de la habitación.
Enrique mira al pequeño y le pregunta:
-Si yo soy Enrique, tú ¿cómo te llamas?
-¡No, yo soy Enrique!
-No, pequeño no podemos ser los dos Enriques.
-Entonces cambiate el nombre-dice el niño mostrando sus palmas.
Enrique apunto de perder la cordura se ilumina y piensa en psicópatear al pibe haciendo uso de su madurez:
-Está bien, sé Enrique. Yo seré Quique.
-¡Por qué vas a ser vos Quique, a mí también me gusta ese nombre!
-¿Queres ser vos Quique?
-Mmmm, no. Vos sé Quique, a mí me gusta Enrique.
-¡MALDITO NIÑO, TE MATARÉ!-dice el ex-Enrique levantando sus puños.
El nuevo Enrique levanta su mano y la baja mostrando desinterés:
-Che, grandulón, ¿no tenemos que irnos?
-¡NO ME DIGAS GRAND… Es verdad tenemos que irnos.
Puente Don Puey
-¡NO AL FONDO DE COMERCIO, NO A LAS COMIDAS RAPIDAS, NO A LA MUSICA COUNTRY…
Un grupo de desocupados se manifiesta cortando el transito, gritando consignas anti-imperialista y exigiendo un subsidio de desempleo. Frente a ellos están los oficiales de la Federal al mando de los tenientes Francisco Dotto y Pedro Noble. Ambos están desparramados en el asfalto y desencajan sus mandíbulas por la risa. Ellos se ríen de uno de los piqueteros que permanece con la cabeza gacha, ocultando su rostro entre su larga cabellera y su espesa barba. Finalmente esta persona junta un poco de coraje, se levanta y les grita a todos los presentes:
-¡YO SOY BRUNO PIMIENTA…
-¡Bruno Pimienta es un reconocido Sargento, tú eres sólo un vago!-le recrimina el teniente Dotto.
La multitud estalla en risas desenfrenadas. Bruno avergonzado mira a sus costados, se desenreda su barba de meses con las manos abiertas y declara:
-¡YO SOY BRUNO PIMIENTA! ES CIERTO, YO ERA UN SARGENTO DE LA BUENAGENTE PERO AFORTUNADAMENTE PUDE VER LA CORRUPCIÓN QUE HAY EN LA FUERZA Y RENUNCIÉ A ESE ANTRO DE VICIOS SIN ESCRUPULOS. AHORA ESTOY DEL LADO DEL PUEBLO PUES ME HICE TROTSKISTA DE LA PRIMERA HORA. ¡VIVA LA REVOLUCIÓN NIHILISTA!
-¡VIVAAA!-gritan el envalentonado grupo de desocupados que lo acompañan.
Los oficiales comienzan a preocuparse por su seguridad y deciden dar grandes pasos hacia atrás al ver a los manifestantes al mando de Pimienta correr hacia ellos. Bruno alcanza a un joven cabo y lo golpea con su palo estandarte. El palo comienza a sonar.
-Un minutito; no te muevas que me están llamando por palo.
-Todo bien, atende tranquilo-contesta ofendido el joven golpeando sus uñas contra el asfalto.
-Me tengo que ir, pibe, esta vez te perdono.
-¿Cuándo vas a volver?
-Sólo el viento sabrá-Bruno toma su carrito de chatarra, se monta en este, despliega la sabana que le sirve de vela y un brisa le acelera el camino hasta la casa de Francis.
Yabi 1243 Código postal 90210
El barrio de la Cosecha se encuentra tranquilo. Demasiado tranquilo se preguntan los vecinos.
-¡ME ESTAS CANSANDO CON ESA PLANTA DE MIERDA, ISMAEL, LE PRESTAS MÁS ATENCION A ELLA QUE A MÍ!
Estaba demasiado tranquilo, María otra vez quebró la paz con sus interminables alaridos. María es la materialización prematura del sueño de Ismael; hace cuatro meses que ambos esperan un niño o niña. Dentro del hogar vuela un plato a través de toda la cocina y se estrella justo al lado de Ismael. Este permanece agachado con su potus entre las manos tratando de tranquilizar las aguas:
-¡Amorcito…
-¡NO ME DIGAS AMORCITO!
-¡Es sólo una planta, no podes estar celosa de una planta!
-ESO ES LO QUE ME PREGUNTO. ¿ES SÓLO UNA PLANTA? ¿POR QUÉ CARAJO LE PRESTAS TANTA ATENCIÓN?
-Sólo le doy un poco de agua y le leo el diario.
-¡A MÍ NI SIQUIERA AGUA ME….
Interrumpe el llamado del paquete de 29 pulgadas azul que un año atrás Francis le dio con la orden de entregar el día de hoy.
-Perdóname amorcito, tengo que atender.
-¡AGGGHHH, NO ME DIGAS AMORCITO!-Maria estalla y se toma su despeinados cabellos.
Vuela otro plato. Ismael logra esquivarlo, toma el paquete y oye en el interior mientras lo agita.
-Lo siento linda me tengo que ir.
-¿QUÉ PASÓ, A LA PLANTA LE AGARRÓ LA MENOPAUSIA Y TE TENES QUE IR AL HOSPITAL?-esta vez Maria se toma su entrepierna.
-No voy a discutir. Adiós.
-¡CUÁNDO REGRESES, YO YA NO VOY A ESTAR!
-Adiós.








-¿Tenis? ¡Me encanta ese deporte!…-René, el protagonista de esta historia, infantilmente engaña a un reconocido compañero de la empresa publicitaria en la cual trabaja, la Smithson, Smithson & Gómez. Él quiere pasar un tiempo con quién considera Demost popiular dud in de laburo; por esto con gran admiración acepta jugar un partido de tenis por la tarde, y de paso aprovecha y libera las tensiones acumuladas en los músculos de su espalda, el cuello y los muslos.
-¡OSVALDO…, levantate de una vez, pelotudo!- ésta es la encantadora voz de cigarrillos negros y despertadores campestres de la señora Teodosia.