EPILOGO

Junio 25, 2009


365 días después del supermercado.

Francis Ho-Min-Go un año después. ¿Cómo pasó el tiempo?

El ex-dueño y cajero del supermercado Malayo-argentino se encuentra en libertad, después de pasar doce meses en la sombra. El año pasado, el empresario Francis Ho-Min-Go fue detenido con los cargos de agresión y exhibicionismo en la vía pública, tras una pelea callejera con el dueño del cyber-supermercado Chinargento, el ciudadano chino Kim Kim II. La batalla dejó herido al empresario Kim y ciega a su mascota, el canario Fung. Francis tras disculparse con las victimas declaró a la agencia de noticias Bill que se encuentra completamente rehabilitado y que podrá reinsertarse rápidamente en la sociedad. En la actualidad, sin su negocio de venta de comestibles, se encuentra escribiendo su vida con un ignoto escritor; piensa publicarla con el nombre Cuentos del supermercado.

Casa de Francis Ho-Min-Go

Francis despierta y su esclavo Hugo lo espera con el desayuno calentito y el diario con la noticia de su libertad remarcada en rojo. Tras leerlo, azota un rato a su empleado y sale a la calle a recorrer el barrio. Saluda a los árboles, huele a un empresario con traje, habla con una colectividad de canes, ataca con piedras a los almacenes barriales y visita la Basílica de Akila Kulosawa. Aquí Francis mira algunos videos haciéndose fervientes piquetes de ojos, grita párrafos del Único Guión (algo así como la Biblia de Akila) y habla con el director del templo sobre la filosofía de los colores y los sueños. Tras la conversación sobre la evolución humana, el ex-cajero se da cuenta de su tardanza a la cita con el escritor de su biografía y corre a su hogar. En su casa, Hugo lo recibe amablemente con el látigo. Francis lo rechaza y se encuentra con el escritor en la mesa para dieciséis personas de su lujoso living. Comienza con los relatos del supermercado, pero se emociona y baja su cabeza en prolongado silencio. El literato sin que le digan nada se retira silbando bajito. Hugo, tras acompañar al escritor a la puerta, se acerca suavemente a su amo y le pregunta:

-Sumo Francis, ¿se encuentra bien? ¿Quiere azotarme?

-Súbdito Hugo,-Ho-Min-Go levanta la cabeza y continúa- tu castigo ya no complacel.

-Entonces, ¿qué ser Sumo Francis?

-Extlañal mis clientes. Yo quelel mi supelmelcado, dalía cualquiel cosa pol mi supelmelcado.

-¿Mi libertad?

-¡No dije libeltad!

-Perdón, pero dijo cualquier cosa y cualquier cosa es mi libertad.

-Si tu devolvel mi supelmelcado, negocialemos tu libeltad.

-Yo le devolveré a sus clientes.

Francis sonríe y se dirige a la planta alta en busca de su antiguo uniforme de cajero.

Punta Norte-Desfile de Pelucardi´s

-Acá tenemos a la modelo Enriqueta Gómez. ¡Cuánta belleza! ¡Qué soltura! Ella acaba de firmar un rutilante contrato con la agencia dietética Eskeletor-explica el conductor del desfile, mientras levanta sus manos para que el público aplauda.

Tras las bambalinas aparecen un ejército de bellas modelos, algunos asistentes que parecen colibríes en vuelo y el peluquero más reconocido del sur: Kirk le Chien. Éste alienta a las mujeres, les arregla el cabello y de vez en cuando intenta llamar la atención del musicalizador. El collar de Kirk comienza a sonar como un teléfono. El famoso cortador de cabellos se queda petrificado dejando caer el peine y la tijera. Después de un par de cachetazos del musicalizador, reacciona y va en busca de sus dos socios.

Nemo enclaustrado en su oficina, con su boca emanando cantidades siderales de  baba, cuenta el enorme capital del desfile. Kirk lo interrumpe:

-¡Francis nos necesita!

El empresario se congela con el dinero en su mano. Una gota cae de su boca y permanece en el aire un instante. Vuelve en sí y  asimila lo que le acaban de  decir:

-¡Francis!… Rápido, andá a buscar a Bilardo que yo guardo el dinero y nos encontramos en el garaje.

En la oficina de Bilardo, éste comienza a desvestir a una joven modelo prometiéndole una vida de lujos y eterna fidelidad.

-¡Bilardo!-interrumpe Kirk.

-¡NO SABES GOLPEAR, PELOTUDO!

-Francis llamó.

-¿El del supermercado?…

-Sí, el uruguayo.

-¡Al Kirk-móvil!… Lo siento querida, nos vemos luego.

Ciudad Arco Iris

Bajo el encanto de Jimmy Summersville un grupo de jóvenes se agitan en el festival Danza del momento. Entre estos jóvenes se encuentra René bailando con el Rey de gabinete el doctor Luigi Munson. Ambos discuten amenamente la salida de la noche.

-Vayamos al concierto de Franckie Hugo-afirma René.

Luigi desconforme levanta la mirada al cielo y mordiéndose el labio contesta:

-¡Siempre hablando de Franckie!

-Porfi, amore mío, sabes bien que él ni te hace sombra.

-Bueno, vamos pero con la condición que después comemos en Dollys Sheep.

-¡Dollys Sheep, me encanta ese lugar! ¿Hiciste reservaciones?

-Hace tres meses.

-A el flaco Aguinis le tardo cuatro meses conseguir una mesa.

-El flaco Aguinis es legislador, yo soy un poco más y ya reserve una mesa con tres meses de antelación.

-Asunto arreglado, señor importante. Ahora es momento de mover el cuerpo.

Ambos bailan e intercambian besos hasta que son interrumpidos por el llamado de la botella con agua que comparten. René aparta al Rey del gabinete, toma la botella, se la lleva al oído, afirma frunciendo el ceño y desaparece en la multitud.

Isla Victoria Estadio del Club Atlético Tigre

La barra brava de Morón está a punto de entrar al estadio del clásico rival. Entre ellos está el presidente de la institución, Osvaldo, vestido con traje rojo y blanco.

-Muchachos- arenga el protagonista de Yerba Mala-, en este partido nos jugamos el ascenso y por eso éste no es sólo un clásico común y corriente. Esto es la historia misma y todos nosotros podemos ser protagonistas de la leyenda de Morón. El rival tiene que sentir que nosotros somos el decimosegundo jugador del plantel. Hoy tenemos que alentar como nunca. Tenemos que agitar los trapos. Los putos de enfrente tienen que saber cuales son los verdaderos colores. Ellos tienen que sentir que son visitantes. ¡Vamo a gritar! ¡VAMO MORÓN CARAJO, VAMO A GANAR!

Los hinchas empiezan a mover sus banderas, a golpear los redoblantes y todos cantan hasta más no poder entrando al estadio. Osvaldo a medida que su público ingresa, les golpea con su puño el pecho. Cuando los hinchas desaparecen en el túnel de la tribuna, arregla su corbata y se dirige a la comisión deportiva de Tigre. Adentro permanecen sentados el Presidente y los altos dirigentes de la institución local esperando a Osvaldo para festejar.

-¡Muchachos, costó pero lo conseguí! El partido ya esta arreglado y Morón va ir a menos… ¿Dónde está lo mío?

El presidente de Tigre destapa una botella de sidra y contesta:

-¡Ova…

-¡NO ME DIGAS OVA!- interrumpe molesto.

-Perdón, Osvaldo. La alegría del ascenso me pone así. Aquí tienes tu dinerillo.

Un dirigente le alcanza un maletín. Osvaldo toma el dinero y siente la alarma de su reloj sonar, se arremanga, lo observa y se retira a los pedos sin despedirse.

Casa de Luisa

-Hoy es el primer aniversario de la ausencia de mi hijo. Una verdadera tragedia… Ja, ja, ja.-Luisa ríe por un rato largo hasta que el humo del horno empieza a inundar la cocina.- ¡La puta, se me quema la carne!-abre la puerta del horno y saca el humeante manjar.

-¿Qué se quema?-pregunta Cristina entrando en la cocina.

-Nada hijita, todo está bien…

-¿Cuánto humo?

-¿Sabes qué se festeja hoy?

-La muerte del pelotudo, ¿no?… ¿Queda algo en el freezer?

-Ya no, Cristinita. ¿Qué te pensas que cociné?

-¿Aguanta un año esta carne?

-Ya lo veremos, hijita-contesta preparando la mesa.

Ambas se sientan. Cristina entona el canto de Llijita y Luisa toma la fuente y la espumadera.

-¿Pie o mano?

-Sabes que los pies son mi debilidad-contesta Cristina relamiéndose.

Apenas Luisa muerde el pulgar, la falange comienza a sonar como teléfono, se quita el dedo de la boca y se lo lleva al oído.

-¿Qué pasa?-pregunta alterada Cristina.

-Francis nos necesita.

-Vamonos.

-¿Quién es Francis?

-¿Nunca leíste los Cuentos del supermercado?

-No. ¿Son buenos?

-No mucho. Vamos que te los cuento en el camino.

Edificios Catatonia

-¡GÓMMMEEEZZZ, TOMATE TU TIEMPO PEDAZO DE IMBÉCIL!- Gutiérrez grita así pues es el recién ascendido a director júnior de impresiones, y sólo por hobbie maltrata a su empleado mono. A su lado está el gerente general de la empresa, el niño Casas.

-Pensar que hace un año yo te trataba igual-recuerda el niño.

-Ja,ja- Gutiérrez ríe-Pensar que hace un año vos no podías caminar y ahora cambias el talle del traje cada 4 meses.

Ahora ambos ríen y esperan que llegue Gómez para que les siga alegrando la jornada. El empleado llega con unos papeles en una mano y con una banana mordida en la otra. Gutiérrez ve el comestible y lo increpa:

-Gómez ¿qué hace con una banana en el horario laboral? Sus 10 minutos para comer terminaron hace rato. Sabe que por cosas como esas usted no asciende. El tanque Cannevare no hace cosas como esas porque él tiene ambiciones y por ese él asciende. ¿Usted no tiene ambiciones, Gómez?

El primate se rasca la cabeza un rato y contesta:

-Negro, lo mío es el rock & roll, no esta empresa de mierda. Si no te gustan mis métodos te podes meter el trabajo donde te quepa-Arroja su uniforme, se prende un pucho y se va a la mierda.

Los jefes se quedan mirándose serios y sueltan una carcajada, Gutiérrez toma la mano del pequeño Casas y comienzan a buscar una nueva victima. Pasan por el cubículo de fotocopiadoras y Casas le dice:

-Te acordas que tu ambición era sacar fotocopias. ¡Qué imbécil!

-¡Sí, y tu ambición era inventar unos pañales autolavables!

Una fotocopiadora empieza a sonar. Gutiérrez se acerca y una hoja aparece con la siguiente inscripción: FRANCIS LOS NECESITA. Casas mira a Gutiérrez y habla:

-Si Francis nos necesita, ahí estaremos.

Los dos se retiran de la empresa.

Templo Agnos

El templo se encuentra atestado de gente. Más de 1000 personas vienen a ver al más grande orador de la no-religión.

-¡Cómo dijo Groucho Marx-Juan grita a los cuatro vientos-: “La religión es el opio de los pueblos”!

La multitud estalla en gritos, las chicas se desmayan, un muchacho se sube al escenario y luego haciendo el avioncito salta a la gente, la gente se abre y el muchacho cae sobre una botella rota. Juan levanta los brazos y al grito de voten por mí se retira a su camerino. Se sienta frente al espejo y hace llamar a su secretario. El empleado llega corriendo con la planilla de donaciones, se la entrega y exclama:

-¡Nos vamos para arriba, Juan! Si las acciones de la no-religión continúan aumentando en catorce días podremos construir un templo más.

-¿Y la televisión?-pregunta Juan sin levantar la vista de los números.

-La televisión anda de maravillas, cada vez tenemos más publicidades y en cualquier momento podremos aumentar las horas de aire.

-¿Los libros y los productos de venta?-vuelve a preguntar Juan.

-Se está preparando una edición más de ”No crea en nada, sólo en mí” y los muñequitos con su imagen son los favoritos entre los niños.

-¿Ya puedo decir que soy más famoso que Morrison?

-¡Claro que sí, por lo menos en este país lo eres!

-Muy bien. Ahora quiero estar solo unos instantes.

El secretario y sus asistentes se retiran. Juan se mira en el espejo y comienza a transformar su rostro serio en una enorme y ambiciosa sonrisa.

-¡SOY MÁS GRANDE QUÉ MORRISON, EN TU CARA, BONADEO!

Juan comienza a arrojar cosas al aire y a saltar de alegría hasta que el sonido de su micrófono sin manos interrumpe el jolgorio. Se ajusta la cucaracha y escucha, toma sus zapatos y abandona el templo sin hablar con nadie.

Hospital Guevara-Zona de sanitos

Por los pasillos del hospital se viven tiempos de festejos y gran algarabía, se ven guirnaldas colgadas por doquier, vuelan serpentinas, los pacientes con cornetitas corren a las enfermeras con bonetes;  todos bailan la música de fiesta. En una de las habitaciones un cartel por arriba de la puerta proclama: POR LA RECUPERACIÓN DE MANUEL. A Manuel le acaban de dar el alta justo cuando ya lo estaban dando por muerto. Una sobredosis de mate cocido le salvó la vida y los asombrados científicos del hospital y de hospitales vecinos comenzaron a analizar su cura para probarla en todo tipo de enfermedades. Manuel, “el milagro del cocido” le dicen, se encuentra con sus maletas hechas y esperando  que le confirmen la invitación prometida del norte, se cumple un año desde que los turistas se las prometieron. A su lado la enfermera Elisa Amor reza también por unas vacaciones de arriba, buscando la forma de comunicarse con ellos y reclamarles con un ¿qué pasó? Manuel con la mano en la pera y entrecerrando los ojos recuerde el cartón que le habían obsequiado. Lo toma entre sus manos y escucha a Luisa que le dice:

-¡Manuel, fijate si dice algo el cartón!

-Me estoy fijando.

-Fijate bien, agarralo, no sé, hace algo que me quiero ir a la mierda.

Manuel toma el cartón con la mano izquierda mientras que con su derecha como un Aladino enajenado empieza a darle calor con frotes acelerados. Pasan los minutos y el cartón empieza a tomar un brillo parecido a un rostro. Ambos observan este hecho de la naturaleza y Manuel acelera la velocidad de frotado. Finalmente aparecen dos caras con los rasgos de Joseph y Marie.  El cartón suena como un timbre. Manuel se lo lleva al oído pero no entiende lo que oye. Elisa comprendiendo la falla en la comunicación le arrebata el cartón y decide escuchar.

-¡Para loca qué haces!

-¡Shhh, cállate que escucho algo!

-¡Yo también lo oía hasta que me sacaste el cartón!

-Cállate Manuel, es en ingles… Francis necesita la presencia de Manuel en su casa.

-¿Quién me necesita?

-Who is Francis?-pregunta Elisa; recibida la respuesta traduce- Francis es el dueño de un supermercado. En principio los necesitaba a ellos pero como viven tan lejos pensaron en que vos los podías representar bastante bien.

-¡Yo no quiero a ningún Francis, yo quiero un viaje al norte!

Elisa transmite la información, espera la respuesta y dice:

-Después de ver a Francis, ellos te invitan a su país-. Elisa reflexiona y agrega-¿Y yo?-espera unos segundos y estalla de felicidad.

Elisa y Manuel se envuelven en abrazos de prosperidad. Manuel  se despide y acude a su cita.

Hospital Guevara-Terapia intensiva

Enrique no se recupera del accidente que tuvo hace un año atrás. Se encuentra en coma y los médicos ya están pensando en quitarle permanentemente el respirador para que otros pacientes puedan también usarlo. El encefalograma hace su típico sonido de pí-pí-pí, hasta que se transforma en una llamada de teléfono: Tiriririrí, tiriririrí. Enrique comienza a mover sus pestañas, abre los ojos, se desconecta el cable del pecho y el de la cabeza; se lleva uno al oído y el otro a la boca. Enrique escucha serio, se sorprende y exclama:

-¡Si Francis me necesita, ahí estaré!… Pero si yo soy Enrique, ¿por qué tengo que llevar a Enrique?

Un niño de unos diez años aparece por la puerta de la habitación y lo increpa:

-¡No, yo soy Enrique!… ¿Qué carajo haces en mi cuerpo?

Enrique se queda boquiabierto, mira al espejo que tenía a su lado y se da cuenta que está en el cuerpo que corresponde.

-¡Pendejo! ¿Quién carajo sos? Yo soy Enrique Vikram y este cuerpo me pertenece.

-¡Si no vas a salir a las buenas-el niño cierra sus puñitos-, te voy a sacar a las malas!

-¡¿Cómo te atreves a amenazarme?! ¡Yo soy el más grande vendedor de casas y departamentos del centro y no voy a permitir que un meón me amedrente!

-¡YO NO SOY NINGÚN MEON!-grita el niño haciendo pucherito.

-¡Yo no soy ningún meón!-replica burlonamente Enrique.

-Te estas bufando de mí, ahora vas a ver.

El niño junta sus manitos, las extiende hacia adelante y pega un salto golpeando el estomago de Enrique.

-¡Uhhhhh!… ¿Pendejo, qué haces?-se saca al niño de encima y se refriega el estomago.

-Lo vi en un comic, de esta forma Ulk entraba al cuerpo de un hampón.

-¡Nene, vola de acá antes que te mate!

-¡Tranquilos muchachos!- interrumpe un médico -Yo soy el doctor Nicolás y lo que ustedes padecen es doble personalidad con un desprendimiento de cuerpo.

Enrique se rasca la cabeza y habla:

-¡Qué carajo decís, borracho! Tenemos que aflojar un poco con la medicación.

-¡Borracho, ese fue bueno!-festeja el niño

-¡Yo soy una eminencia en esto!-explica el médico acercándose a la cama- Vos antes del accidente sufrías de doble personalidad y cuando saliste del coma tu otro yo se transformó en este pequeño.

El medico intenta tocar la cabeza del niño. Éste se aleja esquivándole la mano y pregunta:

-¿Quiere decir que soy libre?

-Sí, muchachito, lo eres.

-Pero entonces,-Enrique se rasca una oreja y cuestiona:-¿de dónde sacó el cuerpo?

El medico abre los ojos, piensa unos minutos, y sin respuestas se lleva el estetoscopio el oído, escucha unos instantes, afirma con la cabeza y se despide:

-Lo siento muchachos, me tengo que ir. Adiós-sale corriendo de la habitación.

Enrique mira al pequeño y le pregunta:

-Si yo soy Enrique, tú ¿cómo te llamas?

-¡No, yo soy Enrique!

-No, pequeño no podemos ser los dos Enriques.

-Entonces cambiate el nombre-dice el niño mostrando sus palmas.

Enrique apunto de perder la cordura se ilumina y piensa en psicópatear al pibe haciendo uso de su madurez:

-Está bien, sé Enrique.  Yo seré Quique.

-¡Por qué vas a ser vos Quique, a mí también me gusta ese nombre!

-¿Queres ser vos Quique?

-Mmmm, no. Vos sé Quique, a mí me gusta Enrique.

-¡MALDITO NIÑO, TE MATARÉ!-dice el ex-Enrique levantando sus puños.

El nuevo Enrique levanta su mano y la baja mostrando desinterés:

-Che, grandulón, ¿no tenemos que irnos?

-¡NO ME DIGAS GRAND… Es verdad tenemos que irnos.

Puente Don Puey

-¡NO AL FONDO DE COMERCIO, NO A LAS COMIDAS RAPIDAS, NO A LA MUSICA COUNTRY…

Un grupo de desocupados se manifiesta cortando el transito, gritando consignas anti-imperialista y exigiendo un subsidio de desempleo. Frente a ellos están los oficiales de la Federal al mando de los tenientes Francisco Dotto y Pedro Noble. Ambos están desparramados en el asfalto y desencajan sus mandíbulas por la risa. Ellos se ríen de uno de los piqueteros que permanece con la cabeza gacha, ocultando su rostro entre su larga cabellera y su espesa barba. Finalmente esta persona junta un poco de coraje, se levanta y les grita a todos los presentes:

-¡YO SOY BRUNO PIMIENTA…

-¡Bruno Pimienta es un reconocido Sargento, tú eres sólo un vago!-le recrimina el teniente Dotto.

La multitud estalla en risas desenfrenadas. Bruno avergonzado mira a sus costados, se desenreda su barba de meses con las manos abiertas y declara:

-¡YO SOY BRUNO PIMIENTA! ES CIERTO, YO ERA UN SARGENTO DE LA BUENAGENTE PERO AFORTUNADAMENTE PUDE VER LA CORRUPCIÓN QUE HAY EN LA FUERZA Y RENUNCIÉ A ESE ANTRO DE VICIOS SIN ESCRUPULOS. AHORA ESTOY DEL LADO DEL PUEBLO PUES ME HICE TROTSKISTA DE LA PRIMERA HORA. ¡VIVA LA REVOLUCIÓN NIHILISTA!

-¡VIVAAA!-gritan el envalentonado grupo de desocupados que lo acompañan.

Los oficiales comienzan a preocuparse por su seguridad y deciden dar grandes pasos hacia atrás al ver a los manifestantes al mando de Pimienta correr hacia ellos. Bruno alcanza a un joven cabo y lo golpea con su palo estandarte. El palo comienza a sonar.

-Un minutito; no te muevas que me están llamando por palo.

-Todo bien, atende tranquilo-contesta ofendido el joven golpeando sus uñas contra el asfalto.

-Me tengo que ir, pibe, esta vez te perdono.

-¿Cuándo vas a volver?

-Sólo el viento sabrá-Bruno toma su carrito de chatarra, se monta en este, despliega la sabana que le sirve de vela y un brisa le acelera el camino hasta la casa de Francis.

Yabi 1243 Código postal 90210

El barrio de la Cosecha se encuentra tranquilo. Demasiado tranquilo se preguntan los vecinos.

-¡ME ESTAS CANSANDO CON ESA PLANTA DE MIERDA, ISMAEL, LE PRESTAS MÁS ATENCION  A ELLA QUE A MÍ!

Estaba demasiado tranquilo, María otra vez quebró la paz con sus interminables alaridos. María es la materialización prematura del sueño de Ismael; hace cuatro meses que ambos esperan un niño o niña. Dentro del hogar vuela un plato a través de toda la cocina y se estrella justo al lado de Ismael. Este permanece agachado con su potus entre las manos tratando de tranquilizar las aguas:

-¡Amorcito…

-¡NO ME DIGAS AMORCITO!

-¡Es sólo una planta, no podes estar celosa de una planta!

-ESO ES LO QUE ME PREGUNTO. ¿ES SÓLO UNA PLANTA? ¿POR QUÉ CARAJO LE PRESTAS TANTA ATENCIÓN?

-Sólo le doy un poco de agua y le leo el diario.

-¡A MÍ NI SIQUIERA AGUA ME….

Interrumpe el llamado del paquete de 29 pulgadas azul que un año atrás Francis le dio con la orden de entregar el día de hoy.

-Perdóname amorcito, tengo que atender.

-¡AGGGHHH, NO ME DIGAS AMORCITO!-Maria estalla y se toma su despeinados cabellos.

Vuela otro plato. Ismael logra esquivarlo, toma el paquete y oye en el interior mientras lo agita.

-Lo siento linda me tengo que ir.

-¿QUÉ PASÓ, A LA PLANTA LE AGARRÓ LA MENOPAUSIA Y TE TENES QUE IR AL HOSPITAL?-esta vez Maria se toma su entrepierna.

-No voy a discutir. Adiós.

-¡CUÁNDO REGRESES, YO YA NO VOY A ESTAR!

-Adiós.

wantsyouauntsam

ESTE CUENTO CONTIENE EL PRIMER SISTEMA DE TRADUCCION SIMULTANEA. DISFRUTENLÓN

-¡Rey Merlo! (el dialogo originalmente está en ingles). Este lugar parece malditamente adecuado. Estacionate aquí y echemos un vistazo.

La pareja extranjera, Joseph Freddy Kelly y Marie Madison, estacionan su vehículo ultimo modelo, se bajan deslumbrados y comienzan a recorrer la ciudad. Ellos están en este país para descubrir el estilo de vida subdesarrollado y enterarse de lo que en su lugar de procedencia no ven, pues Ondavisión Internacional no se los muestra. Sus impresiones son como les comentaron sus amigos: Buenos Aires es interesantemente añeja, flexibles estructuras que le dan más vida a lo derruido, moneda devaluada, tierra regalada. Les gusta que sea así por eso cuando no consiguen una descripción acertada de lo que están viendo toman sus enormes cámaras de fotos con selección de ASSas automática e imagen 3D y registran el impecable momento. Generalmente, uno de los dos posa con su inmaculado rostro, a veces muestran sus colores, otras comiendo una carne freída con salsa hipoalérgica y una gran dotación de papas aceitadas. Son dos locos lindos que van a recorrer la ciudad visitando tres lugares fundamentales del hábitat, tres grandes puntos que sus colegas le recalcaron como imperdibles

Primer punto: Hospital municipal Guevara.

Los turistas contratan a una enfermera bilingüe llamada Elisa Amor para que les describa el establecimiento y las personas que lo habitan. Entran en la primera habitación vestidos con trajes espaciales, para no lamentar después algún virus del tercer mundo. Marie mira la enorme habitación y le llama la atención que solo haya una sola cama:

-Disculpe, ¿por qué una sola cama? No soy médica, pero creo que los tipos que están acostados en el pasillo estarían muy bien acá.

-Buena pregunta-felicita Elisa Amor-. El paciente sufre un brote de alguna rara enfermedad y como las autoridades saben nada al respecto, por precaución decidieron aislarlo en esta habitación personal. La precaución es muy importante en este hospital.

-Sí que lo es-afirma Joseph.

Al enfermo se lo ve bastante bien, está conciente leyendo un libro y tomando su mate cocido, cuando observa a su enfermera acercarse con dos Neils Armstrongs,  aparta el libro y se regocija al ver la posibilidad de negocios que se le aproxima:

-¡Bonjourrr!-amablemente los saluda.

Los muchachos rubios se quedan boquiabiertos y con leve tinte de ofensa por la ignorancia a su idioma. La enfermera baja la cabeza, le pega un suavecito codazo al paciente y explica:

-Manuel, ellos hablan ingles.

-¡Ahh! Zorri an uelcom.

Los extranjeros ríen y Marie le declara a la enfermera para que traduzca: (N. del Esc.: Por el acertado sistema de traducción simultanea directamente pasaremos a lo que dicen en español)

-¿Qué hay de nuevo, negro?

El paciente sonríe monetariamente  y contesta:

-Todo bien. Ya casi estoy listo para domar una ola.

-¡¿En serio?!-se alegra Joseph mirando a Elisa.

La enfermera niega con la cabeza y con su dedo índice dibuja una línea en su cuello mientras saca terminantemente la lengua. Manuel observa estos gestos que no comprende, sonríe mostrando complicidad  y amistosamente pregunta:

-¿Ustedes tienen lindas playas allá en el norte?

-¡Nuestras playas son del carajo!- afirma Marie levantando nostálgicamente la vista al techo-. ¿Deberías venir cuando te recuperes?

-Eso es una invitación y acepto contento-Manuel cierra su puño y levanta el brazo maradonianamente.

-Claro que estás invitado amigo, nosotros te pagamos los pasajes y la estadía será en nuestra casa.

-Van a necesitar una traductora- se adelanta Elisa para no ser menos-. Yo puedo serles muy útil.

-Ja, ja-ríe Joseph y continúa-Tú también estas invitada, mujer. ¡Uhhh, qué tarde se hizo! Es una lastima pero nosotros debemos irnos- se despide velozmente al ver la fila de suplicios que se ha formado en la puerta de la habitación.

-¡No, quédense, vamos a tomar unos mates! Elisa, calentá el agua. ¡Y ustedes-dirigiéndose a los pacientes que se amontonan en la puerta de la habitación- váyanse a rezarle a otros dioses, estos dos son míos!

-¡Buhhh!- la trulla de enfermos se aleja de la puerta maldiciendo su suerte.

-Elisa no te calentes por el mate-Marie habla cerrando sus azules ojos-, de veras que debemos irnos. Joseph hacele entrega de nuestro maldito presente.

-¿Escuche presente?-pregunta Manuel mostrando su recto pulgar.

-Es nuestra forma de agradecerte tu amabilidad. Aquí tienes-Joseph saca de su mochila un pedazo de cartón y se lo entrega lentamente. Manuel lo recibe con una gran sonrisa que se desdibuja cuando se da cuenta que solo es un cartón mal cortado. La sala permanece en silencio esperando el agradecimiento, hasta que por aburrimiento lo interrumpe la voz de Marie, gesticulando el clic de una cámara a la altura de sus ojos:

-¡Elisa, sacanos una maldita foto!

Los extranjeros se acercan al paciente que aun mantiene la vista en el regalo con una completa desilusión.

-¡Sonrían!

Joseph agita una banderita de su país, Marie enseña una gorra del ratón Miguelito y Manuel muestra su regalo con cara poco feliz.

-¡Un maldito gusto, Manuel! Te esperamos en el norte cuando te recuperes.

Se despiden los extranjeros y se retiran entre masas de pacientes que les describen sus dolores. Manuel se queda mirando el regalo y reputeando entre dientes. Elisa toma una escoba y comienza a barrer el camino cerrado por ésos cadáveres ambulantes. Finalmente llegan a la puerta del hospital y Marie dice:

-Manuel es un muchacho buena onda es una lastima que vaya a morir.

-Manuel es un amor, es una verdadera lastima-añade la enfermera.

-¿Cuánto tiempo le queda?-pregunta Joseph

Elisa con un rostro inexpresivo baja la cabeza, la menea de un lado hacia otro y contesta:

-Nunca se sabe, puede morir hoy o dentro de un mes. La gripe es así.

Los extranjeros se despiden doblando sus espaldas, suben a su vehículo, Joseph prende el limpiaparabrisas para alejar las caras que intentan ver el interior del vehículo y se van al siguiente punto.

Segundo Punto: Le´Chet. Edificios de la rivera.

Suben ambos a su tecnológico vehículo y aceleran hacia la dirección. Cruzando el puente Don Puey unos obreros se encuentran picando el asfalto y los obligan a aminorar la marcha. A velocidad de humano traspasan los obstáculos y calculan  matemáticamente que llegaran tarde, no se los ve preocupados, a cada rato Marie se asoma por la ventanilla para sacar algunas fotos: retrata a un puesto de choripanes; a un motoquero sin casco; a muchos arbolitos; a un linyera con maletín gritando: ¡Revolución urbana!; a dos perros y a un gato abrazados compartiendo una cerveza bien fresca. Después de media hora de fotografías y rodar el asfalto, observan a los lujosos departamentos Le´Chet. Un grupo de jubilados y desocupados les pasa cerca del vehículo golpeando la carrocería e insultándolos. Marie se dispone a fotografiar a los manifestantes y estos al ver la cámara se detienen en su violencia, se peinan y posan para la foto. Retratado el momento feliz, se despiden y continúan hacia los edificios. Estacionan a unas cuadras y hacen el recorrido a pie. Armados con sus cámaras llegan a la dirección remarcada, justo en el momento que la marcha se transforma es una batalla campal cómo los de la vieja usanza, mano a mano cientos de policías intentan separar a cientos de civiles que se pelean entre ellos. Joseph observa a Marie y demuestra toda la felicidad que le produce la foto que los transformara en los más populares entre sus conocidos. Toma su cámara y la prepara para panorámica de alta velocidad en grados Kelvin y luminiscencia gradual modulada según disposiciones geofísicas. Dispara el obturador y se produce una omnipresente y brillante luz. Los guerreros sienten el fogonazo, se detienen y comienzan a mirar para todos lados; reconocen a quien poco tiempo atrás era su enemigo mortal y se disculpan, se abrazan, se besan y son felices por el resto de la jornada. La pareja de turista al ver la belicosidad terminada, se retira al siguiente punto.

Tercer punto: Supermercado de barrio.

La barriga les comienza a pedir cualquier cosa frita y para calmarlo van al primer expendedor de víveres que encuentran; de paso también conocen las costumbres alimenticias de este curioso país. Llegan al supermercado Malayo-argentino, descienden de su vehículo, mientras se limpian la baba que por sus bocas corre. En la caja se encuentra el cajero Francis, que al identificarse con las cámaras de fotos de sus nuevos clientes, despliega su bandera de Malasia. Joseph se acerca al cajero, toma la bandera, se limpia la boca y devuelve el símbolo a un sorprendido y lagrimeante Ho-Min-Go. Los turistas en determinado paso se dirigen a la sección grasas. Toman unos gatos-fritos con adobo picoso, unas malteadas megacremadas y sus papas aglutinadas en mermelada de café; luego tomados de las manos regresan a la caja. Francis al ver a sus dos clientes, se limpia las lágrimas, sonríe calculando su dinero y dice:

-Amelican dolals fol fifty, plis.

Marie sin quitar la vista de sus comestibles, le paga al cajero. Se despiden y se van.

Se suben a su vehículo y degluten lo víveres en cuestión de minutos, para luego dormirse frente al televisor-mobile.

18:50 Hora del Paraná

Joseph se despierta con el himno de su país, mira su reloj y trata de despertar a Marie. Está se encuentra con una mano en el corazón, murmura la letra de tan conocido sonido y una vez terminada la melodía, al grito de Beisball se despierta bateando el espejo retrovisor a la mierda.

Cuarto punto: Ciudad Oculta.

La peligrosidad en este punto es considerada como absoluta; de todas formas les es imprescindible bajarse del vehículo si quieren vivir lo más divertido del viaje. Prevenidos como les dijeron, los turistas bajan con su arma inteligente: un procesador-abogado, que ante cualquier dificultad demanda a los insurrectos en un tribunal propio. Con el dedo en la tecla de ejecutar comienzan a recorren el paraje en busca de la tan deseada ciudad. De pronto se les cruza un muchacho en calzoncillo y remera; consultan con su letrado electrónico y tras escuchar el consejo profesional, Joseph pregunta:

-Discúlpenos, estamos buscando Ciudad Oculta, ¿sabe dónde está?

El extraño joven escucha estas palabras y sale corriendo a una velocidad inimaginable. Marie mira a Joseph y al ver que éste le responde con la mirada, ambos apretan el botón de ejecutar en el procesador.

-¡Nos vemos en el tribunal!-demanda el aparatito.

Los turistas siguen su recorrido hasta que ven un enorme cartel con grandes letras rojas que dice:

WELCOME TO HIDDEN CITY. BIENVENIDO A CIUDAD OCULTA

Marie toma las manos de su pareja y empieza a saltar llorando de emoción. Joseph saca de su mochila un aerosol y empieza a escribir en el cartel. Una vez terminado el graffiti saca una banderita de su país y la clava en la calle de tierra. Marie programa al abogado y lo deposita junto a la banderita. Observan sus quehaceres orgullosos, y él se despide con una venia y ella tirando un beso y levantando su pierna derecha hacia atrás. Joseph desactiva la alarma, suben al supervehículo. Se enciende el motor. Ella observa la luna, levanta un dedo y exclama:

-¡Casa!

El auto comienza a elevarse, mientras lo habitantes de Ciudad Oculta se acercan mansamente al cartel y lo leen:

“ESTE TERRENO NOS PERTENECE.

NOS PERTENECEN SUS RECURSOS Y SUS HUMANOS.

NOS PERTENECE SU CULTURA Y SU HISTORIA.

SUS CONTAMINACIONES Y SUS GUERRAS.

SUS ENFERMADADES Y SU HAMBRE.

SI NO GUSTAR, A JODERSE,

USTEDES ASÍ LO DESEARON.

NOS VEMOS EN NUESTRO TRIBUNAL”

EL OTRO YO

Mayo 1, 2009

233

Enrique Vikram se encuentra en la intersección de las calles José M. Chatruc y A. Bastía de la ciudad céntrica; él espera que lleguen su parejita de clientes para poder mostrar su 2 ambientes de categoría, apto profesional, muy bajas expensas (de costos razonables), contrafrente (vista al pulmón de la manzana) luminosidad de 8 puntos (más o menos), con cocina americana (está muy de moda en Norteamérica), baño completo con cerámicas importadas de un país extranjero, pisos de parquet flotante y las paredes huecas están pintadas al látex beige monocromático; aparentemente todo el departamento se encuentra en perfecto estado de conservación y sin vencimiento aproximado. El metraje es sólo demostrativo y las medidas reales saldrán de la escritura pública que sólo bajo reserva (Un mil [1000] pesos [$]) se podrá fotocopiar para los interesados. Son las 18:15 de una tarde aparentemente pacifica y como es normal en nuestro protagonista, se pasa el tiempo conversando con su Otro Yo. Criado bajo una severa cultura (Teve) se encontró con la necesidad de inventarse un amiguito. Seamos espectadores del exquisito debate que se está manteniendo en este momento.

¡Qué trabajito te elegiste!

Ni que lo digas… Todavía recuerdo cuando el viejo me dijo:(sonido de disco de vinilo gastado.) ”Hijo eres una persona mayor que acaba de dejar los pantaloncitos cortos, así que es tiempo que te ganes tu propia mesada. Hoy estuve hablando con un compañero de la colimba y te conseguí un puestito en una inmobiliaria”.

¿Una inmobiliaria?

“En una inmobiliaria venderás casas, departamentos, oficinas y todo lo que se te pueda ocurrir”.

¿Revistas de dibujitos?

“Revistas no, pero puedes vender todo lo demás. Un vendedor de casas puede venderle un iglú a un esquimal”.

Me parece bien papá, tengo 26 años y encontrarle iglús a la gente parece ser una forma agradable de ganar un salario. Enrique Vikram, vendedor de casas, suena bastante bien.

¡Qué pedazo de imbécil! Podrías estar trabajando en la bolsa vendiendo acciones de Aciesta. Pero no, el señorito está acá, en la calle de un Prócer que no conoce, esperando a unos idiotas que si vienen seguro que no van a comprar, pero que de todas formas los tenes que esperar. ¡Esperar, siempre tenes que esperar! Vos no sos un vendedor de casas, vos sos un esperador de gente.

¡Es cierto, soy un maldito esperador de gente!

Ai dont uana uait in vein for yor lov beib. Ai don’t uana uait in vein for yor lov beib.

¡No cantes!

¡Uh! Eres un milico al estilo militar, con sombrerito y todo… ¡Bah! Al menos me puedo divertir viendo a la gente pasar.

Hace lo que quieras, pero no cantes.

Míralo a ese tipo que pedazo de morfetty qué es, y encima el muy descarado está vestido de tenis.

Pedazo parece ser lo que anda buscando. ¿Qué miras, Freddie? Ni lo pienses, a mí me gustan las minuzas.

Hablando de minitas, observa esos balones.

¡Uuyuyui, nena! ¿No queres que hagamos una partuza? Vos pones los globos, yo pongo el pito y le damos toda la noche a la matraca.

¡Sí nena, contonea ese trasero! Con esta imagen tenes material para la noche, ¿no?

¡Basta, estoy trabajando! Tengo que concentrarme y recordar el speach: es un departamento de categoría, cuenta con un ascensor, bajas expensas, es muy luminoso y todo lo demás, ¡venga el efectivo!

¡Miralo al viejo de mierda la mina que tiene!

¿No es la condesa esa?

Parece, ¿no?…

¡Basta pelotudo! Déjame concentrar, no debo mirar a la gente, debo mirar a los autos, tengo que recordar el speach, autos sí, gente no…

¡Poncho!- Enrique se autoflagela el brazo izquierdo tras ver pasar un auto Escarabajo.

-¡Auu!-se lamenta en voz alta y continúa pensando: ¡No me pegues!

A no llorar… ¡Mirá una camioneta!

¡Qué linda, parece ser de correo!

Definitivamente a ese laburo te tendrías que haber dedicado, miras mucha gente, manejas una camioneta, tomas mate, tenes el compartimiento de atrás como bulo, miras gente.

¿No te pueden pagar por mirar gente?

¡Claro qué sí! Imagínate esta situación: tenes que entregar una carta, golpeas una puerta y escuchas de adentro la voz de una mujer.

Continúa.

Haceme musiquita.

An jirs tu iu misis Robinson.Jisos lovs iu mordan iu uil cnou. ou, ou, ou.

Me gusta.

¡Seguí contando!

Oís: ¡Está abierta! Entras en una casa cuyas paredes están repletas de espejos y de retratos viejos al estilo Tita Merello, frente a ti hay una enorme escalera que dobla en el primer piso, la subes, recorres un largo pasillo alfombrado y lleno de puertas, las abres y las inspeccionas una tras otra sin encontrar vida, hasta que abrís la ultima de tu mano derecha y… ¡Sorpresa!, hay una mujer despampanante acostada en una cama tamaño extragrande del estilo Enrique Pinti VII.

¿Está buena?

Es una Enrique Pinti VII ¡claro que está buena!

¿La mina también?

La cama, ¿qué mina?

Y la mina ¿está buena?

¿Si está buena?… ¡Puff! La mina está estupenda, y no solo eso, la señorita está completamente ¡DESNUDA!

¿Desnuda?

¡No! Dije: ¡DESNUDA!

¡DESNUDA! Y ¿qué pasa?

Suavemente te susurra: ven muchacho de las noticias lejanas, deja la carta en la mesita de luz y ponte cómodo.

Se pone bueno, se pone bueno.

Te acercas a lo galán de cine, apoyas suavemente el sobre en la mesa y con firmeza te das vuelta, la miras sensualmente y caminas hacia la camioneta a tomar un descanso. Qué fotograma, ¿no?

Tremendo fotograma… ¡Mirá, la camioneta se detuvo frente a mí!

Era obvio, seguro que ahora te dice: amigo eres nuestra última esperanza, debes entregarle esta carta al Triunvirato antes que sea demasiado tarde.

¿Demasiado tarde para qu…¡Basta! Me tengo que concentrar en el trabajo. Te lo digo por última vez, si seguís boludeando me largo.

El cartero se baja del vehículo, camina en dirección a Enrique murmurando vaya uno a saber qué, se detiene y pregunta.

-¿Usted es Enrique Vikram?

¡Viste!, ¿qué te dije? Tú solo puedes solucionar la necesidad del Triunvi.

-Sí, ese soy yo, el único e inigualable Enrique Vikram a la orden de su majestad.

El mailer sonríe marquetineramente, se balancea hacia atrás y le aplica un espectacular puñetazo a la mandíbula.

-¡Uy, para flaco, yo soy un pacifista verde!-de esta forma se defiende mientras escupe los pedazos de molares que en su boca bailan la danza del más débil.

-Disculpe, yo sólo hago mi trabajo… ¿Me firma acá?-le entrega la planilla con su respectiva lapicera.

¡Aclárale!

-¿Hace falta que la aclare?

-No, con la firma es suficiente. Confié sus cartas a nuestros servicios. Que tenga un buen día-el cartero se da media vuelta, nuevamente entona su molesto murmullo, camina rápido con los talones pegados y los pies abiertos, se detiene y sube a la camioneta.

-Gracias, igualmente.

Buen tipo el cartero ¿no?

Me dio la impresión de ser un tipo del carajo. Estuve a punto de preguntarle si quería jugar conmigo a los vicios.

¡Video juegos!, ¿por qué no vas jugar unos fichines?

¡Estoy trabajando, no me jodas más!… Hablando de trabajo. ¿Qué hora es?

¿Qué me preguntas? Fíjate vos.

Mira su reloj de procedencia orienterioplatense y las manecillas marcan las 18:28. Se manosea la cara para evitar el dolor y realiza su pose de madurez apoyado contra el bronce de la esquina. Su pose no termina siendo suficiente pues al rato se infantiliza nuevamente y regresa a su mundo de fantasía.

Estos hijos de puta no vinieron, tenían que estar 18:30 y no llegan. Me canse, me voy al carajo.

¡Yupi, vamos a los videos!

¡No, me voy a casa!

¡Uh, que mal!… Che, qué buen puñetazo te aplico el cartero, ¿no? Al mejor estilo Nicolino.

No te hagas el cómico que a vos también te pegó.

A mí no me duele, lero, lero.

¡Basta!… Ahí viene el bondi, así que yo levantaré mi mano y el colectivo se detendrá por arte de magia, subiré y me dirigiré al chofer pidiendo el valor del pasaje, ¿podré hacer todo eso sin que me molestes?

¡Ja ja! Claro que puedes y también puedes dejar de molestarme con tu cultura de ermitaño…

¿Qué te acabo de decir? No me jodas más.

-Buenas tardes, el valor del… ¡qué digo!

80 centavos por favor.

-80 centavos por favor.

El valor del pasaje ibas a decir, vos si que te humillas solito. Suerte que me tenes a mí y mi grandilocuente ayuda.

Un error lo puede tener cualquiera… ¿Creo haberte dicho qué no me jodas más?

Me lo dijiste en algún momento pasado.

Y entonces, ¿acaso queres qué me suicide?

¡Noo! No creo que sea buena idea.

Entonces no me molestes más por el resto del viaje.

¿Viste esa casa? Mirá si vendemos una de esas. ¡Qué pedazo de comisión, boludo!

La verdad que sí. Tendría muchas muje… ¡Basta, no me hables más!

¡Buuh, loco, cómo podemos ser la misma persona!… No me importa, no te necesito, voy a cantar para pasar el tiempo.

Aim siiiingin in de booondi.

¡Pelotudo, canta más bajo que quiero dormir!

Aim siiiingin in de booondi. Uat a gloooorios filing. Aim jaaapi eguen.

Mirá que linda mina acaba de subir a este colectivo. ¡Sólo viste ropa interior! Este debe de ser un barrio carenciado, la pobre no tienen dinero para ponerse nada arriba… ¿A mí?, ¿me estas hablando a mí?… no veo a nadie en este colectivo, así que me estas hablando a mí… ¿Qué? ¿Qué tú me deseas?… ¡Ehhh, adónde se fue!… ¡Boludo, despertate y mirá! ¡Es Uolverin, Uolverin en el mismo colectivo que yo! No sé tú, pero yo voy a pedirle un autógrafo. Señor Uolverin, ¿me firma acá?…No, no hace falta que lo aclares, con la firma es suficiente… ¡No, para loco!, ¿qué haces? ¡Me destruiste mi pantalón y mis zapatillas importadas. ¡Uol, detente por favor!…

¡Che pelotudo, despertate que me acaban de afanar!

¿Qué?… ¿Qué pasa?

Me robaron, y encima estoy en el medio de la nada.

¡Seguro fue Uolverin, de ahora en más no vuelvas a leer el Los hombres del punto G!

¡Qué G, ni G, seguro fue el hijo de puta del colectivero!… ¿Dónde carajo estoy? Mejor voy para allá, creo que hay un cartel.

¡Sí, es un cartel!

BIENVENIDO A CIUDAD OCULTA. WELCOME TO HIDDEN CITY.

Mejor me largo, en este lugar te matan por chelines.

¿Qué sabes vos?

Esta no es ninguna zona turística, si quiero vivir correr debo hacer

Mirá las casitas, están buenas ¿no?

No hables, no ves que estoy escapando de una muerte segura.

-Excuse us, we are looking Hidden City. You know where is?-Preguntan dos ciudadanos sin pasaporte, parecen de algún país de arriba.

Éstos siempre andan calzados, mejor correr a preguntar.

¡Qué lindos zapatos!

¡Cállate! Estoy desafiando al peligro, no puedo pensar en otra cosa más que salvar mi vida.

Enrique comienza a subir y bajar sus piecitos a una velocidad fangiana, unos cien metros después de la desaparición de los turistas le afloja la patita al acelerador, se relaja y continúa con su debate interno.

¡Wow, eso estuvo cerca! ¿Cómo zafé de esa?

No me parecían malas personas, eran rubios.

Tú no sabes nada de los rufianes…
-¡Che maquinola, no queres unos pesos para el vino!-interrumpen dos muchachos que habitan los exclusivos Solares del Apache, oyentes de la música popular y lectores asiduos del diario financiero.

-¡Para hermano, me acaban de robar!-esto es lo que contesta mientras se pregunta para sus adentros: ¿Dónde está el yerif cuando uno lo necesita?

¡Debe estar en un duelo contra algún maleante de ganado!

Te voy a pedir por favor que te calles. Ha llegado la hora de salir cagando.

En un instante de distracción de los supuestos malhechores, Enrique sale disparando patadas al aire por el descenso de la calle. Los dos muchachos se miran desafiantes, afirman con la cabeza y corren tras él.

Tan, tara tan, tara tan, tara tan, tara tan tan (Música de correrías locas.)

Dont stopmi nau ai jav e gud taim …..

¡Cállate! No es tiempo de cantar, me están siguiendo para matarme, si cantas me quitas el aire y no puedo correr.

-¡No corras que es peor!-trata de convencer uno de los perseguidores.

-¡Ja ja ja!-cómo el chiste-¡Ja ja ja ja!

¡Pelotudo no te rías!

Te vas a tener que detener para que me pueda reír como yo quiero.

No podes ser más imbécil.

Los muchachos alcanzan a Enrique y uno de ellos apoyándole la mano en el hombro le dice:

-Ahora tú la tienes-ríe a carcajadas y se cruza los brazos a la altura de la barriga. Su amigo lo acompaña en el jolgorio.

Tener ¿qué? ¿De qué están hablando estos tipos?

No tengo la menor idea, seguro que están drogados, por las dudas voy a decir algo antes que se ofendan y me maten a golpes de puño.

-¿Tengo qué?

-¿Nunca jugaste a la mancha?

Yo una vez jugué.

No es cierto-Nunca jugué.

-Entonces ¿por qué corres?

Eso,¿ por qué corres?

¡Estos tipos son chorros! ¿No te das cuenta?

-¿Ustedes son delincuentes?

¡Pelotudo, no vuelvas a hablar!

-No te persigas, no te. Acá somos todos amigos, entre nosotros no se aceptan los delincuentes. Toma, acá tenes unos pesos para el vino.

Uno de los amistosos muchachos toma el capital de sus bolsillos, se lo entrega caritativamente y ambos desfiguran sus rostros al de mártir de estampita, se despiden amablemente y se marchan saltando como niñas-Abuelito dime tú.

Viste boludo que los tipos eran buena gente, y vos querías seguir corriendo. Suerte que me tenes a mí que te consigo mosqueta.

No ves que tienen cara de pocos amigos, tal vez éstos sean buena gente cómo vos decís, pero la mayoría de las personas que viven acá se mantienen por lo ajeno.

Y vos con tu cara tendrías que vivir de limosnas. Deja de decir bulodeces y anda a enfrente que hay un supermercado, quiero algo para tomar.

Enrique corre. Agitado entra al establecimiento de venta de comestibles “Malayo-argentino”. Relajado en su caja Francis observa las fachas de su nuevo cliente y siente un temor que contractura todo su oriental cuerpo.

-Akila ayudal, éste afanal.

-Hola señor-saluda Enrique mostrando su palma derecha.

-¡No tenel plata, no me lobes, sel empleado, castígal si quieles, pelo no lobal!

-Tranquilo corean, sólo quiero comprar algo.

-¡¿Qué colean?! Yo sel malayo, ¿acaso no sabel leel? Afuela decil Malayo-algentino, yo sel malayo, tú sel algentino, yo vendel, tú complal.

¿Cómo sabe si sos argentino?

-¿Cómo sabes si soy argentino?

-Complal e ¡ilte!

Este me parece que es chino.

No me importa, anda para allá que están los jugos de soja.

Pero voy a comprar de naranja.

Compra lo que gustes con tal que luego vayas adonde se encuentran las revistas. Quiero una revista para educar el alma.

Nuestro amigo agarra el jugo 90% agua, 9% colorante y 1% de soja y naranja, y camina a la sección solteras: donde se encuentran las revistas de moda, new age y tardes de adorno. Observa atentamente los atractivos titulares de las impresiones y es uno en particular el que llama su atención: OVNI EN REY MERLO

¡Compra esa, la del onvi!

Tomaré la que quieras y rajaré rápido de acá. El tipo de la caja está acariciando un casete de video y me parece muy sospechoso.

¡Parece que le está hablando!

Me esta dando mucho miedo, voy a tirar las cosas a la mierda y correré a la salida.

¡No seas cobarde! Yo quiero el jugo y la revista, ¡COMPRALOS!

Ok, pero si me llega a pasar algo será tu culpa.

Enrique se acerca con sumo cuidado a la caja. Francis al notar la presencia de su cliente señala al cielo pronunciando palabras indescifrables (indescifrables para el ignorante que relata la historia), guarda el vídeo con religiosa delicadeza por debajo del mostrador y con desinterés dice:

-Sel 4,50 y va incluido jugo.

¡Brujo, cómo sabe cuánto es si todavía no le mostraste los productos! Ese casete seguro que tiene poderes curativos.

Yo creo que es un asesino que mata con el casete y que ese no es su verdadero rostro, debe tener una mascara.

Si tiene una mascara ¿por qué no se la quitas?

¡Ni en pedo! Me voy a hacer el boludo y no haré nada raro.

Enrique deposita el dinero en el mostrador, toma una bolsa plástica y guarda en ella su consumismo religiosamente; mientras espera el ticket su curiosidad es más que su temor y observa disimuladamente la supuesta mascara buscando algún defecto.

-$0,00 su vuelto, no leglesal jamás, ¿sí?

-No, no volveré nunca más señor.

Creo que le vi la costura.

¡Cállate!, sólo me voy a dedicar a caminar, todavía hay muchas cuadras hasta llegar casa.

Ai uaquin, ai uaquin, ai uaquin for de strit.

Por última vez ano ¡cállate!… ¿Qué carajo es esa luz?

Es un onvi.

Es una luz impresionante, cada vez está más cerca ¡No puedo ver!

Es un onvi… ¡Ja ja ja, que buen chiste: No corras que es peor!

-“Rosa, rosa, tan maravillo… ¡LA PUTA, ME QUEDE SIN FRENOS!”-, estas palabras escucharon los testigos que presenciaron el incidente con la brillante luz.

Uuuuuuuiiiiiiiiiuuuuuuuuuuuuuiiiiiiiiiiiiiiuuuuuuuuuuuuiiiiiiiiiiiiiuuuuuuuuuuuuuuiiiiiii (Aunque les parezca mentira este es el sonido de una ambulancia.)

-¡Oh, por Jim, este tipo está muerto!-grita una espectadora de la escena.

-No, no lo está. ¡Cacho, tráeme el resucitador!-ordena el mandamás de la ambulancia.

-Se está cargando-contesta su subordinado.

-¿Cómo qué se está cargando?

-Sin energía no funciona.

-¡Pelotudo, ayer te dije bien claro que lo cargues!

-Ya sé lo que me dijiste pero no lo hice.

-¡Y ahora qué hacemos, retardado!

-Nos miramos las caras hasta que las personas pierdan la memoria, se olviden de esto y nos dejen en paz.

-¿…? Tráeme los cables de la batería.

-¡¿La de la ambulancia?!

-¡No boludo, la del músico, CLARO QUÉ LA DE LA AMBULANCIA!

Un desierto silencioso se abre frente a nuestros ojos:

-Gey iu coutmi in e coma. An ai dont zink ai uanna ever com bac tu dis… uorl aguen.-canta la materialización en arena del pensamiento con las características de Enrique cuando era niño.

-Ni estando muerto te vas a callar-replica la materialización de arena con el aspecto actual.

-Hola, Enrique, ¿cómo estas?-interrumpe una materialización con similares detalles a los de Petrov Vodka, El cosaco cooperativo; un superhéroe soviético protagonista del único comic que se vendió masivamente en América (101 copias). Una copia fue leída por Enrique de cuando era pequeño, lamentablemente no la recuerda.

-Creo…., Me duele… que bien… la cabeza.

-No hablen los dos juntos, no puedo entenderles

-¿Éste quién es?

-Yo soy Víctor.

-¿No tenes algo para el marulo?

-Ya se te va a ir el dolor…, de hecho no puede haber dolor, lo que tú tienes es sólo una acto reflejo, en este lugar no existe el sufrimiento corporal.

-Este tipo te esta llamando mentiroso.

-¡Cállate vos! Y vos aclárame dónde estoy.

-Estás en tu cabeza, perdón, estamos todos en tu cabeza. Este es tu inconsciente, tu conciente yace en un charco de sangre en al medio de la calle.

-¡Qué mentiroso es este tipo!

-Yo no miento…, bueno, al menos no les puedo mentir a ustedes. Yo soy parte de ustedes, a mí me crearon para evitar el constante conflicto que viven diariamente, mi trabajo es arbitrar imparcialmente en la batalla que se desarrolla entre su Yo y su Súper Yo.

-¿De qué está hablando este sujeto?

-No tengo la menor idea.

-Les voy a explicar: tú vendrías a ser Yo.

-Yo no soy vos.

-Déjame terminar, lindo… Él es Súper Yo.

-¡Vamos carajo, soy Súper Yo al servicio de los desamparados!

-Vos tampoco me interrumpas. En todo ser el Yo y el Súper Yo están en un perfecto equilibrio, cómo un subibaja…

-Ese juego me gusta.

-Mi trabajo es ser el punto de apoyo de dicho subibaja…, por ahora ¿vamos bien?

-¿Estamos llegando a algún lado?

-Miau-interrumpe la materialización de un gato atigrado.

-¿Qué es Ello?

-Se dice qué es aquello, ¡ignorante!

-Es un gato, pero no nos distraigamos con el animal, sigamos con lo nuestro: el caos entre ustedes va a llevar a la destrucción del equilibrio, si esto pasa los dos caerán en el abismo de la irrealidad. Así que si no queremos terminar todos en un Cu-cu tendremos que sostener ambos extremos del subibaja con dos puntos de apoyos independientes.

-Cu-cu.

-Miau-miau

-Pero no seria un subibaja.

-Eso no lo sabremos hasta probarlo.

-¡Vas a experimentar conmigo!

-¡Con nosotros!

-¡Miau!

-Yo también me estoy jugando el pellejo o te olvidas que yo me tengo que separar para generar dos soportes. Es la única solución posible…, aparte no les tengo que consultar nada a ustedes, la decisión está tomada, ¿ven esa escalera?

-Una escalera que va…

-¡Va al cielo!

-Exacto. Subiré por aquella escalera con el gato y cuando hayamos desaparecido romperé el equilibrio entre ustedes dos, me amitosidaré con el minino y generaremos los apoyos para los nuevos equilibrios.

-¡Pobre minino!

-Muchachos, es tiempo de la despedida. Adío.

-Miau.

-¡Qué tipo delirante!

-Yo le creo, tiene un no sé qué místico y el gato me simpatiza, mirá como mueve la colita.

-Vos tenes tanta hambre como ese cha… ¡Maldición!…, ¿Qué me está pasandoooo…

Deres e leidi jus yure, ol dat gliters is gould, and yis baing e steruey tu geven

Música

Waiting in vain

Bob Marley

Mrs. Robinson

Simon and Garfunkel

Don´t Stop Me Now

Freddie Mercury

I´am Walking In The Street

Win S. Ton Churchil

I´am Singing In The Bondi

Win S. Ton Churchil

Ambulancia

E.R.

Coma

Rose/Slash

Stairway To Heaven

Page/Plant

bukowski

YABI 1243

CODIGO POSTAL 90210

CIUDAD: Céntrica

PAÍS: Local

Queridos lectores:

Nos encontramos en el departamento de nuestro nuevo protagonista. Ismael es su nombre y trabaja de cartero para una empresa privatizada. Con lo que gana, además de alimentar a su potus, vive al limite y paga su media beca en la universidad nacional de Fontanarrosa, para la carrera de licenciatura en la contada de sueños (vacantes laborales a raudales). En este momento estudia desde su cama, pero no se preocupen en algunos minutos despertará. Vengan por aquí, entremos por la ventana. Acá pueden observar a Ismael ventilando su boca y lubricando su almohada, fíjense en la sonrisa de su rostro, recuérdenla, tal vez no lo vuelvan a ver sonreír en otro lugar que no sea la obligada cordialidad de su trabajo. Prendamos la radio así se despierta.

Eso era Wake me up before you go go por el extraordinario grupo Wham-se escucha por los parlantes de la radio al imbécil del locutor.

-¿Quién carajo prendió la radio?-se levanta de golpe Ismael y continúa pensando-Ahora no podré retomar el sueño, lo peor es que me estaba divirtiendo y ya me olvide de que se trataba- frota sus ojos y se dirige hacia donde se encuentra su hermosa planta.

-Hola, McConia. ¡Qué bonita estás hoy! Tú eres un sueño hecho realidad. ¿Tenes hambre?… Ya te traigo tu guiso.

Ismael se dirige hacia la heladera, la abre con la mirada al piso y toma el resto de guiso que sobró de ayer (siempre prepara comida para dos, es costumbre, ya sabrán por qué). Regresa con la olla y le echa dos cucharadas a la tierra, la acaricia y va al baño. Durante la ducha se enjabona manteniendo miradas pasadas, se seca y se viste con el uniforme de trabajo, mostrando la misma melancólica mirada al suelo. Colocándose el corbatín lo sorprende el llamado del teléfono, Ismael se queda petrificado con la vista en el aparato. Después del cuarto timbrazo, niega con la cabeza y camina a atender. Del otro lado su jefe le explica:

-Ismael, antes de venir a buscar las encomiendas debes pasar por el supermercado Malayo-argentino, ahí te va a estar esperando… Esperame, que me fijo. Su nombre es Francis, él te va a dar un paquete y las órdenes de entrega.

Ismael apura su vestida con responsabilidad, toma su carpetín, su gorra y sale a la calle por la camioneta de la empresa. En su trayecto al expendio de comestibles en cada semáforo que se detiene murmura algo que no se comprende, por momentos se lo ve triste, aunque en general se lo ve neutro. Llega a destino, se baja de la camioneta y entra al supermercado. En el camino hacia la caja se cruza con un hombre de gran contextura física y vestido solamente con un trapo que cubre sus partes privadas. El extraño individuo al sentirse observado se tapa el rostro y apura su retirada.

-¡Hey, Caltelo-san, Caltelo-san!-llama Francis.

-Ya voy señor.

Ho-Min-Go busca bajo la caja, toma un paquete 29 pulgadas forrado con papel de regalo azul y se lo entrega preguntando:

-Sel 4,50, ¿no?

-Ha acertado. Acá le entrego su recibo. ¡Qué empiece bien el día!

-Glacias. Ahola ilte.

Sorprendido se retira hacia su camioneta, se sube y le da marcha hacia la sede central, donde espera su jefe con el listado laboral del día. En su lugar de trabajo entrega hace sellar el paquete del supermercado, recibe las indicaciones y se retira.

Ismael tiene tres entregas: una al mediodía, una a las cuatro y otra a las seis y media. Sube a su camioneta y se dirige pausadamente a la primera. Es un geriátrico venido abajo, en la entrada hay dos abuelos y una enfermera, a ésta le pregunta:

-Buenos días. Tengo una entrega para el profesor Quiroga, ¿me podría decir dónde lo encuentro?

-Claro qué sí El profesor está en el salón principal, es gordito y calvo. No puede perderse.

El cartero agradece y enfila hacia el lugar indicado, llega al salón comedor y observa entre una veintena de sillas al profesor gordito y calvo mirando al techo. Sin mover la cabeza lo invita a sentarse con el control remoto.

-No vine aquí para ver la televisión-explica mientras saca de su bolso un tablero y una caja.- ¿Le gusta el ajedrez, abuelo?

El anciano gira su torso automáticamente y con la mirada fija sobre el tablero acomoda la silla frente a su competidor. Acomodan las piezas en sus respectivos trebejos y comienzan la primera partida. Cuando Quiroga come al peón del rey, lo toma entre sus dos manos y se lo coloca de cabeza en la oreja. Ismael devuelve el ataque y se coloca el peón hasta la mitad en el orificio izquierdo de su nariz. Quiroga derrota un caballo, se desprende la camisa y deposita al equino de madera suavemente en su ombligo. El cartero lo observa mientras dibuja en su mente la próxima jugada y con la reina liquida al rey enemigo, se sube los pantalones y se despide.

Segundo encargo: Clínica de oncología de la ciudad. Pregunta por el paciente a un médico y enfila hacia el cuarto. Dentro hay un muchachito de 12 años que se despierta por la compañía.

-Yo soy Ismael-ayuda al niño a levantarse-Desde hoy vendré todos los días a contarte un cuento distinto, ¿queres?

-¿Vos sos mi amigo?

-Desde hoy seré tu mejor amigo.

-Yo soy Oliverio.

-Mucho gusto, Oliverio. Cómo me gusta el nombre Oliverio, yo tengo un amigo…

-¿Van a ser todos los cuentos distintos?-interrumpe el niño.

-Tengo una montaña de cuentos así de grande-levanta su brazo lo más elevado posible.- Así que serán todos distintos.

-¿Puedo elegir que me cuentes historias de lo que quiera?

-De lo que quieras.

-Quiero un caballero que salva a su bella dama.

-De esos creo tener alguno…-simula que memoriza y continúa- Ya sé cuál.

El niño afirma con la cabeza y un pestañeo, mientras cruza sus piernitas y apoya su cabeza sobre sus brazos y sus codos sobre las rodillas.

-Muy bien. Había una vez un gallardo caballero…

-¿Qué significa gallardo?

-Que tiene buena presencia; apuesto; muñeco.

-¡Ahh!

-Su nombre es Laemsi. Laemsi ama a la princesa Airam por su enorme pecho y bajo su fina cintura sus anchas caderas; él la amó desde el primer momento que cruzaron sus miradas y secretamente sus piernas. Esa noche le mostró el cielo unas seis o siete veces. Ella gritaba extasiada de la emoción el ver esas estrellas tan blancas en su estrecho cielo, nunca antes se lo habían mostrado tan extenso y por eso la princesa se enamoró. Un día el caballero no pudo desenfundar más su espada y ella, la muy puta se fue con el dragón de mierda. Y así dice mi empleador este cuento se terminó. ¿Te gustó?

-Es de puta madre, aunque no se entiende mucho.

-Me alegro. Me voy, nos vemos mañana, pebete.

Tercer encargo: Esquina de José M. Chatruc y A. Bastía. Ismael ve un muchacho parado en la esquina que lo observa distraídamente, deduce que es su cliente y le pregunta:

-¿Usted es Enrique Vikram?

-Sí, ese soy yo, el único e inigualable Enrique Vikram a la orden de su majestad.

El cartero sonríe, toma envión y le aplica un espectacular golpe al rostro.

-¡Uy, para flaco, yo soy un pacifista verde!-intenta explicar entre escupitajos de dientes.

-Disculpe, yo sólo cumplo con mi trabajo… ¿Me firma acá?-le entrega la planilla con la lapicera.

-¿Hace falta qué la aclare?

-No con la firma es suficiente. Confíe sus cartas a nuestros servicios. Qué tenga buen día.

Ismael se retira exhausto a su hogar. Al llegar saluda a su potus, se desviste y se acuesta mirando el techo. Otra vez se encuentra murmurando, sólo que ésta vez las palabras son más claras:

-Ayer soñé con vos

tan libre y tan distante,

como de costumbre.

Te veía pasar

y me escondía

transpirando vergüenza

y cobardía.

No creo que pueda

volver a mencionarte…

¿Cómo puedo soñarte?…

Mi corazón lo desea

mi cuerpo te sueña

hace tiempo

y no alcanzo

cuando pienso.

Te conozco desde los cuatro

ni un sólo día deje de anhelarte

tampoco deje de hablarte

cuando te converso al hablarme.

A veces siento

que podes escucharme

otras hasta que contestas,

afirmativamente…

Sigo cocinando

para dos personas

mi planta se relame

al ver a nadie sentado

en mi mesa fría…

¿Será cierto lo del vínculo divino?

Lo del destino

todo eso de que está escrito

en los astros lumínicos.

Cerca estás

temo tal vez

volver a caminar

en el aire.

Cobarde seré

al sonar el teléfono

antes de atender,

recuerdo…

Wacu-wacu,

la cabeza se ha ido,

todo será estudiar,

la puta y el compañero vino.

-nuestro amigo toma sus libros

y profundamente se duerme.

Qué sueñes océanos lindos,

Ismael, la gracia no muere.

Se despierta al día siguiente, repite la misma monotonía: potus, mirada baja, baño, uniforme, camioneta, semáforo, murmullo y sede central. Su jefe serio le entrega un sobre y le explica:

-Hoy es un día tranquilo, Ismael, entrega este sobre y después podes tomarte el resto del día. ¡Lo siento!

-¿Por qué lo siente?

Su jefe se retira sin dar respuesta. Ismael mira el destinatario:

Ismael Postigo

Calle: Yabi 1243

Código postal: 90210

Ciudad: Céntrica

País: Local

-¡Ehh, éste soy yo!-Ismael abre el sobre y empieza a leer.

Adorado Ismael Postigo:

Reconozco que cada vez que te escondías yo podía verte lo suficiente como para decirte que estás cerca, estás cerca pero todavía hay muchas piedras por marcar. No te preocupes, yo estoy ahí cuando comes. También creo que nosotros tenemos un vínculo divino, no me preguntes por qué, tan sólo lo sé y debes estar seguro que así será, tarde o temprano así será. Un par de negativas no son lo suficiente para que te sientas traicionado en nuestro vínculo, duda de esas personas sino serán suficientemente vinculantes como para poder catalogar tus sentimientos. Creen en ti. Sinceramente tuyo:

Tu sueño

EL SARGENTO VALIENTE

Abril 29, 2009

423536bici

El sargento Bruno Pimienta sueña que se encuentra en una entrevista de trabajo para una casa de comidas rápidas y sentado mansamente, escucha el discurso del entrevistador:

-Sabes qué el policía es un amante de la justicia que al ver a la igualdad inclinarse para el lado de los poderosos, modifica sus preceptos en beneficio propio. Por eso yo no te puedo dar el trabajo. Entendeme, vos sabes cómo es el Status Quo. Son órdenes de arriba: Nada de ex policías.

“Breaking the law, Breaking the law”…-suena el radio despertador.

Nuestro protagonista se desenreda de sus sabanas de seda azul, se limpia la saliva blanca y pegajosa de la boca y despierta a su acompañante:

-El cielo está bondadoso pues me ha regalado un ángel. Buenos días, Lulu.

-Oficial-la mujer abre sus ojos, se arregla su peluca y continúa-usted siempre tan galante.

El Sargento tose y señala la pared frente a la cama: Un mural hecho al látex con el rostro de Don Johnson en División Miami.

-Perdón, Sargento, usted siempre tan galante.

-Gracias, primor; sabes que estoy para adular y coger.

Ambos ríen tapándose la boca con la mano derecha y comienzan sus arrumacos matutinos. Una vez enfriados los termostatos, se toman de la mano y van al baño. Lulu se dirige al inodoro, mientras que Bruno se coloca frente al espejo.

-¡Lindo día para mi justicia!-dice el oficial pasándose la mano por su barba matinal, mira a su chica por el espejo y piensa: No me había dado cuenta, pero viéndola parada parece más alta que yo. Tendría que haberme conseguido alguna más petisa. Si me ven los compañeros querrán ellos también. Hoy vuelvo y saco a pasear a una poco más austera.

-Lindura, cuando termines de preparar el desayuno terminará también tu jornada.

-Una jornada encantadora, Sargento.

-Ja, ja, otra clienta satisfecha-el Sargento ríe mientras se higieniza sus dientes y demás asuntos. Terminada la limpieza y puesta la vestimenta oficial, baja a desayunar. Lulu termina de preparar unos huevos revueltos cuando suena el intercomunicador de Bruno:

-Bruno, ¿me copias?

-Afirmativo-contesta tirándole un beso a Lulu.

-Mirá, estoy acá cerca de la pizzería que siempre vamos. Hay un 2:15.

-¿Un niño perdido?

-No, una marcha comunista.

-¿Y por qué no decís marcha? Siempre estas tratando de hacerme quedar mal.

-Perdón, Sargento, pero necesitamos su presencia urgentemente. En este momento se encarga la Federal pero van a necesitar más refuerzos.

-¿Y el desayu…. ¡Maldición, voy para allá!-El Sargento se acerca a Lulu, la toma de atrás y sin quitar los ojos del desayuno le dice:

-Todo se observa muy rico pero me tengo que retirar. Nos vemos en tu trabajo.

-Adiós, ¡héroe de la comunidad!

Bruno abre la puerta, extiende sus brazos hacia adelante y salta hacia la vereda. Sube a su bicicleta Halcón y comienza a calentar sus piernas, mete un cambio y enfila a la dirección dada. A 200 metros de su largada se cruza un mono y para no arrollarlo, detiene su rodado haciendo gritar a sus ruedas.

-¡Oficial, ese mono me acaba de robar unas bananas!-grita desesperado el verdulero de acá a la vuelta.

-¡Soy Sargento, no oficial!-corrige Bruno bajándose de su bicicleta y ayudando al primate a levantarse.

-Mire oficial, no es cierto lo que dice este sujeto-se defiende el acusado-Esas bananas las intenté pagar con promesas.

-¿Qué promesas?-increpa el verdulero.

-Yo te prometí que en menos de un año conseguía trabajo y te las pagaba.

-¿Y vos te pensas que yo voy a creer en tus promesas?

-Es importante que no perdamos la calma-tranquiliza el Sargento.

-Yo estoy tranquilo, pero no soporto la gente que no comparte sus riquezas con las personas necesitadas. Mis promesas son tan buenas como las de cualquier otro.

-Vamos a hacer una cosa, usted se queda con una banana y le devolves las restantes al señor. Si lo veo una vez más en una actitud sospechosa te garantizó que no robaras nada más que barrotes por el resto de tu vida. ¿Nos entendemos?

-Clarísimo, Sargento. Le prometo que no lo voy a volver a hacer. Tome señor- devuelve las bananas.

-No te quiero ver cerca de mis cajones.-el verdulero toma las bananas y regresa a su local antes que una bandada de pelícanos le devoren sus cosecha personal de guindas.

El Sargento regresa a su bicicleta, pedalea que te pedalea hasta que pasa por el supermercado Malayo-argentino y marca la llanta en el asfalto. El recuerdo de no haber desayunado lo obligó a apretar el freno. Felicitando esta reacción se baja a comprar algunos comestibles. Francis al ver al oficial, abre la caja registradora, toma los billetes grandes y se los encanuta a su alcancía de cerámica con la forma de Akila Kulosawa; luego se hace el distraído y saluda:

- ¡Señol Oficial, alegla su paso por aquí!

-Buenas tardes. Quería saber si podía consumir algunos productos de su establecimiento.

-Sentil cómo en casa y consumil abonando el impolte exacto.

-Permiso.

Bruno pasa el sector cajas y entra en el pasillo de yoruguas y ratis en donde observa las deliciosas vainillas rellenas con dulce de leche del Oficial Pipón. Entre la abertura del paquete y la masticación de una vainilla entera regresa con una sonrisa al lugar favorito de Francis en el supermercado.

-Me llevo esto.

-Sel $4,50, oficial

El Sargento baja las cejas y un sonido gutural le sale de su gran barriga. Francis se sonríe y agrega:

-Sel $4,50 pala cualquiel otla pelsona, a usted le doy una bonita bolsa de legalo.

Bruno sonríe cuando coloca las vainillas en la bolsa para luego irse de lo más contento a sus dos ruedas. Coloca los pies en los pedales y le enfila tranquilo hacia la protesta, mientras devora una a una todas las delicias compradas.

Mientras tanto

Una interminable fila de jóvenes oficiales de la Federal espera que se aproxime la marcha de jubilados y desocupados. Los uniformados se encuentran relajados, hablando tranquilamente, contándose anécdotas de distintos tipos de asaltos, la burocracia de la justicia, de los problemas con las trabajadoras sociales, ya saben, conversaciones típicas de la ley. De repente todos se callan al escuchar retumbar el piso por los miles de pasos de los manifestantes que se aproximan. Se oyen a diestra y siniestra, en el frente y en la retaguardia. A los oficiales les empieza a caer la gota gorda y predicen muchos problemas. Los manifestantes muestran su número y se cuentan miles de jubilados y desocupados. Un uniformado con pecas mira a su compañero y le dice:

-¡Son demasiados, yo no voy a jugarme el físico por ellos!-señala con la cabeza a los lujosos departamentos que se encuentran a sus espaldas.

-Yo tampoco voy a morir para que ellos tengan más departamentos.

Los dos muchachos empiezan a retirarse y con ellos los demás oficiales de la Federal. Los tenientes Pedro Noble y Francisco Dotto, observan esta retirada e intentan tranquilizar a sus policías prometiendo más vainillas con el café y más chicas con la pizza. Todo es en vano, los jóvenes continúan su huida hasta que se detienen por el ruido de cientos de timbres de bicicletas: son el sargento Pimienta y los policías de la Buenagente. Bruno se baja de su bici y se acerca a los tenientes declarando:

-Bonitos trajes, sería una lastima que se los ensuciaran. ¿Tal vez necesiten ayuda de la verdadera fuerza?

Francisco Dotto comienza a colorear su cara instantáneamente y empuñando su placa contesta:

-¿Cómo te atreves a hablarnos así? ¡Esta no es tu jurisdicción! Si queres permanecer en nuestro cordón deberás darnos la concesión de un casino, dos quinielas, cuatro garajes y chicas, muchas chicas.

El Sargento hace una leve mueca y señalando a la gente que se retira le recrimina:

-Si es tu cordón, ¿por qué los oficiales se retiran?-hablando en posición de héroe para todos los presentes – ¡QUÉDENSE EN SUS LUGARES, OFICIALES!

-¿Y éste quién es?-pregunta el uniformado de pecas.

-¡Yo soy el sargento Bruno Pimienta!

Pecas ríe a carcajadas, y buscando complicidad en sus compañeros aclara:

-¡BRUNO PIMIENTA MIDE 2 METROS Y PESA 150 KILOS!

-TAMBIÉN DICEN QUE COBRA COIMAS POR MILLONES Y QUE REPRIME POR MILES-agrega el Sargento- ¡IDIOTAS, YO SOY BRUNO PIMIENTA Y LES PREGUNTO A USTEDES QUÉ HACEN RETIRÁNDOSE! ¡SI LOS VIESE EL OFICIAL MATUTE SE MORIRÍA DE VERGÜENZA!… ¡MIREN SUS PLACAS Y DÍGANME SINO JURARON PELEAR POR ÉSTAS!

-¡Yo no voy a pelear por ellos-increpa pecas-, prefiero estar vivo en mi casa viendo la televisión! ¡Aquí tienes mi placa, ya sabes que hacer con ella!

Bruno levanta sus dos brazos y le arremete:

-¡PUEDES IRTE, TODOS PUEDEN IRSE A SUS CONFORTABLES HOGARES A VER LA TELEVISIÓN SI LO DESEAN, PERO SÉ QUE EN UNOS AÑOS VAN A QUERER CAMBIAR TODAS SUS PERTENENCIAS POR ESTE MOMENTO! ¡PUEDE SER QUE HOY NOS QUITEN LA VIDA, PERO NUNCA NOS QUITARAN NUESTROS… UNIFORMES!

Los oficiales emocionados por tremendo discurso empiezan a golpear sus macanas contra los escudos antimotines, algunos disparan tiros al aire, otros arrojan granadas en todas las direcciones hasta que a un vivo se le ocurre darle la espalda a la marcha y comienza a golpear su billetera contra su desnudo trasero. Todos los uniformados lo imitan. A los jubilados y desocupados esto les cierra aun más sus pequeños estómagos y en un ataque de furia descontrolada comienzan a correr contra sus adversarios. Las fuerzas del Orden se suben sus pantalones y también corre gritando pelotudeces. Ambos se encuentran en cuestión de segundos. En la batalla vuelan las gorras; algunas incompletas dentaduras postizas; un pasamontañas; una vaca mordida, mas bien el esqueleto; unos pocos peluquines y todo lo que se le pueda ocurrir, también vuela por los aires. La batalla es una imagen bárbara. A pesar de ser mayoría los desocupados, se ven indefensos frente al arsenal policial y retroceden. Los camarógrafos de los distintos medios toman planos detalle de la batalla, un relator discute con su comentarista la velocidad de un macanazo. Hay gente que se sube a las bancas y empiezan a alentar a los desocupados, algunos simpatizantes de la Federal los empiezan a correr. Los taxistas pelean con los colectiveros, por estos últimos alientan los remiseros. Los negociantes de la zona empiezan a castigar a los vendedores ambulantes. Todos se golpean entre todos. Los desocupados corren por sus vidas y desaparecen entre las calles. La marcha ha acabado, pero la fuerza policial aun tiene que frenar la matanza del resto de los ciudadanos, por lo tanto comienzan a repartir macanazos para todos lados. Nadie parece detener su belicosidad bajo ningún concepto, hasta que un estallido de luz inunda toda la escena. La gente se detiene, sienten culpa y se empiezan a abrazar entre ellos; se disculpan por los golpes dados y cada uno vuelve a sus responsabilidades. Bruno se abraza con los Tenientes de la Federal y como símbolo de triunfo arroja su macana al aire. Ésta cae y queda clavada en el verde césped de los edificios. Manda a alguien que le traiga la macana y junta a sus tropas para retirarse a su búnker.

COMISARIA 007 DE LA BUENAGENTE. REGIMIENTO DE BICICLETAS

Suena el teléfono. El oficial Puñetex atiende y manda a llamar a Bruno. El Sargento toma la comunicación borrando la sonrisa del brindis por el operativo realizado.

-¿Hola?

-¿Sargento Bruno Pimienta?

-Con él habla.

-Habla el rey del gabinete, el doctor Luigi Munson

-¡Mucho gusto, Doctor! ¿En que puedo servirle?

-En honor al trabajo hoy realizado, se le hará entrega del manubrio de oro, de manos del mismísimo triunvirato. La ceremonia se hará a las 17:50 de hoy.

-Es un honor, doctor Munson. Ahí estaré.

PALACIO AZUL 17:49

Están todos sentados esperando la llegada de los tres jefes de estado. El Sargento está ansioso y le arremete a unas galletitas dulces con chocolate. De pronto se oye por los altoparlantes:

-De pie señores, el alto triunvirato hará uso de presencia”.

Los tres altos dirigentes hacen su entrada, él que se llama “A” lleva el bastón de mando, él que se llama “B” la banda presidencial y el último, “C”, realiza malabares con tres pelotas. El Dr. Luigi Munson toma el micrófono, agradece la presencia de las personas y apurando el trámite comienza a leer la trayectoria del homenajeado. El Sargento llora como un infante. La carrera de Bruno finaliza con ruidosos aplausos y el jefe de gabinete anuncia la proyección del accionar policial, antes de entregar los honores. Se apagan las luces y desciende una pantalla, todos hacen silencio y empieza la filmación. Se lo ve a Bruno repartiendo macanazos para todos lados. Los presentes suspiran de heroísmo; el Sargento pega alaridos de emoción y uno los tres jefes de estado,”C”, interrumpe a los gritos:

-¡Paren las rotativas, paren las rotativas! ¡Esto es una falta de respeto!

Los presentes sin comprender la reacción, tratan de persuadir al jefe diciéndole:

Los golpes son necesarios contra los subversivos. Los rojos se lo merecían y demás cosas por el estilo.

C” niega con la cabeza y explica:

-Sé que se merecen la represión.

-¿A que se refiere entonces, Señor?-pregunta Luigi.

A todo esto, Bruno detuvo su llanto y se lo ve bastante preocupado.

-Vos el del proyector, auméntame esta zona lo más que puedas-dice “C” señalando una parte de la pantalla. -¡Excelente! Acá están las pruebas de lo que hablo.

La gente indignada empieza a murmurar y a señalar de mala gana al imputado.

-Esta persona deshonró a la fuerza estando en función con una mancha en su uniforme. Aparentemente es dulce de leche. Dígame oficial ¿disfrutó su desayuno?

-Yo puedo esplic…

-No explique nada, Señor-interrumpe el doctor Munson-, usted está despedido. Entrégueme su bicicleta, su placa y su macana.

El ex-Sargento toma su placa, la observa y la deja caer al piso. La placa cae despacio, se estrella contra el piso y se rompe en 105 partes.

Cuestionario de comidas rápidas.

1-¿Usted come?

2-¿Cuántas veces al día?

3-¿Cuánto piensa que puede tardar un cohete hasta Japón?

4-¿Cree en el hombre de la bolsa?

5-¿Le asusta que se puedan acabar las bolsas de papel?

6-¿La estratosfera es alta o no?

7-¿Qué planta le gustaría ser?

8-¿Sería una planta radioactiva?

9-¿Qué es la radiopasividad?

10-Si se terminan las boletas de conservadores, ¿usted vota a un candidato progresista o toma la boleta que guarda en su bolsillo trasero?

PA´L PERRO

Abril 28, 2009

El perro más feo del mundo

Nemo es un número más en la estadística mensual de desempleo no-subvencionado. Al desgraciado lo echaron de la empresa de publicidad por haberse quedado dormido en la guardia. Tres ladrones entraron y se llevaron todo lo encontrado sin la menor resistencia de la somnolienta seguridad. Ni él, ni su compañero se dieron cuenta de lo sucedido, hasta que a la mañana siguiente la gente de limpieza noto esquirlas de metal provenientes de una de las cajas fuertes. Ese día por la mañana con su compañero habían besado el pico lo suficiente para no escuchar la voladura de la fortaleza del dinero. Su borrachera había sido producto de esa perra que se hace llamar Monique. Ella le dijo: No tienes estilo, me avergüenza tu presencia hasta en la cercanía de mi sombra, y lo abandonó quedándose con todas sus pertenencias pues podía pagar un buen abogado. Él fue asesorado por un compañero de la secundaria que había visto: “El divorcio y sus beneficios”, una comedia pasatista financiada por un importante estudio jurídico nacional. Tras la separación sus amigos desparecieron en exposiciones de arte y obras de teatro, los conocidos directamente lo ignoraron. Se había quedado solo como un perro, sin un trabajo y en la fría crudeza de la lleca. Ahora duerme bajo la Autopista del Sur con la intersección de la calle Xul Solar y come si alguien se apiada de él. Con los pocos clasificados publicados en la mañana recorre la vasta ciudad en busca de algún satisfactorio empleo. Nadie lamentablemente lo quiere recibir, su aspecto deja mucho que desear y sus aromas producen que lo separen de la fila con un: “Le agradecemos su estadía. Se retira por favor”. Triste como el tango y embadurnado con fango recorre su existencia marcando los puntos que lo encaminaron a su estado actual. Él no sabe que la desesperación de su estado y la enseñanza que dejó el pasado son las materias primas de su afortunado destino. Sin más preámbulos, la historia acaba de comenzar:

Tras varios fracasos laborales siente a su apetito arremeterle con gran escozor a su estomago produciéndole revolcones sobre el pavimento. Le vergüenza que produce en los demás transeúntes le lleva a pensar en intercambiar cualquier pertenencia suya por algún alimento. Su billetera ha dejado de ser valiosa tras el canje con el diario, tampoco sus zapatos ni sus ropas tienen valor alguno ya que no lleva puestos ninguno. ¡Dinero! ¿Dónde hay dinero? Piensa mientras va pateando una piedrita de polvo que a esta altura observa con demasiada gula. Tras comer la piedrita pasa por el supermercado Malayo-argentino y petrifica su cuerpo al observar justo al lado de la caja más cercana a la puerta las papas españolas de la sección grasosos. Su cerebro llega a un trato con su cuerpo: en el momento exacto que el cajero se distraiga el cuerpo deberá correr lo más rápido posible y el cerebro dar las ordenes precisas para secuestrar el alimento y finalmente darse a la fuga. Francis conversa con un gris cartero y Nemo considera esta una ocasión más que prospera para cometer su plan. Observa las papas una última vez, se convence de la proximidad de ese exquisito manjar, acelera sus cuatro patas y se lanza al deleite plástico, con buen envión y a la distancia exacta realiza un atlético salto, toma el paquete con la boca y huye, huye como lo puede hacer un perro.

El dueño del supermercado se percata del ladrón en el momento que dobla la puerta desapareciendo entre la multitud de la avenida. En un ataque desesperado de impotencia sólo atina a soltar algunas palabras:

-¡Sel 4,50, pagame las chips!

Nemo sonríe como puede por las papas en su boca y aminora su marcha cuando nota que el peligro se ha alejado. Camina en dirección al río adonde hay un banquito junto al agua, un reconfortante lugar para disfrutar del festín robado sin ser molestado. Se supone que al ser robado a uno le da una tentación mayor. ¡Ésta es mi revancha contra la sucia sociedad! ¡Ustedes me quitaron mis revolcones en las flores y yo les quito un paquete de papas fritas con sabor a queso Mar del Plata!… ¿Será Francis parte de esa sociedad a la cual señalo? Generalizar acarrea la propia segregación de un segmento determinado leí en el horóscopo de un chicle… El chicle tiene razón, no se puede vivir acusándonos unos a otros por desconfianzas sin fundamento alguno. La generación de miedo domina a las jaurías y a las masas inseguras leí en el horóscopo de una revista… También tiene razón, los estatutos ciudadanos se cumplen por medio de la guillotina o el diario enrollado para que todos los seres con temores caminen derechitos y mansitos… ¿Qué individuo acaso quiere ser dominado?… ¿Por qué, entonces, sigo levantando el dedo y hablando a las espaldas de los diferentes individuos? Nemo se hace estas preguntas al apreciar los barcos cargados con las riquezas que se van alejando del país. ¡Fuera la filosofía, venga la comida! Sobre el banquito gira en torno a las papas y se sienta sobre sus patas traseras, abre el paquete, aspira el delicioso aroma del banquete y comienza a comer pensando en el poco tiempo que tendrá antes de terminarlo y quedarse sin alimento hasta vaya a saber uno cuándo. 2 minutos después su palacete se ha finalizado encontrándose con la satisfacción de ver a las embarcaciones y reflexionar su existir: Una vez cometido el crimen ladrón seré por siempre. No me quedó otra alternativa, su señoría, el contexto me llevo a hacer lo que hice. Juro que lo lamento y me siento muy culpable. No lo voy a volver a repetir… Bueno, tal vez una vez más lo haga, pero prometo que esa sí será la última… Tendrá que ser un gran robo.

-¿Dónde está?-interrumpe su concentración un muchacho que le habla a la nada.

Nemo lo observa aun distraído mientras cuelga el siguiente pensamiento: Podría afanarle a este gil… ¡Nah, debe ser un empleaducho!

-¿Jefe es usted?-pregunta el muchacho con la lengua afuera, los brazos pegados al pecho y mostrando las uñas.

-No flaco, yo soy un personaje de otro cuento. Me parece que te llaman del otro lado-contesta señalando al estilo Fachion para luego con la misma pata derecha rascarse el lomo. Una vez que el joven se alejó, Nemo continúa: ¿En dónde estaba? Este pelotudo me distrajo… ¡Ah, en el robo!… ¡Podría afanar en mi antigua empresa!… ¿Por qué no? Conozco minuciosamente cada recoveco del lugar, sé todos los movimientos según los horarios laborales y la ubicación de la caja fuerte donde guardan toda la plata. Va a ser un golpe fácil…, sólo necesito un par de armas y algunos cómplices…

-Mal día, ¿no?-interrumpe un perro caniche con una venda en su peluda cola.

-Hoy tuve un día de humanos.

-¿Me puedo sentar?

-Adelante-invita con la pata a su nuevo amigo y continúa con su ameno relato.- ¡Pésimo! Toda la mañana buscando laburo al pedo, nadie te toma, todos te piden manejo de fax. Yo ni siquiera tengo teléfono, ¿cómo voy a manejar un fax?… Tendría que dejar de darme manija… Contame algo de vos.

-Solían llamarme Flafy. Nunca más, ¡ahora soy Kirk!-realiza una posición supuestamente recia.

-Mucho gusto Kirk, yo soy Nemo… ¿Qué te pasó en la cola?

-Es una larga y tétrica historia.

-Si queres me la contas y si no queres no me la cuentes.

-Está bien, te la contaré: resulta que el incan de mi dueño, ese que se cree tan macho, me obsequió un potente chutazo en mi aponponado trasero. Caí del balcón tres pisos al abismo. Por suerte los perros siempre caemos parados sino no voy a estar contándote esta historia-se toma y frota su dolorida cola con permanente.

-Te quedaste sin amo ¿qué va a ser de tu vida?

-Pensaba ponerme una empresa en Internet… Escúchate esto,-se aclara la voz y continúa-”Bañamos humanos a domicilio”

-Esa empresa parece estar buena… ¿No necesitas un socio? Yo conozco a alguien que le podría interesar-Nemo desliza esta pregunta mirando para el otro lado.

-Claro, yo necesito varios socios pero que tengan huesos, yo no tengo ni una tibia.

-Yo tampoco, pero conozco la forma de conseguirlos, ¿te interesa?

-¡Claro que sí, patudo! No sé que estas pensando pero igual anótame.

-Estoy pensando en afanar donde yo trabajaba. Ahí manejan mucha guita y conozco todos los movimientos. Presiento que será un laburo limpio y sin consecuencias. Sólo necesito dos socios.

-¡Perfecto! Ya conseguiste a uno, ahora sólo nos falta otro… Mirá un gato ¿lo corremos?

-Vamos a por él.

Los dos canes comienzan una maratón revolucionaria hacia el felino gritando consignas anti-mininas. La presa al profetizar que su salud se encuentra seriamente amenazada, lanza maullidos necronómicos y se da a la huida. A veloz paso busca un escondite favorable. Tras saltar un banco divisa una posible vía de escape doblando hacia la izquierda en una esquina. Los dos canes continúan la persecución hasta que se percatan de las intenciones. ¡Éste dobla y después nos salta a traición! Ambos aminoran la marcha, despacio y sigilosamente doblan la esquina en posición de ataque. El gato los espera con la pata derecha apoyada en la pared y golpeando rítmicamente sus uñas:

-Aminoren la marcha Spikes del tercer mundo. Yo no soy Tom y eso de que los perros corran a los gatos no va más, eso sólo pasa en los dibujos animados ¡Arriba el felinismo, caninistas explotadores!

La culpa golpea las cabezas de los dos perros, bajándosela y obligándolos a responder:

-¡Perdón!

-Están disculpados, patudos… Yo soy Bilardo, ¿cómo están?, ¿cómo se llaman?

-Bien dentro de todo…Mucho gusto… Él es Kirk y yo soy Nemo.

-El gusto es mío… ¿Qué hacían antes de perseguirme?

-Estábamos hablando de nuestras fracasadas vidas.

-¡Sí, fracasadas vidas!-acota Kirk.

Bilardo que al escuchar esto mueve la cabeza de un lado a otro y pregunta:

-¿Ustedes también tienen problemas?

-Pero no por mucho tiempo, tenemos un plan para salir de la perrera.

-¡Sí, un plan!-replica Kirk como si no hubiese quedado claro cuando Nemo lo había dicho.

El gato amenaza visualmente al ex-Flafy mientras lo desafía con las siguientes preguntas:

-¿Un plan?… ¿Los perros piensan?

-¡Cuidado bigotes, podes salir herido!

-¡Sí, herido!-amenaza Kirk con su pequeña pata cerrada.

Sin atemorizarse un instante el gato se disculpa por su comportamiento solitario:

-Perdón, no sé por qué dije eso… ¿Por qué no me dicen cuál es el plan así nos amigamos?

-¿Por qué deberíamos decirte, tú eres sólo un gato?

-¡Sí, sólo un gato!

-¡Patudo, ¿podes dejar de repetir lo que digo?!-se harta Nemo.

-Perdón Nemo, me emociono.

-Es verdad, soy sólo un gato pero recuerden que mi nombre es Bilardo. Mi madre no me hubiese puesto ese nombre sino creyese en mis artimañas. Sé muchas cosas más aparte de lamerme, ¿tal vez podrían necesitarme?-sorpresivamente el gato se para en dos patas y muestra sus afiladas garras.

-¡Hay la perra madre!-se asusta el perro cobarde escondiéndose rápidamente tras la espalda de su compañero. Nemo tras ver ésta humillación intenta corregir el comportamiento de su camarada.

-¡Kirk, te podes comportan como un verdadero hampón!…- ahora le habla al gato-Puede ser que necesitemos a alguien más…Pero antes tenemos que asegurarnos de tu confianza y complicidad. ¿Qué te parece una prueba?

-Yo tengo una prueba, ¿qué tal si jugamos Piedra, papel o tijera al mejor de tres?

-La prueba tiene que ser confiable, no debe ser por azar. ¡Ya sé! Vas a tener que decirme el nombre de la persona que escribe nuestras vidas.

-No, no puedo decirles eso.

-Entonces no estas aceptado.

-¡No lo sé, les juro que no lo sé!

-¡Ja ja! El gato se queda afuera de la superorganización-Festeja Kirk bailando una tarantela.

-El gato está adentro.

-¿Qué dijiste?

-Dije que está dentro.

-Pero ¿por qué?

-Acaba de pasar la prueba, si es tan confiable como para no delatar a ese borracho va a ser mucho más confiable con nosotros. Estás dentro amigo.

-Muchas gracias. Pero adentro de qué.

-Adentro del mayor robo jamás cometido.

-¡Ehh! ¿Para tanto?

-Sí, Nemo, ¿para tanto?-replica Kirk bajo la desaprobación facial de los otros presentes.

-Escúchenme a mí: la empresa se llama Smithson, Smithson & Gómez…

-Esos son los de la publicidad de la tele en donde un bebé habla con su abuelo sobre rugby y un auto descapotable es bañado con cerveza por una semidesnuda señorita ¿no?-interrumpe Kirk.

-Esos mismos. Nosotros robaremos la caja fuerte del dueño que se encuentra en el depósito donde antes trabajaba, ahí guardan el dinero de otras seis empresas más.

-¿6 empresas?-pregunta Bilardo.

-Hay mucha guita en esa caja y la seguridad es muy poca, lo hacen para distraer a los ladrones que pispean las oficinas. Si no hay obstáculos no hay dinero piensa cualquier ladrón, nosotros sabemos que no es así.

-¿A cuántos guardias llamas poca seguridad?-pregunta meticulosamente el felino.

-Sólo hay dos por turno. Uno es un amigo mío, es un viejo lobo que está más cerca del retiro que de su próximo cumpleaños, no se va a arriesgar por la miseria que gana.

-¿Y el segundo?

-Ese puede llegar a ser un problema, al segundo no lo conozco aunque si me reemplazo a mí debe ser un incompetente.

Bilardo piensa manoseando sus largos bigotes, camina de un lado hacia el otro con su mirada clavada en el cemento y contesta:

-Anótenme, pero con una condición.

-No aceptamos condiciones, nosotros somos malos.

-¡Cállate Kirk! ¿Cuál es la condición?

-No quiero armas, no sé cómo pueden llegar a reaccionar ustedes con armas, tampoco sé cómo puedo llegar a reaccionar yo. Supongo que prefiero ir a la cárcel por asalto antes que ir por homicidio. Por lo que vos me contas se puede hacer fácilmente sin armas.

-¡No quiero ir a la cárcel!

-¡Nadie irá a la cárcel! Pero me parece bien, yo no quiero lastimar a nadie…, tal vez al hijo de puta que me sacó a Monique y a la misma perra traidora pero a nadie más.

-Todo muy lindo pero cuándo lo hacemos.

-Esta misma noche.

-Me parece bien. Voy a preparar mi equipo. ¿Dónde nos encontramos?

-La dirección es Majul 456, justo a la derecha de canal 9. A las 11:00 nos encontramos en la esquina y les cuento los detalles.

-Muy bien, nos vemos luego.

Nemo se aleja con la compañía de Kirk, Bilardo se dirige en el otro sentido.

11:01 PM. CALLE MAJUL AL 500

Bilardo se encuentra apoyado contra un farolito y fumando un armado mientras espera a sus cómplices. El nerviosismo del debut en el crimen le genera en su cabeza todo tipo de conspiraciones que recaen en las personas que transitan por la calle. Comienza a sentirse un poco más seguro al ver venir al par de canes en la oscura lejanía. Ambos vestidos disimuladamente de negro hasta el morro, miran en todas la direcciones, caminan en puntas de pie y escondiéndose donde pueden si alguien pasa cerca.

-¡Hey, payasos, así llaman más la atención!

-¡Cuidado bigotes, ese canario tiene pinta de ratti!-dice Kirk señalando a un simpático pajarillo amarillo que mueve los ojos de un lado a otro.

-¡Déjense de joder, esto es en serio!

-¡Es cierto!-recapacita Nemo y prosigue con liderazgo-Esto es a cara de perro así que dejémonos de joder y vayamos a los detalles: Bilardo, vos entras persiguiendo a este ratón a cuerda que arrojaré a través de la ventana trasera-muestra un bonito roedor Miguelito.- Los guardias al ver el rabioso te dejarán pasar por el miedo que le tienen. Una vez adentro esperas que se duerman y te comunicas con nosotros por tu Walkie-catty. Cuando estemos todos adentro, Kirk se quedará cuidando a los guardias mientras nosotros dos vamos a la caja fuerte, la abrimos y nos retiramos con el dinero haciéndonos pequeños magnates empresarios. ¿Qué dicen?

-Me parece bien-dice Kirk mostrando las huellas digitales de su pulgar derecho.

-Listo para correr. Larga al ratón.

Nemo le da cuerda al dientudo y lo arroja desde la línea de triple hacia la ventana de la empresa. Bilardo entra y empieza a correr maullando en ataques epilépticos. Los guardias al ver el roedor se suben a la mesa y se levantan los pantalones saltando y gritando como niñas chiquitas, al ver a su héroe felino suspiran aliviados y poco a poco van bajando de la mesa como si no hubiese pasado absolutamente nada. Cuando el ratón se detiene Bilardo ya se encuentra escondido en una montaña de cajas, un excelente lugar para poder observar a los guardias sin ser divisado.

11:04 PM. CALLE MAJUL 456

Los guardias se encuentran soñando en el cielo de los perros donde abundan los huesos y las colas levantadas. Bilardo se comunica con sus compinches dando la señal de entrada. Los dos vándalos entran y se separan, Kirk se queda vigilando a los durmientes mientras que Nemo y Bilardo se colocan las pantys y se dirigen a la caja fuerte.

-¡Esa es!- señala Nemo descolgándose la mochila de los hombros.

-¡Excelente! Saca los elementos.

El perro toma un taladro y comienza a agujerear la puerta blindada, una vez terminado toma un estetoscopio, lo apoya y comienza a oír girando la rueda de la fortuna. Pasa el suficiente tiempo como para que Bilardo pierda la paciencia y golpeando el hombro de su compañero diga:

-¡Qué pasa patudo!

-Esto lo vi en una película pero no creo que esté funcionando.

-¡Loco sos un Gran Danés! Correte y déjame a mí, lo haremos a mi manera-empuja a su compañero y observa por el pequeño orificio.-Este agujero será suficiente. En la mochila hay un preservativo, vinagre y polvo para hornear, pásamelos.

-¡Bigotes no es tiempo de cocinar!

-¡Dale patudo! pásamelos y también tráeme esas cortinas de ahí y las cuerdas con que las atan.

-Aguanta McAtty, acaso me viste cara de ayudante.

-Apúrate.

Una vez con los instrumentos, Bilardo pasa delicadamente el condón por el agujero y empieza a fluir un litro de vinagre con un pera de goma; luego arroja 500 gramos de polvo para hornear con una espátula, tapona el agujero con un tornillo y cubre la caja fuerte con las cortinas, las ata bien fuerte y mirando a su amigo le dice:

-Ahora a esperar.

Diez minutos después los delincuentes continúan mirando la caja atentamente, de pronto se escucha un pequeño estruendo y las cuerdas se aflojan.

-Ya está, vamos por el botín.

Alegres ambos rateros quitan las cortinas descubriendo la puerta semiabierta. La abren totalmente y entre risas a granel comienzan a juntar el dinero, guardándolo en bolsas del supermercado Malayo-argentino.

-El olor del éxito-Nemo se acerca un fajo de billetes a la nariz y oliéndolo prosigue-¡Tienen olor a Cocker!

-Qué importa, es dinero al fin. Júntalo rápi….

-¿Qué están haciendo ahí? Dejen el dinero y levanten las patas suavemente-Interrumpe un gran Bull-Dog con rostro de pocos amigos y uniforme de guardia de seguridad.

-¿Qué le hiciste a Kirk?-pregunta Nemo preocupado.

-Yo no le hice nada. El pobre debía estar muy cansado pues se quedó dormido.

-¡Perro de mierda!-coinciden ambos con las manos levantadas.

-Mucho ladrar y maullar. Quítense las medias de la cabeza.

Se quitan las pantys y miran al guardia resignados por sus futuros.

-¡Ehhh, yo te conozco, vos sos el fracasado de Nemo! Monique me habló muy mal de vos.

-¿Monique? ¡NOOO!

En un ataque desesperado de celos, Nemo se arroja contra el guardia y comienza a golpearlo con las patas traseras, el arma sale expulsada, cayendo y girando a los pies de Bilardo, éste la toma y apuntando hacia la batalla dice:

-Tranquilos muchachos. Nemo levantate, ya tengo el revolver.

-¡Dame el arma que lo liquido!

-¡No por favor, tengo 5 cachorritos!

-Basta, nadie va a matar a nadie acá.

-¿Cómo que no lo vas a matar? ¡Vio nuestros rostros, nos va a delatar!

-No…, no diré nada. ¡Por favor, no me maten!

-Hacete un perro adulto,- increpa el gato- deja de llorar y límpiate las lagrimas…Yo tengo la solución para no tener que matarte. Vos odias tu trabajo, ¿no?

-Lo odio, lo odio mucho.

-¡No hables y mátalo de una vez!

-Nemo cállate.

-No digas mi nombre ¡Bilardo!

-Si ya sabe quién sos.

-Es verdad. Pero por las dudas mátalo.

-¡No, no me mates!

-Tranquilos, vamos a comportarnos como Isabelitas ¿cómo es Isabelita?

-¿Tranquila?-preguntan Kirk y el guardia.

-Muy bien. Isabelita es tranquila y nosotros seremos tres Isabelitas. Ahora decime, ¿cuál es tu nombre?

-Phy, Mur Phy.

-Muy bien Mur. Vos me dijiste que odias tu trabajo, ¿no?

-Sí lo odio.

-Muy Bien, ¿a vos te gustaría renunciar?

-¡Sííí! Pero necesito el dinero.

-Te prometo que no vas a volver a tener problemas de dinero nunca más. Escúchame un minuto…, en un mal día te mataría sin dudarlo, pero hoy no. En el día de hoy presencié con mis propios ojos un bellísimo milagro, sólo una infinita porción del poder de Chatran se apareció frente a mis ojos girando en 360 grados mis pensamientos sobre todos los seres vivos. Tú eres mi hermano por lo tanto compartiré parte de mi botín contigo, a cambio de que se dejen atar, nos dejen irnos con el dinero y que cuando llegue la policía les digas:

Deposito de Smithson, Smithson & Gómez-Int. Día.

Travelling circular hacia la izquierda. Comienza con plano general de Mur en estado de shock.

Mur -Me ataron y me amenazaron con un arma.

La cámara sigue girando y entran en plano general conjunto un grupo de cuatro oficiales de la policía canina que dubitativamente lo observan y un ser humano en cuatro patas que ladra. Continúa el movimiento de cámara.

Mur en off-Llevaban unas medias en los rostros y no creo que pueda describirlos.

Se muestran en plano general a Mur. Continúa el movimiento de cámara.

Bilardo en off- Si mañana en los noticieros me entero de que están tras nosotros.

Deposito de Smithson, Smithson & Gómez-Int. Noche.

Se muestra en plano general a Bilardo amenazante. Continúa el movimiento de cámara

Bilardo-Iré personalmente a buscarte para leerte A Garfield 25:1, y eso no es nada bueno, hermano.

Se muestra en plano general a Mur temeroso. Continúa el movimiento de cámara.

Bilardo en off-Si haces lo correcto, en el armario 45 de la estación de tren Tarantino,

Se muestra en plano general a Bilardo. Se detiene el movimiento de cámara.

Bilardo-te esperará una formidable cantidad de dinero… ¿Nos entendemos?

Plano general de Mur levemente más tranquilo.

Mur-¡Haré lo que digas!

Plano general de Bilardo.

Bilardo-Quedamos así… ¡Nemo!-Entra en campo Nemo.

Bilardo-Despertá a Kirk, los espero en el bar de la esquina.-Nemo y Bilardo desaparecen por caminos separados. Suena musiquita de los setenta.

Insertar texto

Aviso clasificado.

Rubro 24

Se busca peluquera. Para importante

empresa de higiene humana. Preferen-

temente joven y collie. Las interesadas

presentarse de 10:00 a 18:00 en Colon

350 Preguntar x Kirk, Nemo o Bilardo

EL BEBÉ DE GUTIÉRREZ

Abril 26, 2009

Carlos Casas

-¡GUTIÉRREZ, TOMATE TU TIEMPO PEDAZO DE IMBÉCIL!- Carlos Casas habla de esta forma porqué es un importante sub-gerente de la firma Sur Finanzas. Su talento para la prepotencia y su don para considerarse imprescindible sobre la faz de la tierra lo han llevado a donde hoy se encuentra: una hermosa oficina de 3×3 con grandes ventanales hacia el río, pisos alfombrados parsimoniosamente, una planta exótica y una secretaria con suficiente hambre como para hacer todo lo que su jefe le pida. De entrada vemos que el tipo pertenece al grupo elevadores del tono de voz para imponer una presencia que no se posee (El E.T.V.I.P.n.s.P.), pero no le echemos la culpa al pobre hombre por ser dueño de un temperamento en ebullición, es más conveniente relegarle las culpas a un tercero. Ese personaje de reparto es una novia que tuvo en la secundaria (lamentablemente no recuerdo el nombre). Carlos, cual niño enamorado sostenía que el fracaso de una relación amorosa era el fin de la existencia, por esto respetaba la virginidad de las palabras de su novia, mientras esperaba la bíblica abertura de las aguas con la tranquilidad de la pesca sin pique que compartía con manuela y soledad. Ella no soportaba su auto impuesta sexo tras el matrimonio y pasaba sus momentos de ocio histérico en las bronceadas playas del mejor compañero de Carlos. Cuando se enteró del engaño apuntó todas sus energías a la vida profesional y su carácter, por monotonía y falsa egolatría, comenzó a oprimir a sus compañeros laborales.

-Ya voy, jefe….-Gutiérrez corre con montones de papeles en la mano; temeroso levanta la cabeza para mirar a su jefe y tropieza con un escritorio- ¡LA PUTA!-grita y se desploma torpemente.

Congelamiento y efecto Matriks. Los papeles quedan flotando estáticos en el aire, el cadete los imita en la petrificación pero con la particularidad humana que posee su rostro. Obsérvenlo un poco y díganme sino es entrañable. Vengan por acá que los voy a presentar. Su nombre es Luis Gutiérrez, él es el cadete, el che pibe, el hazme reír por salario mínimo de la financiera. Él recibe el trato denigrante de los demás empleados en cualquier momento del día y sin embargo no tiene ni una gota de resentimiento, es un simple y buen chamaco que vive en sus fantasías y aunque nunca se le cumplen no las abandona ni se enoja con éstas, al fin y al cabo hacen su vida más agradable. Hoy va a ser distinto, hoy una fantasía se le va a hacer realidad y va a transformar a su dueño y a los que lo rodean en seres menos infelices. Descongelamiento. Los papeles caen al suelo y como Luis se rige por las leyes de la gravedad también lo hace, se levanta y se queda saludando al público.

-¡Gutiérrez, a quién saludas, boludo! Junta esos papeles y tráelos para acá.

-Sí, jefe, ya voy-Luis se disculpa llegando a la oficina de jefe.

-Gutiérrez, ¿qué voy hacer con vos?

-No sep.

-¿No sep? Hace 5 años que trabaja acá y todavía no ascendió. Venga, le voy a contar una historia, usted sabe que Otto…

-¿Qué otro?

-¡Otto, idiota, él que no habla español!

-¡Ahhh, Otto!

-Ese tipo ya esta por arriba de usted y sólo hace 1 año que vive en este país.

-¡Qué grande Otto!

-¿Y usted Gutiérrez, usted no tiene ambiciones?

-Claro qué sí, yo quiero manejar la fotocopiadora.

-¡La fotocopiadora!-Casas realiza un chasquido bucal con intermitente sarcasmo y continúa-pero usted es todo un Mascri, ¡cuánta ambición de poder que tiene! Las minas se deben volver locas por vos.

-No, no tanto.

-No me cuente intimidades, Gutiérrez. No quiero verlo más, larguese de mi vista. Vaya a comer, tiene 35 minutos y el reloj empezó a correr, si llega tarde ordenará los créditos dados al Pejota srl.

-¡No, por favor, Pejota no, limpio los baños pero no me des Pejota!

-1 minuto y 20 segundos, el tiempo sigue corriendo.

Zwinnn (N del esc. sonido de velocidad.)

Luis compró su comida y está frente al río observando los patitos mientras piensa: El señor Casas me tiene cansado, ¿por qué me trata así? Se cree muy grande y nos obliga a llamarlo señor Casas, si él fuese más chiquito no me trataría así. Todo esto me pasa porque soy un buen tipo, cómo decía mi mamma:”Luisito, eres una persona especial que dejará huella en mucho seres planchados. Grandes limpiezas saldrán de tu interior, sólo tienes que soñar y esperar a que se hagan realidad” La Mamma, siempre pensando en las tareas del hogar. ¿Cómo la extraño? Sus ojos se lubrican infantilmente y se cierran para no demostrar lo que generalmente se conoce como debilidad… ¡Ehh, cuándo va a abrir los ojos!… Se quedó dormido, eso es bueno pues significa que pronto soñará. No podemos perdernos esto, síganme: nos encontramos en una oficina que se extiende hasta donde llega la vista (visibilidad: 8 kilómetros). Hay un sinnúmero de ordenados escritorios, entre estos se lo observa caminar a Luis. Está solo. En los sillones que deberían estar ocupados por personas hay depositadas fotocopiadoras, estas comienzan a saludarlo, giran en su rededor, tiran copias al aire, se acercan, se alejan y siguen girando emitiendo armoniosos y sinfónicos sonidos copísticos. El cadete levanta los brazos y da vueltas mirando hacia el techo entre una lluvia de hojas que bailotean en el éter. Es feliz, es infantilmente feliz.

-¡Guuutiéeeerreeeeeez!-interrumpe la voz de su jefe.

-¿Qué?…, ¿qué pasa?-despierta Luis.

-¡Guuutiéeeerreeeeeez!

-¿Jefe es usted?

-¡Sí, pelotudo, sácame de acá!

-¿Dónde está?

-Acá, en el banco de al lado.

El cadete mira hacia su lado izquierdo. En el asiento siguiente hay un perro que le devuelve la mirada.

-¿Jefe?-murmura mientras piensa: Es un perro, aunque tiene bigotes y se parece bastante al señor Casas.

Se acerca al can mostrando sus manos y la lengua cual agitada puede llegar a estar una mascota al reconocer a su amo mientras vuelve a preguntar:

-¿Jefe es usted?

-No flaco, yo soy un personaje de otro cuento-contesta el perro-. Me parece que te llaman del otro lado-con su pata derecha indica el banco siguiente.

Luis mira en el otro sentido y vislumbra un moisés (no es un tipo con barba pues no se escribe con mayúscula).

Parece ser desde allá la procedencia de los gritos del jefe. Debería ir a ver…Pero, ¿y si no es el jefe?

-¡Gutiérrez, qué estás haciendo!

Ese tiene que ser el jefe.-sonríe americanamente y torciendo levemente la cabeza contesta:

-Ya voy, jefe.

Con mucha rapidez pero también con mucha precaución se acerca al moisés.

Dentro del depósito de llorones se aprecia un pequeño bebé o lo que parece ser un bebé ya que posee un bigote muy parecido al de Casas.

-¿Jefe?

-Sí soy yo, Gutiérrez.

-Pero, ¿qué le pasó?

-Pregúntaselo al fumón de arriba-dice de mala forma y continúa explicando-.Yo estaba tranquilo observando al rió desde mi lujosa oficina y por accidente cerré los ojos quedándome profundamente dormido, cuando desperté estaba en esta cuna y con esta tarjeta-le entrega la carta de presentación.

Luis la coge con gran delicadeza y la lee para todos los presentes:

-”Usted ha sido invitado a los cuentos del supermercado. Desde ya muchas gracias”

-Mañana yo tengo un gran contrato, me decís cómo hago ahora para firmarlo con este aspecto.

-¿Siendo tan chiquito podes escribir?

-A pero vos sos un cómico bárbaro.

-Hago lo que puedo.

-¡Pss!-Gesticula asquerosamente y distrae la conversación- estoy cansado de estar acostado ¿no me podes levantar un rato?

-¡Cómo no voy a poder, jefe!-el joven toma al niño, le cruza un brazo por el pecho y coloca el otro en el pequeño y húmedo traserito.

-¿Qué olor y qué mojado se siente por acá?

-Gutiérrez, esto me llena de vergüenza pero necesito que me cambies.

-Y yo necesito pañales para cambiarlo, ¿usted tiene pañales?

-Sí, Gutiérrez, en mi auto descapotable tengo una docena.

-Señor Casas, ¿dónde está su auto?

-¡Dale boludo, deja de joder y cómprame pañales!

-Era una broma.

-Te parece que estoy para bromas en esta situación.

-No creo que le hagan daño.

-Me hacen daño, realmente estoy dolido, yo te aprecio Gutiérrez y vos me tratas con bromas de muy mal gusto.

-Perdón jefe. Mejor vamos a comprar pañales.

Se acomoda al bebé lo mejor que puede y comienza a caminar en busca de una pañalera o algo por el estilo. El centro no es un lugar para infantes irresponsables por lo tanto no encuentran nada por el estilo. Sin más remedio prueban suerte en un supermercado del suburbio llamado Malayo-argentino. Entran y los clientes se enternecen viendo al crío, se acercan y cuando notan el mostacho huyen despavoridos disminuyendo las ganancias de su dueño Francis. De entrada caen mal aunque ellos no se percatan de estos sentimientos y continúan caminando, a la mitad de la sección llorones Luis toma el primer paquete de pañales que observa, un pote de deliciosa comida para bebés Tlenes y haciendo equilibrio con los dos productos y el bebé, le encara a la caja cómo la menor porción de familia posible. Por los pasillos nonos y ratis, camina a altas velocidades un joven, que al no observar su trayecto, obviamente, golpea a Luis y mece al nene despertándolo de una siesta pesadillezca.

-¡Más cuidado, pelotudo!-declara sin anestesia el infante.

-¡¿QUÉ DIJISTE VIEJA DE MIERDA?!-pregunta el joven.

-¡No, nada!…Mil disculpas, se me escapó- contesta Luis apurando su paso en sentido contrario al muchacho esquizofrénico. Ahora le habla al bebé-¿Por qué trata a la gente de esa forma?

-Gutiérrez, por gente como esa el país se baña en la basura del mundo.

-No lo conoce, cómo puede decir eso, tal vez es un buen muchacho que sólo tuvo un mal día.

-Es un mediocre sin ambición, todos los días de su vida serán malos. ¿A quién me recuerda?-esta ultima oración con una mirada sobradora que elude los ojos de su destinatario.

-No todos tenemos las mismas ambiciones, cuando aprenda a respetar a los demás podremos volver a tratar el mismo tema.

-Vos no sabes nada, Gutiérrez, vos sólo queres manejar una fotocopiadora.

Silencio sepulcral y llegada a la caja. Nuestro gran amigo Francis mira al bebé con bigote y dice:

-Pagal y lleval al mal oliente de acá.

-¡ÉSTA mal oliente!-Contesta el infante tocándose el centro posterior de su pañal.

-¿Qué decil?

-Yo no dije nada-suaviza los asuntos Luis y distrayéndolo cita lo importante- ¿Cuánto es su dinero?

-Me paleció habel escuchado algo… No impoltal, debo de tenel una llamada de Señol Kulosawa… Sel gastos totales $4,50.

-Tome su dinero, señor cajero-Luis entrega el dinero y se despide.-Un gusto haberlo conocido.

-El gusto no sel mío. ¡Siguiente!

-¡Ilegal hijo de puta!-estalla el bebé- ¿Cómo me va a decir mal oliente a mí?

-¡Shhhh, no hables que te pueden oír!

-¡Me tienen que oír así de una vez por todas cambiamos la mediocridad de gente que entra en el país!

-No creo que los abuelos del Señor Casas sean de Cururuti Paratay

-¡Flaco, de qué hablas! Mis abuelitos vinieron a poblar el país no a enriquecerse de nuestro Estado benefactor de inmigrantes para luego rajar hacia otro país mejor…Pero por qué no te dejas de hablar de cosas que no sabes…-A todo esto los movimientos de sus tan diminutas manitos se realizan de un lado a otro a una velocidad intermitentemente violenta. Tratando de conservar la cordura, intenta cerrar las fronteras de la conversación con esta pregunta:-¿Dónde vivís, Gutiérrez?

-Faltan dos cuadras, jefe, en un ratito llegamos-el cadete resignado levanta su mirada hacia el destino próximo anhelando que llegue pronto.

El bebé suspira victorioso pues considera que la discusión terminó a su favor al ser él que pronunció la última palabra.

En la entrada de la pensión que habita Luis, Milagros, la dueña de la misma lo espera con un recibo de cobro:

-SZi no me pagazs hoy te voy coger, embargar y vender vuesztrazs pertenenzcziazs.

-Ya le voy a pagar señora Martínez, en este momento no tengo tiempo para hablar, pero sepa que ya le voy a pagar-contesta aferrándose las sabanas del bebé y ocultándolo de un seguro pago doble por invitado.

-Acaszo vuesztro jefe explotador no le ha abonado de nuevo-ironiza la madama de habitaciones.

-¿QUÉ JEFE EXPLOTADOR?-Estalla en orgullo Casas.

-¡¿Qué hasz dicho?!…¡¿Qué llevasz ahí?!…¡Szabezs muy bien que no sze admiten perrozs en la penszión!

-¿QUÉ PERRO, GALLEGA?… ¿CÓMO PUEDE SER QUE TODAVÍA NO APRENDISTE A HABLAR? ZS, ZS, ZS, ZSALAME-con esta ultima frase se lleva la manito a la pera y la agita con sus deditos índice y pulgar extendidos.

-¡Ezso szí lo he oído! ¡Dejadme ver que llevasz ahí!-La señora extiende sus manos hacia el paquete parlante.

-No se lo puedo mostrar, señora. Me tengo que ir, el viernes le pago lo que le debo.

-¡Con intereszezs!

El joven se aleja de Milagros que aun se la ve tratando de deducir la procedencia de las palabras de agresión.

-¡Tenes que dejar de hablar así!-reclama con el rostro fruncido (extremadamente raro ver estas facciones en Luis).

-Vos no sabes nada, Gutiérrez.

-Si queres que te cambie y te dé de comer vas a tener que hacerme caso.

-Si se me paspa la colita va a ser tu culpa.

-Va a ser tu culpa por hablar tan mal.

-Está bien, está bien. Te lo prometo.

-Todo esto lo hago por tu bien,-abre la puerta de su habitación- a mí me duele más que a vos regañarte- y entran.

El cuarto se extiende bajo las mismas dimensiones que la oficina de Casas pero con la particularidad de poseer la vista a un muro de concreto cuya proximidad no es mayor a un metro, las paredes se observan dañadas por la humedad de los cimientos y pintadas con distintos colores por la vanguardia de los conventillos. En cuanto a posesiones, tiene una pileta para lavar (el baño compartido es por el pasillo unos diez metros y hacia la derecha.), tiene una cama de una plaza, un televisor blanco y negro, una radio Espicafón y un ropero sin puertas, adentro cuelgan dos pantalones, tres camisas y una corbata. Casas al ver la humildad de su empleado siente en la nuca el aliento producido por su propia conciencia. ¡Claro que sí! El remordimiento se presenta llenando el vació de cada persona. Remordimiento por el degradante trato hacia Luis bajo la mirada de los demás empleados. Mi satisfacción bien paga se encuentra en la humillación de un individuo frente al resto de la sociedad laboral. Piso el cuello de la victima para que el resto del personal note mi:-¡No se metan conmigo o así quedaran! Subordínense a mis órdenes bajo el peso de la masa, nunca consensuar a las masas bajo el peso de la palabra (la retórica se extinguió y sólo se aprecian en algunos libracos del siglo pasado). Es fundamental que una empresa se rija por el mismo formato que utiliza el ejército: metodología lineal, “Cumple las órdenes de tu superior aunque de eso dependa tu propia vida”. No podría ser cualquiera el superior en la jerarquía laboral, una niña con trencitas lamiendo una paleta con su vestidito modelo marinerito azul no podría imponerte que realices los 25 informes semanales con respecto al desempeño de tus compañeros en el sector 7 G; jamás podría imponerte cumplirlo a tiempo, te le reirías en la cara para luego robarle la paleta de delicioso dulce aplicándole una patada a su culo. La persona que te de ordenes tiene que ser tu más oscuro némesis, un terror caminante de escritorios, la más abominable obra del ser que no se debe nombrar. El jefe debe ser de esta forma en el espacio empresarial, piensan los accionistas cuando se encuentran sentados, seguramente, en sus enormes sillones de cuero cuya posición de radio es directamente proporcional a la participación económica en la que se encuentran y de la cual ansían superar. Porqué al fin y al cabo sólo importan la ganancias y todos desean obtener cada vez más satisfacción material, se desea más pero no se sabe cómo obtenerla, debe ser esa la razón principal por la cual no somos todos millonarios, no todos sabemos cómo conseguir la distinción que te diferencia económicamente del resto, algunos tienen ese don en la sangre, otros se esfuerzan por conseguirlo y van a cuanto curso se relacione, compran libros de autoayuda, (estos manuales acarrean el mensaje de autosuperarse en la búsqueda del espíritu consumista, ya que si no tienes con que intercambiar el importe su escritor no se desarrolla monetariamente) estudian marketing y recursos humanos separándose cada vez más del verdadero motor de una empresa, pues comienzan a desentenderse del comportamiento de un operario en la nueva maquina Luxisfai G8. Ellos nunca ocuparon ni volverán a ocupar esos cargos y por eso desconocen la forma de obtener mayor rentabilidad de sus empleados al no saber diferenciar entre la maquina y el empleado Mamani. Vestirse de tal forma un determinado día de la semana no hace un desempeño más eficaz para el negocio, una reunión mensual para conocer a los nuevos o añorar a los que desempeñaron una insatisfactoria labor en la empresa y fueron erradicados no hace masturbaciones en los baños mas narcotizantes. Todas esas cosas no son más que placebos contra los látigos. Una empresa se comprende a través de la experiencia entre empleado y empleador, no en algún manual escrito por un parapsicólogo de la universidad de Quentuquí. Un jefe que grita para disimular sus insatisfacciones sexuales expuestas no motiva de ninguna forma a realizar mejor el trabajo, y yo soy una persona que lo motiva transferir la falta de profesionalismo en las sabanas para infelicidad del resto. De esta forma se imposibilita la imposición anhelada: Una vida empresarial por encima de la vida personal. Si en tu casa el único gozo que encuentras es pensar en el trabajo allá vos, no vuelvas a intentar transferírmelo a mí…

-…¡Trabajo para vivir, no vivo para trabajar!

-¿De qué habla, jefe?

-Nada, nada, estaba soñando-Carlos visualizó y sin percatarse pronunció en voz alta los pensamientos que se le presentaron al observar a Luis acomodarlo en la cama para serle más fácil cambiarlo. Pero no sólo eso descubrió, hay algo que lo mortifica aun más y es no conocer la vida de su trabajador, dónde vive (Bueno, ahora sí lo sabe), con quién come, con quién pasa el año nuevo. Casas lo desconoce por su reiterado menosprecio a las personas que considera inferiores, por seguir al pie de la letra la directiva de:” No dar de hablar al peón” ¡No es ningún peón es un excelente muchacho! No lo conozco pero me está tratando muy bien y eso lo hace mi amigo. Los que yo llamo amigos no me estarían cambiando, tratarían de escaparse con alguna excusa, los conozco. La gente valiosa que me estoy perdiendo, como así también el tiempo que perdí basureando a Luis por no darle una oportunidad. Ahora estoy seguro que es un excelente trabajador en su indicado puesto. Para no todas las personas es el mismo puesto, como tampoco no todas las personas rinden mejor en una empresa bajo el mismo régimen, bajo la misma carga que despedaza los sueños y los hunde cada vez más en su monotonía de: ¡Me encantarían unas vacaciones permanentes, no creo vaya a extrañar la vida! Es absurdo señalar con intenciones de expulsión el mal funcionamiento de una persona porqué no resulta bajo la misma Carta Magna. Ordenados por este régimen no es de extrañar un posible mañana en el cuál abriré muy grande mis ojos cerrados y me vea obligado a declarar a la prensa: “Nunca desconfié de la actitud en la cual se movía mi ex-empleado, actualmente suicidado por la policía y asesino de 15 ex-compañeros…

-… ¡No conozco a mis empleados!

-¿A qué empleado se refiere jefe?… A ver esa colita.

-Espere Gutiérrez. ¿Qué va a hacer?

-Jefe, relájese. Le voy a cambiar el pañal.

-¿Eh?…Ahh, cierto, me había olvidado que ALGUIEN me transformó en un BEBÉ- Casas pronuncia algunas palabras cuyo tono no me gusta NADA y continúa-Está bien hágalo pero deje las manos donde pueda verlas.

Luis desprende suavemente el pañal, levanta al bebé y lo retira arrojándolo luego a la basura(al pañal, no al bebé). Limpia la colita con la única toalla que tiene y le coloca un nuevo soporte de heces y orines, abre el pote de Tlenes y comienza a alimentar al malcriado. Casas le entra con gran gula mientras piensa: Luis es la única persona que puedo considerar amigo a pesar de haberlo tratado tan mal en el pasado, no va a volver a ocurrir.

-¿Le gusta, Jefe?

-Gracias Gutiérrez. Debo disculparme por como lo he tratado, usted es la única persona que puedo llamar amigo.

-Por favor, jefe, no siga que me va a hacer llorar.

-Gutiérrez compórtese… –Casas se refriega los ojos con sus manitos-. Creo que me entró una basurita en el ojo.

-A ver… no tiene nada, aunque si se ensucio el bigote. Lo limpiamos y después es momento de dormir.

Jefe y empleado uno al lado del otro se quedan dormidos.

Temprano al día siguiente, Luis se despierta por los ruidos de la puerta y los gritos de Milagros:

-TELÉFONO, CHAVAL.

- Sí… Sí, ya voy- se levanta Luis y mira al lugar donde se debería encontrar su jefe. No hay nadie ahí, busca debajo de la cama y nada, en ningún lado hay rastro del bebé.

-Yo no szoy la szecretaria de nadie-reclama la doña por la tardanza.

Luis abre la puerta, saluda a Milagros y baja corriendo las escaleras en busca del teléfono.

-¿Hola?

-¡Guuutiéeeerreeeeeez!

-¿Jefe es usted? ¿Dónde está?

Gutiérrez, hace media hora que deberías estar acá!

-A sus ordenes, jefe.

Regresa a su habitación, se viste a las apuradas y sale en dirección de la empresa. Corre mientras piensa:

¡Fue todo un sueño!

Viaja colgado y apretujado en el colectivo.

¡Lo sentí bastante real!

Llega a la puerta del edificio.

Lo importante es que el jefe no es un bebé, si pudo regresar solo a la oficina tiene que ser grande.

Toma el ascensor.

¡Uyyy! ¿Quién me tocó el culo? Creo que fue el de camisa rosa.

Baja del ascensor de espaldas a la puerta y empujando a los bloqueadores de puertas.

Qué lastima que el jefe no sea un bebé, me trató muy bien siéndolo

Camina hacia la oficina de Carlos.

Hay algo qué no entiendo, la última vez que vi al jefe grande fue antes de ir a comer.

Abre la puerta de la oficina y el jefe se encuentra sumergido en el respaldo de su gran sillón mirando la ciudad y dándole la espalda a la puerta.

Si yo me quede dormido frente al río ¿cómo desperté en la pensión?

El jefe se da vuelta.

Gutiérrez, amigooo! Llega una hora tarde pero no importa, cárgueme a la reunión en la sala de juntas mientras le cuento cómo llegue a la oficina.

NOTICIAS DE ÚLTIMO MOMENTO: Bebé es ascendido en importante empresa financiera.

Joven es atropellado por objeto no volador identificado o lo que comúnmente se llama colectivo.

SABOR

Abril 23, 2009

canibalismo1

-Dejo la plata del alquiler sobre la mesa del living y te saco una gamba ($100) para unos gastos-. Este sujeto se llama Roberto, él tiene las obligaciones de una persona de 24 años y en las 24 horas al día jamás las realiza. La vagancia y la televisión son parte de su estilo de vida, el soporte de su madre amasa las ansias de progreso y la televisión narcotiza su estadía. Su novia no juzga sus quehaceres domésticos, su progenitora menos aun por proporcionárselos, sólo sus amigos cuestionan su accionar a lo que él les responde: “No consigo un trabajo estable porque todas las empresas son burguesas explotadoras de asalariados, que crean desocupación obteniendo un mercado más amplio de trabajadores, a los cuales les pagan cada vez menos centavos por jornadas laborales cada vez más amplias; de esta forma obligan al Estado a modificar las leyes laborales estampandote una ley del tipo: Yo te puedo echar, no te doy ninguna explicación y encima no te pago un carajo. No hay forma de cambiar este sistema capitalista explotador, cada vez más, los medios de producción están en menos cantidad de manos; y así no se puede laburar tranquilo” Y si alguien le comenta: Hay unos cursitos para revolucionario en la Universidad Social y Anarquista, ¿por qué no te capacitas y cambias el contexto?, él contesta: “Te explicaré el por qué (pose de fotografía mirando al costado)… El mundo está lleno de ingenieros manejando vehículos transportadores de personas monótonas, es mejor transportar el anonimato que buscar la prosperidad y chocarse con el fracaso” Roberto Dixit.

-Gracias Robertito. Sentate a la mesa, te prepare un delicioso almuerzo- este encantador ser se llama Luisa, siempre tan radiante, siempre tan coqueta: “No encuentro razones para no estar presentable en mi propio hogar. Hasta cuando limpio el baño con productos Lanco tengo un vestido que hace juego con la cortina de la ducha” Luisa Dixit. Ella es la herencia de acomodados terratenientes fanáticos del culto Llijita Negrand, por lo tanto, se imaginaran que los usos y las costumbres de esta señora son anteriores a su nacimiento; Llijita, la familia y las rentas son las prioridades, mientras le rece cuando es debido el dios permanecerá estático en su lugar, las rentas se mantienen solas y la familia: su esposo desapareció y sólo su hijo queda. Su hijo es el único registro de su existencia, mientras lo tenga cerca habrá alguien que la recuerde y homenajee cuando ella ya no esté.

-Querido, ya prendí una vela y puse tu plato con los macarrones que tanto te gustan. Apurate para que podamos agradecer la comida que nos otorgaron antes que se enfrié.

-Ahora voy a morfar.

-Morfar ¡ji ji ji! Cómo se expresan los jóvenes de ahora. Significa comer, ¿no?

-¡Muy bien!-se acerca el muchacho con aires de grandes logros-. Con tu respuesta ganaste un electrodoméstico.

-¿Cuál electrodoméstico?

-Olvídate. ¿Podemos empezar?

-Los dedos a la pera.

El joven delicadamente se lleva a la pera el dedo índice y anular, ambos con anillos de materiales nobles y piedras preciosas, menea la cabeza de un lado al otro y espera que su madre hable.

-”Gracias Llijita por este plato, que Tú desde la majestuosidad de tu mesa nos has otorgado, gracias por los macarrones que tus sabios iluminadores nos han mostrado y gracias también a tus virginales sirvientas que nos han ofrecido el queso y nunca osaríamos despreciar porqué es de su tierno seno”… ¡Negrand!

-¡Negrand!

-Ahora podes comer… ¿Cómo va a ser tu día, hijito?

-Me va a pasar a buscar mi chica y nos vamos a ir por ahí-esto es lo que contesta Roberto mientras piensa: ¡Qué carajo te importa vieja! Encárgate de no perderte la novela y déjame en paz.

-¡Qué simpática me parece Cristina! ¿Cuándo me vas a presentar a sus padres? Seguro que ellos se querrán reunir conmigo también. ¿Por qué no le decís a Cristina que venga con sus papás a comer el domingo? ¿Te parece bien el domingo? ¡Qué cena les voy a prepa…

-El padre trabaja mucho-interrumpe Roberto-, se la pasa viajando y esas cosas, no tiene tiempo para hacer sociales.

-Pero un día debe tener. Yo me moriría por conocer a los padres del novio de mi hija.

-Ellos son profesionales y vos no.

-Bueno…, sí…, pero cómo ha cambiado todo, tu abuelo no me permitía ni hablar con un hombre si no conocía a sus padres primero, por suerte tu pad…-corta la comunicación, se levanta, mira los platos, los toma y camina amadecasamente hacia la heladera-¿Terminaste?

-Sí-contesta el joven asombrado mientras se mete el último macarrón en la boca.

-Te alcanzo el postre.

-Estabas hablando de papá.

-A esta edad recordar se nos hace cada vez más difícil… Comete el postre, querido. Cualquier cosa estoy viendo la televisión en el cuarto.

Roberto olvida el asunto de su padre y deglute sin sentir culpa la compota de manzana de su madre, hasta que es interrumpido por el timbre con sonido a lujuria de la puerta.

-Yo abro, querido. Vos quédate comiendo-se escucha la voz de la mujer y el arrastre de las ojotas desde su cuarto.

-Es Cristina, mamá. Déjame que yo abro.

-Está bien querido, yo me quedo en la habitación y me cierro la puerta para no molestarlos.

-Sí, mamá.

-Guarda la compota en la heladera después te la comes.

-Sí, mamá- responde Roberto mientras espera en la entrada de la casa el cierre de la puerta de su madre. -Por fin-abre el portón.- ¡Muñeca! Dame un poco de tu esencia deliciosa.

-Hola amor, ¿cómo estás?-entra en escena Cristina, rubia, alta, ojos celestes, buen trasero y mejores tetas, un orgasmo caminante en pocas palabras o por lo menos hasta que no abra la boca: “Mi futuro marido -Es muy posible que sea Roberto- me va a tener que dar uno que otro lujito en un periodo muy corto de tiempo. Sin mencionar que conozco las tendencias de países tan influyentes en el glamour mundial como Albania, así que sé lo que pido y mi conocimiento no tiene valor” Cristina Dixit.

-Y acá ando-contesta un resignado Roberto-, cómo siempre luchando contra el sistema. Lo bueno es que le saqué dinero a la vieja y ahora tenemos nuestros gastos cubiertos al menos durante una semana. Afuera hace frió, veni, vamos para el sofá así entramos en calor.

-Sofá, calor, ¿en qué estarás pensando?

-Tú sabes… Veni, sentate cerca de mí que estoy entrando en la temperatura justa.

-¿Tu vieja?

-Está en la habi….

-¡Hola, Cristinita!-interrumpe la doña con gran algarabía-. Justo aproveché las publicidades para ir a la cocina a prepararme un té… ¡Pero mira qué casualidad! ¿Cómo estás?

-Bien, señora. ¿Cómo está usted?

-Muy bien, querida, gracias por preguntar… ¿Cómo están tus padres?

-Bien, supongo.

-Yo siempre le digo a Robertito que me encantaría conocerlos.

-Me parece que las publicidades terminaron, ¿no te vas a perder la novela?

-Esto es mucho más importante que la novela, son los padres de tu novia.

-Mamá, ya te dije que los padres no tienen tiempo.

-Pero no creo que estén tan ocupados como vos decís.

-Mis padres trabajan mucho, señora, igual les voy a preguntar si tienen un espacio en la agenda para que cenemos todos juntos.

-¡Ya te vas!-le increpa el muchacho a su madre.

-¡Qué feliz me harías si les decís! Yo les voy a preparar una cena exquisita… Mejor me retiro así no me pierdo el beso de Juan Antonio-acota picarona aunque siempre recatadamente-… Me pone muy contenta verte bien, querida, espero volver a verte pronto.

-Adiós señora.

La mujer a un paso cansino desaparece en la oscuridad del pasillo que da a las habitaciones.

-Mis viejos no van a querer venir a comer.

-Ya lo sé amor, es la vieja y sus reglas del tercer Raid.

-¿Raid?…

-El alemán de bigote.

-Bueno…, Hablando de raíz, ¿a vos te gusta el color de mi pelo?

-¡Me fascina!

-Entonces vos sabes que me tengo que hacer la tintura todos los meses.

-Me parece perfecto que mi chica se preocupe por su belleza, y cuánta belleza-dice con las manos extendidas y acercándose con propósitos húmedos.

-Vos sabes que me ocupo mucho-lo recibe y con un leve beso lo despide hacia atrás-Hoy a la mañana estaba pensando en que está por llegar la fecha de ir a la peluquería, pero lamentablemente el otro día pase por Conzumix y había un vestido tan lindo. ¿No sabes cómo me levanta el escote?

-¡Uuuu, este escote!-los dedos comienzan una carrera desenfrenada para liberar los redondos prisioneros del ropaje.

-Me queda hermoso-quita suavemente las manos inquietas y abotona nuevamente su blusa-Lamentablemente, me gasté todo el dinero en el vestido y la tintura la necesito ya.

Roberto se desvive por darle todos los lujos a su niña mimada, no puede ver la cara que le pone cuando le pide algún caprichito (Cristina asistió de adolescente al colegio Señoritas de las Altas Tierras cuya institución enseña a realizar majestuosos rostros para conseguir todos los anhelos). Además él siempre se encuentra pensando en su termómetro corporal que a esta altura marca la temperatura más que recomendada para un rápido y compartido reposo, siendo la entrega del efectivo el machete que dejará el camino libre para la soltura de prendas que recetan los galenos en el caso.

-Sí, belleza, lo que vos quieras, princesa, aquí tienes el dinero.

-¿Queres qué vayamos a la habitación?-pregunta Cristina empujando el dinerillo dentro de su escote para que sus esféricos presos lo custodien.

La pareja se encaminan hacia la habitación a los besos y arrumacos candentes. Nosotros iremos a ver con que situación nos deleita Luisa y su amante de rayos catódicos.

-¡No, Maria Rosario!-grita Luisa-¡No lo perdones, él viene de dormir junto a Clara Esther!… Este Norberto Alberto es un bastardo, no es como Juan Antonio. Por Llijita, nadie es cómo Juan Antonio.

Martirio Azul. El principio de las tendencias…

-Siempre ponen las publicidades en los momentos menos indicados.

Tuc, tuc, tuc…

-¿Ese ruido?-se pregunta mientras baja el volumen del televisor.

Tuc, tuc, tuc…

-No viene de la tele-se calza sus chancletas y se dirige hacia la ventana.

Tuc, tuc, tuc…

-Tampoco es de afuera, tiene que ser de adentro de la casa. ¿Qué estará haciendo Robertito?-abre la puerta y sale al pasillo, lo recorre haciendo el menor ruido posible deteniéndose en el cuarto de su hijo.

Tuc, tuc, tuc…

-¡Es de acá!-apoya su oreja en la puerta.

Tuc. Ah. Tuc, tuc. Ah…

-¡Eh, qué es eso!… ¡Están haciendo la porquería sin la venia de Llijita!… Estos están yendo demasiado rápido, si hace sólo cuatro meses que se conocen ¿cómo van a estar haciendo la porquería? A este ritmo Robertito se me va a ir a vivir con ésa antes de lo pensado… No me quedaré sola otra vez, no al menos tan rápido-golpea la puerta y espera alguna respuesta desde adentro.

Tuc. Ah… Tuc. Mee… Tuc. Pareceee… Tuc. Queee…. Tuc. Golpeaaaaaah…. rón.

No… paaah…. reeees

Teodosia golpea de nuevo pero ésta vez con más intensidad.

-Robertito, tenes teléfono.

Viejaah… deeeee… mierdaah.

¡Qué oportunahhhh!

Desde adentro abren la puerta y se asoma Roberto.

-¿Quién es?

-Me hablaron algo de una empresa, no sé muy bien.

-Deciles que esperen un minuto, ahora voy.

Luisa sonriendo, camina hacia el comedor, toma el tubo del teléfono, se lo lleva hacia la boca y actúa Zorrillamente:

-Aguarde unos instantes, Roberto ya lo atiende.

La señora se retira a sus aposentos riendo entre dientes. El joven llega al comedor a medio vestir y atiende.

-¿Hola?

Tuuu… tuuu… tuuu….

-¿HOLA?…. ¡El hijo de puta cortó, el muy hijo de puta me llama cuando no me tiene que llamar y encima me corta!

Para evitar el incremento de furia que la fracasada comunicación le provoca regresa a su habitación a terminar lo que se había empezado. Cristina se encuentra tapada en un estado relajado y con un cigarrillo prendido en su mano izquierda, al verlo pregunta:

-¿Conseguiste laburo?

-No, las mierdas capitalistas me cortaron.

-¿Cómo qué cortaron?

-Sí, cortaron la comunicación-se acuesta junto a su amada y se cubre con la sabana, mira el cuerpo desnudo de ella y prosigue-¿En qué estábamos?-su mano derecha se dispone a masajear uno de los senos descubiertos pero el piquete de los diez dedos de Cristina impiden la marcha.

-¿Cómo te van a llamar y luego cortar? Me parece muy raro, ¿no tendrá tu vieja algo qué ver?

-¿Qué importa? Sigamos con lo nuestro.

-¡Basta, ya se me fueron las ganas!

-Yo sé como pueden volver los deseos.

-¡No, ahora no!

-¿Cómo qué ahora no?

-¡Sí, cómo escuchaste, ahora no tengo más ganas!

-¡Pero no me podes dejar así!

-Te dejo así y de hecho me voy a ir yendo-se levanta de la cama y comienza a vestirse.

-¡Cómo qué te vas, si vamos a pasar la tarde juntos!

-Pasa la tarde con tu vieja.

-¿Eh?-con esta pregunta Roberto representa en su rostro lo más primitivo del ser humano.

-Tu vieja boludo o acaso no te das cuenta cómo te controla.

-¿De qué carajo hablas?

-Hablo de que estoy segura que no te llamaron de una empresa, fue todo un invento de tu vieja para que dejemos de coger.

-¡¿Pero qué pelotudeces decís?!

-No son ningunas pelotudeces. ¿Me abrís por favor?-termina de colocarse su blusa y abre la puerta de la habitación.

-Claro que te voy a abrir y si te vas va a ser la última vez que entras en esta casa.

-Será la última vez sino te das cuenta lo que pasa, en cambio, si sos inteligente me vas a llamar para pedirme perdón.

-¡Ni en pedo te voy a pedir perdón!

-Entonces qué tengas buena vida con tu madre.

-Lo mismo para vos-abre la puerta a la calle y espera indiferente a que su ex salga.- ¡Chau!-tras el paso de Cristina, Roberto cierra con un portazo.

-¡Qué pendeja de mierda!, ¿quién se cree qué es? Yo no necesito a nadie para tener buen sexo.

Se encierra en su cuarto, se acuesta y deja a sus manos hacer su trabajo. Las asistentes personales le entran con gran esmero profesional, subiendo y bajando en un disfrute constante. Roberto cierra sus ojos con extasiada firmeza, muerde su labio en un intenso deleite, acelera la marcha, calor, transpiración, exhala exhausto y disminuye la velocidad, sus extremidades recorren otros rumbos. El aburrimiento triunfa captando toda la atención el estandarte primordial, ritmo salvaje de su ritual de la soledad, los gemidos dominan a los sonidos de fluidos roces, continúa escalando el monte por nevar, duda si llegará a la cima, está a cuestión de segundos, su cuerpo no soporta la carga y expulsa el torrente liquido en un acabado grito. Abre los ojos, una lágrima corre por su mejilla ruborizada y estalla el raciocinio:

-¡Cristina tiene razón!-grita y continúa pensando: Todo lo que hace mi vieja es para retenerme. ¿Cómo no me di cuenta?… Ella me mostró la verdad… y ahora no está conmigo. ¡Perdón, amor, perdóname por favor!… Tengo que hacer algo para librarme de la vieja… Lo voy a hacer, al fin me voy a liberar de la vieja… Tengo que pedirle disculpas… Mientras espero que llegue a su casa voy a pensar cómo lo voy a hacer… ¡Qué vieja decrépita, la muy hija de puta me cortó el polvo y encima me hizo pelear con mi nena preciosa!… ¡Qué linda mi chica!… ¿Cómo no me di cuenta? Hoy se hacía la boluda hablando de que quería conocer a los padres de Cris y ahora me hace esto. ¡Es una rata inmunda que no se merece vivir!…-¡Lo tengo!…-Voy a llamar a mi amor y luego al súper a descargar el odio.

Sale al pasillo y camina siendo lo más sigiloso posible, pasa por la habitación de su madre y la puerta se abre repentinamente.

-Robertito, ¿no quieren que les prepare algo para merendar?

-Cristina se sentía mal y se fue, yo no tengo hambre -contesta mientras piensa: No sabes la que te espera, vieja, en toda tu vida te hicieron algo parecido…, ¡ja ja, en toda tu vida!…

-Cuándo quieras algo, pedime sin dudar.

-Gracias, mamucha,-¡Por suerte te queda poco, anciana decrepita!-voy a hablar unos minutos por teléfono y después me voy al super. ¿Queres qué compre algo?

-Gracias, querido, pero no hace falta nada… ¿Qué amable estás?

-Es que tengo una madre muy bonita y buena.

-¡Mi querido!… Vaya, hable por teléfono.

Roberto camina hacia el comedor y su pantomima facial se torna nuevamente en su rostro más pesadillezco, o no, tal vez sea su más anhelado sueño. Toma el teléfono, marca y espera ternurarizando sus expresiones.

-¿Hola?

-Hola amor. Perdóname por favor, ¡perdóname!

-Qué vas a hacer, no sólo sirve pedir perdón.

-Ya sé, ya sé. Te pido disculpas por última vez, no se va a volver a repetir. Por fin lo voy a hacer, hermosa, lo voy a hacer, me voy a liberar de la vieja y nos vamos a vivir juntos, vamos a tener plata y viviremos juntos. ¿Queres vivir conmigo?

-¿No te parece un poco temprano para dar ese paso?

-Pensalo y mañana lo hablamos de nuevo. Me tengo que ir mi cielo, te amo mucho y mañana hablamos, te mando un montón de besos, chau.

-Beso, yo también.

Cuelga la comunicación y todo su rencor es expulsado desde las entrañas más maternales hacia la superficie de su rostro, maquillándolo de parricidio. Sale de su hogar y apura su paso hacia el supermercado Malayo-argentino. Entra al negocio mostrando gratuitamente sospechosos y enajenados comportamientos. La mirada atenta del dueño del establecimiento (Francis Ho-Min-Go) detecta las negativas emisiones de su nuevo cliente. Roberto inmerso en su confuso pensamiento de odiosa naturaleza no siente la presencia humana en su rededor, es sólo él y su manifestación primordial: su supervivencia sin lucha. Nada se podrá interponer entre él y su paso por la vida. ¡Ella! Cristina podría interferir y detener la debacle de Roberto. Si él asesina a la vieja va a caer, no podría mantener el secreto por tanto tiempo, no es tan fuerte, aunque trate de impresionar reproduciendo las facciones de su raza en estado de alerta, no convence, este muchacho no da miedo, es débil y él lo sabe, no lo soportará.

¡Claro qué lo puedo hacer! Puedo mantener un secreto, mi secreto, mi gran misterio, nadie tiene por qué enterarse… Nadie va a enterarse porque soy lo suficientemente fuerte como para no cometer ningún error delator. Tengo que ser inteligente, muy inteligente… y precavido, especialmente precavido.

Su cerebro ilusionado con su pensamiento recurrente obliga a su cuerpo a autocontrolarse llevándose por delante a un hombre con un bebé entre brazos.

-¡Más cuidado, imbécil!

-¡¿QUÉ DIJISTE VIEJA DE MIERDA?!-le responde Roberto arremangándose y preparándose para una posible batalla.

-No nada…, mil disculpas, se me escapó-contesta el joven con el bebé al ver la violencia desmedida; luego se retira velozmente con la cabeza gacha y hablando solo.

-¡Idiota!-¿Cómo no voy a ser fuerte? Soy muy recio; mirá como se va corriendo el cobarde¡Excelente, acá está lo que estoy buscando!

Agarra un envase de la estantería más baja de la sección esclavas, luego un paquete de té Bucanero de la sección gentelman, camina hacia la caja y entrega el producto observando meticulosamente la expresión del cajero. Francis toma una bolsa, guarda el veneno para ratas con el té y con rostro serio dice:

-No lo hagas, ¿no dal cuenta?

-¿Qué dijiste?-pregunta Roberto desafiante.

No latas salil 4,50!

-¡Ah!, me pareció escuchar algo distinto. Toma, acá tenes-entrega el efectivo y continúa-. Tene cuidado con lo que decís, ¡eh!, te voy a estar observando.

-Kulosawa, señol-espera que se retire su cliente- ¡De acá me vas a estal obselvando, sólo Akila obselva, los demas molil como ganado!

Roberto llega a su hogar con exquisita sonrisa, abre la puerta pensando en como va a saborear la victoria y entra probando el aroma de su propia casa, su morada sin obligaciones. Respira hondo y se dispone a realizar el último acto de su retrasada adolescencia.

-Mamá, ya llegue.

-¿Qué rápido, Robertito? Vení, dame que te ayudo con las bolsas-la mujer con la velocidad máxima que le permite su agotado cuerpo se arroja sobre los plásticos del muchacho.

-Es sólo una bolsa, yo puedo solo-contesta mientras desmolda los dedos que a su carga se adosan.

-¿Qué compraste?-sazona la mujer después de haber testado el peso y la dimensión del producto comprado.

-Es té, mamá.-reposa la situación.

-¡Té!, ¿qué té es?

-Es un té especial. Seguí viendo la tele que ahora te preparo uno.

-¡Qué lindo hijito tengo!- responde la mujer caminando para luego desaparecer en la oscuridad del pasillo que lleva a las habitaciones.

Roberto piensa mientras pone la pava a calentar, piensa en que ésta va a ser la última vez que escuche la húmeda putrefacción de esas ojotas. Él se imagina, mientras prepara la taza y saca un saquito de té Bucanero de su caja, se imagina a las grasas inertes añorando el momento en el cuál colgaban con tanto vigor de los extensos brazos de su madre. También mastica, mientras calcula y echa el contenido de media taza de veneno, mastica el ají molido que estuvo tapado en su olla maternal por tantos años, nunca más volverá a sentirse tan oprimido, será por fin libre y con expresiva satisfacción coloca el saquito de té. Roberto desea, juntando las pruebas que lo podrían incriminar y colocándolas en una bolsa, desea aprender a ser lo más meticuloso posible, a la menor prueba delatora su destino será el horno. Sale de la casa y coloca a sus probables delatoras en el canasto de la basura de su vecino derecho. A Roberto le repugna a pesar de la determinación de su acto de liberación al arrojar el agua hirviendo de a leves chorritos y cuidando que no se formen grumos sospechosos en la mezcolanza con el veneno, le repugna y retuerce las tripas recordar el sonido de olorosos vapores que hacen los dos muslos de su madre al decantarse sobre su silla favorita, nunca más, no se repetirá nunca más. Coge la taza con la delicadeza de Ibáñez Menta, recorre el trayecto hacia la pieza de su madre y entra en la habitación. La señora se encuentra cabeceando frente a la novela y al escuchar la intromisión en su cuarto despierta disimulando su dormitada.

-Querido no te hubieses molestado.

-No es molestia, para la mejor madre del mundo-le entrega la taza sonriendo tiernamente-. Disfruta del té, mamita querida.

-Gracias mi corazón-la señora toma la taza-¡Uyyy, está caliente!, mejor dejo que se enfrié un ratito-apoya suavemente el té sobre su mesita de luz.

-Claro, mamá, seguro se me pasó el agua un poco-¡Tomate el té de una vez, vieja!… Un minuto. Sería conveniente sacarle un poco de información antes de que cierre los ojos para siempre-Mamá hay algo que siempre quise saber.

-Sí mi cielo, pregúntame.

-Nunca me quedo claro por qué se fue papá.

La mujer tiñe de siniestro su pasivo rostro, pasa la lengua por sus arrugados labios y se los muerde intentando callar. Piensa y deduce que no es necesario ocultar, un buen dialogo con mezquina información es la forma más efectiva de disuadir:

-Por Llijita, sabes que no me gusta hablar de eso.

-Ya sé mamá… pero creo que estoy grande cómo para saberlo, sería justo que me lo digas.

-Está bien, hijo, te lo diré. Tu padre nos abandono, se fue con otra-la mujer comienza a gimotear, baja la mirada para no demostrar su falso llanto y así poder causar compasión-¿Satisfecho?

-Perdón, mamá.-Llora vieja de mierda-Tomate el té que te va a hacer bien.

Luisa mantiene la vista en el piso, acerca las manos al mueble y con magistral torpeza golpea la mesa, la taza cae y su pasaje al más allá queda desparramado en el piso de pinotea.

-¡Pero la puta madre!-estalla el muchacho sin el menor disimulo.

-¿Qué acabó de hacer?-exclama la mujer llevándose las manos a la cabeza y mirando el enchastre que hizo-Perdón, hijo, déjame que yo lo limpio.

-Yo me encargo-Roberto se levanta resignado y se dirige a la cocina en busca de un trapo. En su caminata castiga con sus puños las paredes que encuentra-¡Vieja de mierda!-entra a la cocina, golpea la mesada y se queda apoyado mirando hacia el piso-No lo puedo creer, la muy boluda tiró el ven…

-¿Qué pasa hijito?-la señora de la casa se asoma ceñuda por el marco de la puerta.

-Nnn… nada…nada, chau. Me voy a dormir.

-¡Qué duermas en los manteles de Llijita, hijo mío!

Cristina se encuentra acostada en su cama, da vueltas con su cuerpo, los ojos los tiene bien abiertos pues en su cabeza circula el mismo pensamiento:

Debo estar pensando cualquier cosa… Le debo haber entendido mal. No va a matar a la vieja, seguro fue una calentura del momento, no va a hacer nada… ¿Y si lo hace?… Me lo dijo bastante confiado. Nunca lo escuche de esa forma… ¡Lo tengo que llamar!…No, no lo va a hacer, no podría cargar en su conciencia la muerte de su madre. Mañana temprano lo voy a visitar y habloamozzz…zzz…zzz.

-¡Aaaah!…, ¡uff!-¿Qué sueño de mierda?-Cristina se sienta en la cama, se seca la transpiración de la frente y espera que aminore su agitado pecho-¿Qué pesadilla más horrible?… ¡Yo vivir con esa vieja sin mi Roberto!… -¡Puff!- Mejor voy a verlo.

Se calza sus chancletas y camina a la casa de su novio. Al llegar toca el timbre: Ringgg…..Ringgg

¡Qué raro, nadie responde!… ¿No lo habrá hecho en serio el boludo?

Ringggggggggggg

-¿Qué sucede?, ¿qué sucede?-se abre la puerta y Luisa se asoma-Querida sos vos, ¡qué sorpresa! Veni, pasa y ponete cómoda.

-Perdón por el timbre, pero es que estoy buscando a Roberto para hablar con él.-¡Qué bueno que no mató a la vieja!

-Pasa, pasa-la atrae moviendo la mano-Roberto ahora viene, pasa y sentate a esperarlo.

-Bue…buee…bueno lo espero adentro-Cristina titubea por la presencia de la pesadilla mañanera, se da seguridad y entra con dubitativos pasos de bebé y la fija idea de sentarse sola en el sofá del living mientras espera a su amor.

-Veni querida, veni a hacerme compañía en la cocina que estoy por terminar de preparar el almuerzo… Por favor, no me gusta comer sola.

Cómo negarse a estas palabras. Sin remedio Cristina camina hacia la cocina justo detrás de la mujer.

-¿Comiste?

-Sssí… Sssí… Desayuné.

-Desayunar no es comer. Vos estás flaca, un buen almuerzo no te vendría nada mal, veni y sentate-Luisa huele los vapores de la olla-Esto ya está-coge un cucharón, revuelve y comienza a servir dos pedazos de carne y algunas papas con crema en cada plato. Camina hacia la mesa con rostro satisfactorio por sus dotes de cocinera, le acerca un vaso con agua a la muchacha y se sienta.

-Roberto, ¿dónde está?

-¡No, no, no! Es tiempo de agradecer la comida que nos brindaron. Veo que tú no tienes anillos, no importa, ponete los dedos en la pera y escúchame en silencio… Gra..gra…gra –se aclara la voz y comienza- “Gracias Llijita por este plato tan magnifico de tierna y gustosa carne que nos has brindado, gracias a tus sabios iluminadores por mostrarnos las sabrosas papas con sus benditos nutrientes y gracias también a tus virginales sirvientas que se han exprimido estas deliciosas cremas y que nunca osaríamos despreciar pues provienen de sus suaves senos. Negrand”

-Negrand.

-Muy bien, querida, ahora a comer.

Tras observar la pasión con la cual Luisa devora la carne hervida, a Cristina se la abre el estomago y para llenarlo corta un pequeño pedazo, se lo mete en la boca y lo mastica.

¡Mmm, esto es delicioso! Piensa y dice:- Le salió exquisito señora, la felicito.

-Muchas gracias, querida… Éste era el plato favorito de mi marido, él se desvivía por comerlo, recuerdo que el mismo día que nos abandonó me pidió que se lo preparase de cena, el desgraciado no vino a cenar esa noche… No sé si sabias que él dormía con su secretaria.

-No…, no lo sabía.

-Por esa mosquita muerta estaba preparando los papeles del divorcio. Llijita no permite el divorcio: “Con este anillo los uno hasta la muerte”. Yo no me iba a separar de él por nada del mundo…, y no lo hice, a todas partes lo llevaré conmigo… Escúchame bien, Cristinita, todos los hombres son unos bastardos sin excepción-Luisa corta un pedazo de carne y lo observa atentamente-No extrañarás a Roberto si lo llevas contigo…Y a partir de ahora lo vas a llevar siempre contigo. Mmm-saborea al masticar-, tengo que reconocer que Roberto salió a su padre: bastardo y muy delicioso.

COMENTARIO FINAL POR EL GATO DIMES

“Hasta que la cena los separe o los una. ¡Ja ja ja, se comieron al chabón como piloto de línea uruguaya! Tengo que reconocer que esta historia tiene bouquet, los personajes tienen ají molido, pimentón y clavo, los cuales por sus propiedades les dan un sabor inigualable. Realmente me gustó el cambio narrativo, tiene un desarrollo dulce con un final agrio, o sea dulceagri, o agridulce, ¡ja ja! Para redondear la idea termino diciendo que Roberto consiguió lo que siempre quiso: ser rico, ¡ja ja ja! Hasta el próximo cuento gastronómico. Un saludo El gato

JUAN SON LAS 3:16

Abril 23, 2009

Juan y Ezequiel

¡Ehh, pistola! I

Ezequiel apaga por la mitad el cigarrillo con su lengua (se propuso fumar menos, por eso cada hora se fuma medio, durante el transcurso de un día se fuma ocho; mucho mejor en comparación a los cuarenta que venía fumando) le asiente con la cabeza a Juan, (Juan es su compañero de negocios. Les toco por sorteo un determinado recorrido y ambos lo patean durante toda la jornada. Por el transcurso de seis meses llegaron a conocerse de tal forma que la reacción de uno no sorprende en lo más absoluto al otro; monotonía que le dicen.) y toca el portero eléctrico de un nuevo edificio.

-¿Monique?-pregunta una voz masculina del otro lado.

-¡Qué Monique!-se sorprende Juan-. Nosotros somos voluntarios del movimiento Morrinsonista por un Dios más mejor. (Jim Morrison es la luz más allá de los comportamientos humanos y Estanislao Esmirnoff es su nieto y carnal enviado a esparcir sus palabras: Las puertas de la percepción. Este fascinante negocio se le ocurrió a un mecánico de Longchamps, fanático del señor Napolitano y del Flaco Espinetta, que tras cerrar su negocio por la invasión de aquellos que se hacen llamar talleres oficiales se encontró con la necesidad de elegir entre dos opciones: vender su cuerpo [excéntricos y minoritarios clientes hubiesen acudido por sus servicios] o inventarse una religión. Cómo la década pasada fue importante en la invención de negocios, por qué no una religión; sólo tendría que tomar prestados los fundamentos de una más antigua y cambiarle el nombre por Morrison, Esmirnoff y demás integrantes de la orquesta, todo lo demás es saberse vender.)¿No le interesaría que le informemos sobre nuestros productos religiosos?

-¿Qué productos? ¿Dónde está Monique?

-Con Morrison usted encuentra a las personas inmediatamente- ésta vez interviene Ezequiel.

-No necesito a un mediocre cantante para saber dónde está esa perra.

-¡Mediocre las pelotas!-aclara sin vacilaciones Juan.

-¡Ustedes me inflaron los huevos, espérenme ahí, que ahora bajo y nos cagamos a trompadas un rato!

Bajo la arcada de mármol gris ambos jóvenes se miran con determinación, lo piensan un instante y salen calle abajo escupiendo polvo por las suelas de sus zapatos. Cuando suponen al peligro lejos, se detienen y Juan rompe el agitado silencio:

-Viste Ezequiel cuán violenta es la gente cuando no adoptan la religión de Morrison.

-Si dos extraños te tocan el timbre tratando de venderte un Dios de tantos otros, vos también serías violento.

-Yo trataría de escuchar primero. Sabemos bien que Jim dice: “La gente es extraña cuando uno es extraño. Los rostros son feos cuando uno está solo”

-Sabes bien que creo en Jim hasta no ser un esclavo, yo estoy acá por las comisiones.

-No te voy a permitir que digas que se puede ser un esclavo de Morrison. Nadie es esclavo sino hijo de la misma fragancia a esperma y del incandescente vientre de Ryan. Sé que estas enojado por la frustración de tus ventas y lo dejaré pasar invitándote a comer unas tostadas francesas.

-OK. Vamosle a enfrente que hay un supermercado.

¡Ehh, pistola! II

Los dos muchachos contoneando sus partes posteriores se dirigen al famoso supermercado oriental. Francis detiene la catarata de insultos que pronunciaba y al verlos entrar los recibe de esta forma:

-¡Buuh a Mollison! ¡Yo sel de Akila Kulosawa! ¡Lashomon mollones!

Juan sorprendido por el agresivo rechazo a sus creencias le contesta agitando sus dedos índices:

-Suaviza tus palabras hereje. No vinimos acá a discutir sobre fe, sino a intercambiar nuestro dinero por sus productos de consumo.

-Olvidal lo que dije y gastal billetes-responde el amistoso cajero.

Insultando se alejan los dos muchachos a la sección Fifis. Entre los pasillos Ratis y Esclavas escuchan: “¡Sel 4,50! ¡Págame las chips!”, ambos se dan vuelta y ven a Francis gesticular su puño cerrado hacia la puerta. Continúan su trayecto, toman las tostadas De la Liberte y le enfilan hacia la caja danzando: El suplicio del indio (misa en mezcalina con movimientos corporales que atraen las vidas pasadas en un enlace cósmico y sacrorgásmico; así dicen). Francis con los ojos cerrados y un casete de video entre las manos extendidas (forma de rezo de Akila) murmura sus sagradas escrituras, una vez que los clientes se acercan, detiene su extraño comportamiento con un autoflagelante piquete de ojos y golpeando el botón de apertura de su registradora dice:

-Sel 4,50, mollones.

Ezequiel cruzándose los brazos sobre la cabeza (pose de rezo de la religión Morrinsonista) pregunta:

-Por Morrison, ¿cómo sabe cuánto es, si todavía no le mostré los productos?

-Akila decil desde lo alto, él todo vel y oil. Pagal e ilse.

-¡Milagro de redención! Me gustaría saber un poco más de su creencia.

-Esto no sel biblioteca, sel supelmelcado. No vel dinelo en mi mano ¿pol qué?

-Acá tenes flaco-interrumpe Juan entregando una moneda de 5-, toma 4 con 50 para vos y 50 para Akira.

-¡Akira no, sel Akila, tontos mollones!

-Se dice mollinsonistas, maldito chino-corrige exaltado Juan.

-No te pases Juan-Ezequiel toma a su compañero del brazo y lo lleva hacia la puerta. Una vez fuera se dirigen a la plaza Olmedo a disfrutar de sus bocados.

-Definitivamente lo que se vivió en el supermercado fue un milagro, ¿cómo supo cuánto era el total?-pregunta Ezequiel.

-¡Milagro!-ironiza Juan-Debe tener su explicación lógica y científica.

-Cuando vos diste vuelta el tema Mujer de L.A. dijiste que escuchaste el mensaje: ”Ustedes son los elegidos”, eso si te pareció un milagro.

-¡Eso fue un milagro de Morrison!… ¿Acaso lo estás negando?

-No importa…. Veni, vamos a tocar en este edificio. Acá seguro tienen guita-Ezequiel toca un departamento al azar y espera que lo atiendan. Del otro lado se escucha:

-Bienvenido a la residencia de Rene.

-Nosotros somos morrinsonistas…

-No, no soy Morrinsonista.

-… y predicamos las sagradas escrituras.

-Tampoco creo en Las Puertas de la Percepción.

-¡Pero vos no crees en nada, flaco, por qué no te vas a bailar música disco!-estalla finalmente Ezequiel.

-¡Ay, sí, igualmente mamarracho!

Juan toma del brazo al cabizbajo Ezequiel y mientras caminan hacia la plaza dice:

-Ya lo tenías ¿por qué lo trataste así?

-¿Por qué? Porqué me estoy cansando de este trabajo de mierda y lo que es peor, cada vez estoy más convencido que esta religión no es la indicada.

-¿Qué carajo decís? Morrison es el único y verdadero, no hay otra religión.

-Sí hay otras y encima son mejores que ésta. No viste como el chino predijo los valores, eso sí que es útil. ¿Para qué me sirven las danzas morrinsonistas?

-Para encontrar tus vidas pasadas, sin eso no eres más que un esclavo del sistema.

-¡Sin guita soy un esclavo del sistema! En cambio, si yo abrazo la religión de Akila eso dejará de pasar como un pestañeo-explica Ezequiel chasqueando los dedos.

-¡Te vas a hacer akilista por ese chino de mierda!

-No te das cuenta que él es oriental. En Oriente son más espirituales que nosotros, ellos tienen la verdad verdadera. Esto no tiene más que palabras vagas-toma los escritos de Jim y los arroja.-Nos estamos viendo-se prende medio pucho.-¡Ahora soy akilista!- y se aleja calle arriba.

¡Ehh, pistola! III

Juan mira a Las Puertas de la Percepción tiradas sobre la vereda, las toma y camina hacia la plaza. Se sienta en un banquito, come sus tostadas francesas mientras observa a sus costados y nota la soledad en la que se encuentra, tras largos minutos deduce que las demás personas están en sus oficinas cumpliendo sus horarios laborales. Su trabajo es la religión y la reflexión, por eso busca algún capitulo que lo ayude a sobrellevar el abandono de su compañero. No hay nada.

-Discúlpame chamaco, ¿tienes fuegoouuoo?-interrumpe una voz que pasa los treinta.

Juan mete su mano en el bolsillo, saca un encendedor y lo entrega levantando la mirada del libro. El extraño que pasa los treinta tiene el pelo largo y enrulado, anteojos espejados, camisa entreabierta negra y un pantalón de cuero de lagarto. Juan encuentra familiar el aspecto del desconocido, piensa unos segundos y lo saca:

-¡Vos sos Gonzaloouuoo Bonadeo, el más grande imitador de Jim Morrinson. Yo te vi en el festival Morrinsonista de Acasuso!

-Claro que sí, chamaco-afirma apuntando con sus dedos y levantando el labio.

-Yo soy Juan, tu más grande fan y también fiel seguidor de la religión de Morrison.

-Mucho gusto. ¿Fumas?- pregunta al sentarse en el banquito.

-El tabaco hace mal-contesta Juan tomando el cigarrillo y depositándolo en su boca.

-¿Qué pasa chamaco?, te vi buscando respuestas en el gran libro.

Juan expulsa el humo azul que hacía rato le picaba el paladar y explica:

-Buscaba una respuesta a las preguntas de la amistad y la enemistad.

Gonzaloouuoo realiza un guiño para que pase el cigarrillo y contesta tomándolo entre sus dedos:

-Los buenos amigos siempre vuelven-le pita dos caladitas y con voz aguda prosigue.-Tú fuma y deja fumar.

Juan recibe el cigarrillo, le da una buena pitada y aguantando el humo continúa la historia:

-Él me ayudaba a buscar adeptos y ahora se fue aprender karate, se hizo Akilista.

-¡Ja ja ja, akilista! ¿Qué bloqueo (bajón; cosa mala) que te abandonen por Akila?

Juan suelta el humo en una gran carcajada. Ambos muchachos se quedan riendo. Gonzaloouuoo tempestivamente frunce su ceño y le pide una vez más el encendedor, toma las sagradas escrituras y las prende fuego al grito de:

-¡¡¡Come on baby light my fire!!!

-¡¡¿¿Qué carajo estás haciendo??!!

-Tranquilo chamaco. Esto es pura bazofia…

-¡¡¡Es el gran libro!!!

-Es un gran libro lleno de porquerías. Morrison, Akila, Chatran, Bond son todas puras mentiras.

-¡Es el significado de la vida y a Él nos debemos!

-¿Por qué te le debes?

-Porqué me ayuda.

-¿Alguna vez te pasó algo por lo que tuvieras que rezar?

-Siempre rezo.

-¿Cambió algo? –pregunta Gonzalo gesticulando la pasada del pucho.

-Una vez Papá Page me trajo un triciclo- contesta pasándole el cigarrillo.

-No hablo de eso, yo me refiero a algo de vida o muerte, un familiar por ejemplo.

-Mi abuelo estuvo muy enfermo y recé por él más de una semana hasta que por fin recibí una respuesta.

-¿Qué pasó?

-Murió, y ahí supe que Morrison lo quería a su lado. Nadie puede juzgar los caminos de Jim.

-Me imagino que juzgaste a los médicos.

-Mis viejos sí, yo era muy pequeño y ni siquiera sabía lo que significaba sífilis.

-¿Quién hubiese sido el responsable si tu abuelo se salvaba?

-Morrison, los caminos del….

-Sí, sí, otra vez con el mismo discurso. Voy a ser rápido porqué se terminó el cigarrillo. Según las escrituras Jim es bueno y el humano es malo. ¿Qué carajo hizo Morrison por vos?

-Morrison me dio la vida, yo tengo que saber que hacer con ella.

-Si vos sos responsable de tu vida, ¿para qué rezas? El arquitecto de una obra no se queda pendiente de sus construcciones, usa su tiempo en realizar más construcciones. Esmirnoff explica en Las puertas de la percepción: que luego de seis días de recitales, Morrison bebió unas copas de ginebra antes de dormir hasta el lunes a las seis de la mañana. Si Morrison descansa un día cada siete (como una persona común) no debe tener tiempo para todas sus obras, y menos para ti.

-Morrison tiene ese tiempo pues tiene un montón de brazos y piernas… De todas formas mi amor hacía Jim es desinteresado y yo rezo sólo para agradecer la vida.

-Yo supongo que cuando tus viejos no se puedan cuidar por sus medios, tú los mandarás a un asilo. ¿Así vas tratar a tus verdaderos creadores?

-Mis viejos fueron los mensajeros de mi vida, Morrison mi creador.

-Si tenes respuestas para todo ¿qué hacías leyendo ese libro?

-Morrison tiene respuestas para todo, yo no.

-Pero por qué no tenes respuestas para todo si Morrison te hizo a su semejanza. Por lo tanto nos quedan dos posibilidades: O Morrison es un egocéntrico que necesita que los inferiores lo adoren; o no es tan buen creador ya que sino todos tendríamos superpoderes y al fin todos seriamos iguales.

Un linyera con maletín camina por un sendero de piedras rojas y al escuchar la palabra iguales, levanta bien alto su maletín y declara:

-¡Revolución urbana!-y se aleja por el camino.

-¡Morrison- se defiende Juan- es el más grande creador de todos los tiempos; tal vez sea un poco egocéntrico, pero eso mas bien es una virtud!

-Me canse de este asunto, yo no quería llegar a estos medios pero no me diste otra alternativa-Gonzaloouuoo saca un arma de su cintura y apunta a la cabeza del muchacho.

-¡Pa…pa…pa…ra… lo…lo…lo…co! ¡¿Qué…qué… haces?!

-Lo siento pero te tengo que matar, vos queres tanto a Morrison que te voy a mandar con Él.

Juan se arrodilla y rezando pide piedad:

-¡No…no…, po…por… fa…fa…vor!

-Pero si te estoy haciendo un favor, pronto vas a estar con Morrison.

-¡No quiero morir!

-¿Morir? Si vas a estar zapando con el mismísimo Morrison. A eso yo llamo vida.

-¡Quiero vivir!

Gonzaloouuoo mira su reloj, activa su pistola y explica:

-Juan son las 3:16, en unos momentos tendré un súper reventón y no quiero llegar tarde, es momento que te mate. Mandale saludos a Jim de mi parte.

-¡MORRISON!

-¿Qué va a hacer Jim, tirarme una guitarra del cielo acaso? No seas payaso y cerrá los ojos que no te puedo matar con esa mirada de cachorrito vagabundo.

Juan cierra los ojos. Se oye un estruendo y su cuerpo se desploma en el piso:

Oscuridad y la voz de Juan: ¿Por qué no hiciste nada y dejaste que me mataran? Yo siempre canto tus melodías y realizo tus danzas.

Sonido de viento en el desierto.

-Ja ja ja. Levántate chamaco que te estás ensuciando el hermoso trajecito.

-¡Estoy vivo!-Juan abre los ojos y ve la mano de Gonzaloouuoo extendida, la golpea haciéndola a un lado, se levanta y limpia su traje.

-Fallé por poco.

-Vi una luz.

-Es mi nueva linterna ¿te gusta?- Gonzaloouuoo muestra su ultima adquisición de tren.

Juan observa la comicidad realizada y estalla:

-¡Imbécil, no es divertido!

-Sí es divertido, tendrías que ver tu rostro.

-Vete al mismísimo Studio 54(boliche disco del país de arriba).

¡Ehh, pistola! Final y diezmo.

Juan se seca las lágrimas y acelera su camino hacia su casa, en su reflexivo y espiritual trayecto se cruza con dos adeptos del culto religioso Negrand; ambos se acercan con una mano en la pera y los dedos mayor e índice en la mejilla (forma de rezo de la religión Negrand). El morrinsonista se queda viéndolos un instante mientras ríe para sus adentros: Ja,ja,ja, tengo que reconocer que fue divertido.

-Hola. Mi nombre es Syd Barret y soy el fantasma de Syd Barret. Todo lo que usted acaba de leer es una falacia de inconmensurables medidas. El individuo que lo escribió se encuentra tratándose en una clínica muy reconocida entre los desocupados, es por esto que yo les recomiendo que no continúen leyendo esta porquería y olviden todo lo leído festejando en rito sagrado el incinerar esta basura. Sin más consideraciones, me despido con un sinceramente suyo, Syd.

¡Sorpresa!

Abril 22, 2009

Reyna-¿Tenis? ¡Me encanta ese deporte!…-René, el protagonista de esta historia, infantilmente engaña a un reconocido compañero de la empresa publicitaria en la cual trabaja, la Smithson, Smithson & Gómez. Él quiere pasar un tiempo con quién considera Demost popiular dud in de laburo; por esto con gran admiración acepta jugar un partido de tenis por la tarde, y de paso aprovecha y libera las tensiones acumuladas en los músculos de su espalda, el cuello y los muslos.

-¿A qué hora me pasas a buscar?…

-¿16:50? OK. Te voy a estar esperando cambiado. Jajaja…-René ríe y hace cuclillas para calentar el cuerpo. Se da cuenta que realiza este ejercicio inconscientemente, se detiene ruborizado y suelta un leve suspiro. Al escuchar el tono de ocupado del otro lado cuelga meneando la cabeza, con el buche lleno suspira nuevamente y con gran emoción comienza a desvestirse. Camina hacia el baño alternando aplausos a su desnudez con movimientos de tenis imaginario. Traspasa la puerta con una vuelta de pasarela y enciende las lámparas dicroicas Velas, suavemente salta a la bañera, se agacha y abre la canilla cromada. Prende su radio acuática Transis-Tor y comienzan a sonar los famosos acordes del último éxito compuesto por el cantante panameño Franckie Hugo. Éste es su intérprete favorito, lo sigue desde el comienzo de su carrera musical, o sea desde los tiempos que formaba parte del grupo Regordete (famoso en los años 80 por obtener el record Giles de mayor cantidad de bombachas y calzones arrojados a un escenario musical). Por eso le pone gran ahínco al danzar y entonar las sabias letras mientras se enjabona y se enjuaga en reiteradas ocasiones para no pasar el mal rato que lo consideren un mugroso. Pasada media hora de su aseo personal, se seca con su toalla doble acolchonadito de Desierto, se rocía con su perfume egipcio Kabul-Abdul-Salud eau de toillet, y comienza con su ritual del vestir. ¡Iupi! Exclama y se pone unas calzas azules de Riky Sarcasmo para evitar el paspado de sus glúteos, un pantaloncito blanco de Sergio Takkinardi, una chomba punto y cruz celeste de Laacosté, unas medias blancas con rombos verde ingles de Tom Jancs y unos zapatos deportivos bordo con suela de caucho Martín Fierro de Callme Puppie, su gorra de golf Devichenzo y una raqueta doble encordado de Big Willy. Con su vestimenta completa desfila hacia el living decorado con pinturas de atardeceres en la Reja de Cacho´s y amoblado al estilo Parifrans, se acomoda en su nuevo sillón Drunk D-ad de cuatro cuerpos hecho a mano por las tribus de Estocolmo; luego toma un vaso típico de las tiendas Uarjol y lo llena con sabroso Martirio. Mientras acaricia con una mano cada vez más ansiosa por el deporte a su perro Flafy (un caniche blanco peinado por W. Giardino.) con la otra toma su teléfono en delicado color manzana de Filips, marca varios números en su teclado vitreaux de digitech blutut y espera silbando la melodía de la música de llamada más bajada en los últimos tres meses: el tema de Franckie Hugo llamado Metralleta.

-¡Hola mamá!-exclama René- ¿Cómo está la mujer más bonita de este mundo?….

-¡Qué!, ¿todavía no te pagaron la jubilación? ¡Qué sinvergüenzas!…

-Decime…

-No mamá, todavía no apareció la mujer indicada…

-Salimos pero no funcionó. La muy descarada usaba un vestido negro con tul celeste de Mónica Cambembert y un sombrero azul con cintita roja de seda de Cesar Mazetty

-Imagínate; me puse como esquizo

-Le dije que no estaba preparado para una relación madura….

-Sí, mamá; ya sé que tengo 35 años….

-Ya sé. Yo también te quiero dar nieto, pero no por eso me voy a enlazar con cualquiera…

-(Ringgggggg) – suena el timbre del portero.

-Bueno, ma. Te dejo, ya me pasaron a buscar. Besitos….

-Yo también te quiero, que digo te quiero, yo te adoro… Adiosito.

René se levanta del cómodo asiento, corre hacia la cocina quitándose la gorra, toma el portero eléctrico Sanjo con altavoces balanceados y aumentadores de emoción.

-¡Bienvenidos a la residencia de René!…

-No, no soy morrinsonista…

-Tampoco creo en la Puerta de la percepción…

-¡Ay sí!… ¡Igualmente mamarracho!

Cuelga enojado golpeando el tubo contra el habitáculo de números, arroja su gorra deportiva hacia su alfombra Mersa y camina hacia su bebida alcohólica mientras piensa: ¿Cómo tienen el tupé de insultarme? ¡Malditos morrinsonistas!… Hablando de Morrison, hoy en el tenis voy a tomar un colorcito. Mañana voy a ser la envidia de la oficina… Jorge ya está llegando tarde 15 minutos. No me gusta nada.

-Flafy, a Jorge se le está haciendo tarde.

El can se tapa la cara con la pata y se recuesta en su cama para mascotas Peluches con vida.

-Sí, Flafy, da vergüenza… Me voy a preparar otro drink. ¿Queres un drink? ¡Qué digo, los perros no toman!

Ríe y se sirve lo más rápido que puede; el pico tarda más de lo debido y René insulta entre dientes, hasta que estalla la furia de su abstemia al enterarse que la botella se ha quedado sin contenido. Se rescata de su comportamiento Bukowskyano y bebe la pequeña cantidad de néctar servido suavizando la situación. Pasan 15 minutos en su reloj Puddle Uatch y su cuerpo comienza a desesperarse por deporte mientras que su garganta pide a gritos más combustible del bueno. René abandona sus ambiciones tenisticas, se coloca su gorra de golf y se encamina a comprar más Martirio. Sale a la calle entonando nuevamente el tema Metralleta y saluda amistosamente a sus casuales vecinos mientras camina alegre gracias a su elevada proporción de alcohol en la sangre. Al entrar al supermercado Malayo-argentino se cruza con un muchacho vestido completamente de cumbia al cual mira de arriba hacia abajo pensando: No te podes vestir tan mal, mamarracho. Continúa su feliz-feliz trayecto hacia la sección de mareados y saluda simpáticamente al cajero. Francis Ho-Min-Go le devuelve una sarcástica sonrisa, que René no presta mayor importancia y sigue su tambaleante recorrido por las góndolas. Busca su bebida y se enfurece al ver a su marca favorita extinta, acechado por el dilema de qué hacer decide consultar con su ser interior: su estomago le sugiere la posibilidad de ir a otro supermercado, su cerebro y su garganta votan en contra y amenazan con movilizaciones en pensamientos y en cantos caribeños si no bebe de cualquier botella. Al ser el canto sagrado toma la botella de Martirio Azul, (una bebida hecha en la bella campiña Quiroga) y se encamina hacia la caja entonando la conocida melodía centroamericana: Metralleta.

-¿Cuánto es buen hombre?-Le pregunta al cajero.

-Sel Maltilio Azul: 4,50-Responde Francis recordando lo acontecido con el último cliente que compró ese producto: Juan Pérez compró Martirio Azul, bebió en cantidades no permitidas y tras vomitar su bilis comenzó a temerle a los terremotos, se perpetuó bajo el marco de la puerta de su baño hasta que a los 15 días murió por inanición.

-Acá tiene señor cajero,-René entrega el dinero mostrando sus blancos dientes- ni una moneda más ni una moneda menos…-levanta su mano y de despide-¡Chaucito!

Apura su regreso al hogar pues siente las amenazas de su garganta: ¡Dame bebida que me seco, dame bebida o le digo a mi amigo cerebro que escuche metal! Rapidito llega a su edificio Torres de la estancia XIII, entra por el portón principal abriendo la cerradura de máxima seguridad Impenetrable Chaco que impide al acoso de los amigos de lo ajeno, sube al ascensor Pent jous plis, saluda a la cámara de cable vía coaxil del Hermano mayor Sociedad Anónima y espera silbando la música del ascensor: Metralleta. Se abren las puertas del elevador y se ve el pasillo con su magnifica alfombra de Pequinés corto tonalidad rosa marino. ¡Pisarla con los zapatos que absorbieron la mugre de la ciudad sería un crimen!-piensa su estomago. ¡Movete de una vez que quiero chupar Martirio!-estalla su garganta. -¡No es para que te pongas así!-se defiende un ofendido estomago.- ¡Callate, pelotudo!-ordena el cerebro. Clarificada la tan absurda duda de pisar o no pisar, apoya su pie izquierdo en el delicado pelambre, esto despierta los instintos Flafy que tras la puerta de cedro Aléjese lo recibe con un aluvión de ladridos.

-¡Sí, Flafy, papi llegó!

Apenas abre las puertas del departamento el can salta a sus faldas, René le pega un manotazo y acelera en dirección a la cocina, donde tiempo atrás había abandonado a su vaso, besa el vidrio y lo llena con Martirio, lo bebe de un tirón con enorme satisfacción. Toma la botella nuevamente y se sirve otro amnésico brebaje. Pensando en que tendrá que servirse en reiteradas ocasiones decide ahorrarse tal procedimiento metiéndole al pico de la botella unos apasionados besos de lengua. Los besos generalmente suelen sabernos exquisitos y uno nunca desea que se termine la humedad, por lo tanto, René hace bajar al liquido hasta que sus pulmones le recuerdan la necesidad del aire para la vida, se desprende con un ahogado sonido a sopapa y exhala todo el dióxido de carbono de su cuerpo cada vez más pesado. Sobre la alfombra espera el can con coiffeur y el hambre de todo un día, realizando toda hazaña posible para llamar la atención, pero su dueño se encuentra sumergido en su nueva mascota de vidrio. El animalejo sufre un severo ataque de hambre y celos pegando un salto a la falda de su amo, con tan desgraciada suerte que le desprende la botella de la mano, ésta cae en cámara lenta y se estrella contra el suelo volcando todo el bendito líquido en la alfombra Pastos fresh azul. René observa su drink desparramado y despierta toda la rabia de su cerebro pero principalmente la de su garganta, ambos se apoderan del resto de su cuerpo y buscan venganza. Sus ojos cual mira telescópica se posan en su mascota y bajo las órdenes del Sargento Laringe, le arremete al perro un puntapié Rubenpaciano en el trasero; el can por el envión de la majestuosa ejecución se clava en el ángulo derecho de la ventana fleximetal de Metales Nahuel, rebota contra la baranda Carlos García y finalmente cae al abismo gritando: ¡Sos, elp! El talentoso pateador se desploma en su mesa de Truco Kitch liberando un mar de lágrimas sobre su mantel Tuco. Llora y moquea, llora y moquea mientras observa el vaso que con anterioridad le fue tan útil en la contención de dulce elixir.

-¡No llores!-se escucha desde algún lado.

-¿Qué…¿Quién anda ahí?-pregunta René mirando para todos lados.

-Yo. Acá abajo.

René mira en dirección a la procedencia de la voz y ahí está, en ese indicado lugar detectado por sus sentidos hay una criaturita azul de unos 25 centímetros de altura. Este duende lleva puesto un sombrerito con forma de preservativo, unos pantaloncitos inflados y unos zapatos al estilo Aladin, todo en color espuma; completan su look unos gruesos anteojos negros en forma de margaritas. Esta personita se hallaba en el preciso lugar donde por culpa de su perro se había derramado el líquido.

-¿Qué rayos eres tú?-pregunta René asustado.

-Ustedes nos conocen como pitu…-la criaturita intenta recordar-… ¿pitu?… ¿algo por el estilo?, de todas formas nosotros en realidad somos Reinas, ¡yo soy reina Filósofo!

-¡¿De que fantasía saliste?!

-Yo no soy ninguna fantasía, soy tan real como tú. Nosotros siempre aparecemos cuando se mezclan ciertos elementos.

-¿Qué?… ¿Cuándo?…-pregunta desconcertado-¿Cuáles elementos?

-Es muy fácil- explica Reina Filósofo-, se necesitan: Martirio Azul, pelos de alfombras Pastos Fresh y los pelos de un caniche tratados con champú para perros Arbarello.

-¿Vos tomas formas con todos esos elementos?

-Claro. La bebida reaccionó con las fibras de la alfombra y con el ADN del pelo radioactivo.

-¡Más despacio, Einsenstein!

-Para mí es muy difícil de explicar, es una lastima que no esté reina Científico.

-No me importa mucho, no te calentes… ¿Por casualidad no trajiste chupi bajo el brazo?

-No debes beber más.

-¡Eres una reina, tú qué sabes!

-Típico de los de tu clase, a través del menosprecio hacia los demás elevas tu autoestima que muy por el piso la sentís todas tus hipócritas mañanas.

-¿…?

-Vos en tu infancia tratabas al resto de tus compañeritos de homosexuales.

-¡Yo nunca usé el termino homosexual!

-Tal vez ese no, pero estoy seguro que si dijiste trolo o maricón o morfeti, soplaquena, pa´atras, comilón, balinardi, tragasables, mascapito, lametroncos, ¿tú sabes? etcétera, etcétera.

-Se lo merecían todos y cada uno, aun hoy se lo merecen, esos son todos unos afeminados. Yo lo sé.

-No se lo merecen. Vos decís eso para poder observar la reacción que tienen los demás frente a un homosexual.

-¿Por qué quería hacer eso?

-Si en las demás personas ves una reacción de reprobación, no reconoces tu homosexualidad, en cambio, si la reacción es positiva gritas a los cuatro vientos tu gusto hacia las personas de tu mismo sexo.

-¡Yo no soy puto, tú lo eres!

-Ves a lo que me refiero, ahora me acusas a mí sin fundamento, yo no lo niego, es que me molesta que sigas con esta farsa ¿Por qué no te liberas al fin? Podes confiar en mí, yo no te juzgaré. Nadie te juzgará por lo que hagas o dejes de hacer con tu rabo.

-No sigas con esto y dame un trago.

-No tenes que beber para evadirte. Deja de escapar y enfrenta tu sexualidad de una vez… Pensalo mientras te cuento una historia que me sucedió.

-¿Tengo que escucharte?

-¡Sí!, me tenes que escuchar porqué te va a interesar, y estoy seguro que luego me vas agradecer.

-Si te escucho me das un trago.

-¡No! Porqué tú no vas a querer tomar más por el resto de tu vida.

-¡Ufa! Igual no pienso dejarlo por lo que vos me digas

-Yo en el pasado también tuve un problema con la bebida. Fue por el año 1914, cuando todas las reinas habían salido a batallar en la sangrienta guerra fría contra Azrael. Mi filosofía es la paz y se me está prohibida la guerra, de todas formas, por mis actitudes se me prohibió el uniforme militar. En la comarca quedamos Papá reina, Reinito, Sam y Yo. En una ocasión me encontraba escribiendo unos poemas en la orilla del lago Virus, me inspiraba en los pájaros, los edificios roídos y las ranas, lamentablemente esta paz fue imprevistamente quebrada por Reinito que había decidido tomar un baño privado, él estaba desnudo y sumergido hasta la mitad del cuerpo realizando sus poses de heredero. Cuando intente acercarme para poder observarlo mejor, él se percató de mi presencia y comenzó a bailar de forma extraña, me llamaba con nombres seductores y realizaba todo tipo de vulgares galanteos. Yo al notar esta demostración liberalizada de sexo, negué toda proposición con la mano mientras seguía con mi fantástica poesía. Al ver mi negación comenzó a calumniarme con toda clase de improperios relacionados a una simulación de mi sexualidad, epítetos, dicho sea de paso, sin la menor prueba. Tras no soportar más la situación me alejé con la cabeza gacha en dirección al alcohol que escondía detrás de los libros de Buchay. Entré en una desesperada depresión en la cual llegué a probar todo tipo de bebidas espirituosas hasta que un día la tragedia golpeó a mi puerta y caí en un coma profundo. Dicen que tomar anticongelante con el estomago vacío puede producir ciertos padecimientos, el estado catatónico es uno de ellos.

-¿Y qué pasó?

-Después de 15 años de estar en cama.

-¿Cuántos años tenes?

-Las reinas nunca decimos nuestra edad. Cómo te decía: a los 15 años desperté del coma y en vez de recibir una fiesta por estar vivo, recibí una invitación a la casa de Papá reina para mantener una conversación privada con respecto a mi problema con la bebida. Cuando mi cuerpo estuvo preparado para caminar asistí a la casa del sabio hombre. Comimos paté du palom con salsa de trufas cosechadas en los fértiles campos de Gargamel, tomamos vino espumante cosecha 1923 aromatizado con frutos del bosque y de postre vainillas al coñac. Pasada la digestión y en medio de nuestros habanos ovalados, Papá me hizo notar mi terrible problema con el alcohol. Yo negaba todo con incrementada reacción, a lo que el viejo finiquitó con firme vehemencia, me tomó las muñecas obligándome a darle la espalda y apoyándolas sobre la mesa me dijo: Yo terminaré con vuestro problema de la bebida, ¡dejadme ver tu rabo de reina!, tomó mi pantaloncito pañolín y me lo retiró muy sensualmente… Desde ese momento no volví a beber, ahora cuando sufro algún ataque de ansiedad me pego una vueltita por lo de reina Entrenador y problema solucionado.

-¿Qué tiene que ver esta historia conmigo?

-Tiene mucho que ver: tú eres igual a mí.

-¡Claro qué no!

-¡Claro qué sí!

-¡Qué no!

-Qué sí y te lo puedo demostrar. Enséñame tu rabo de humano.

-¡Ni en pedo lo haría!

-¿No queres probar que estás equivocado?

-¡No lo voy a hacer y se terminó!

De pronto una explosión se oye desde el primero de los tres estómagos de reina Filósofo, y sus minúsculos músculos se marcan yuarsenegermente en su epidermis azul, los huesos crujen al agrandarse entre sus tensas articulaciones y la ropa estalla quedando un pequeño short blanco. El desarrollo instantáneo del cuerpo de reina Filósofo alcanza la altura de 1 metro con 90 centímetros y la anchura de cualquier típica puerta de roble Porteño. La mutación color cielo toma firmemente las muñecas de René y lo obliga darle la espalda…

René despierta al día siguiente con honesta sonrisa, cómo si hubiese dormido en las mismísimas faldas de los Dioses, o de las Reinas. Sus comportamientos rutinarios son también más alegres, se baña de una forma delicadamente higiénica, se perfuma meticulosamente en recónditos lugares y se viste con seguridad calzándose unos jeans ajustados azules de Levio´s, zapatos color caqui de Juan Pie y una camisa rosa de Che mea. Sale del edificio cantando la misma y reiterativa canción: Metralleta, saluda a sus vecinos como es de costumbre pero un tanto más efusivo y camina con la frente bien elevada en dirección a su puesto de trabajo. Llega a las lujosas torres de Catatonia construidas por el reconocido arquitecto Cesar Eisenmeyer y piensa platónicamente: Hoy a mis compañeros les voy a dar una buena sorpresa, ¡hoy me destapo! Sube al ascensor Levité cuya capacidad es de trece personas ascendiendo con una carga de veinte y en vez de preocuparse por el sobrepeso le entusiasma la proximidad tan cercana al perfume que durante tanto tiempo se censuro respirar. Observa a las personas con una desinhibición nunca antes sentida y es un muchacho en particular cuyo instinto de acariciar le provoca pensar: ¡Qué guapo! Éste es mío. René extiende sutilmente su brazo y pellizca suavemente el trasero del pobre empleado. Se abren las puertas, el muchacho baja empujando a las personas que bloquean su salida y desaparece en el cierre del ascensor. René continúa su trayecto por el ascensor recordando el momento previamente vivido: ¡Qué deliciosamente durito! Las puertas se abren nuevamente, ¡Éste es mi piso!, piensa y baja del ascensor moviendo rítmicamente sus caderas para traspasar entre la multitud.

-¿Cómo anda señor recepcionista?-saluda al hombre tras el escritorio de bienvenida.

-Bien, por suerte… ¿Vio ayer el partido?

-¿Cómo me lo voy a perder? Vi lo suficiente como para darme cuenta de la amargura de su equipo.

-¡Ja ja ja! Ustedes son amargos… Qué tenga un buen día.

-¡El mejor!-contesta René dándose vuelta como si estuviese desfilando las ultimas tendencias.

Continúa su trayecto, saluda muy animosamente a toda persona que se le cruza y llega a su oficina amueblada a mano por el mejor diseñador de la Red de oficinas, saluda a su secretario personal y le ordena que junte al personal para escuchar el discurso intimo que próximamente pronunciará.

El personal se reúne temiendo por sus puestos de trabajo, ya que generalmente las reuniones son escasas y su finalidad es informar el descenso de los compañeros laborales, días atrás habían despedido a un guardia por quedarse dormido en sus labores. Mientras tanto René se encuentra encerrado en su oficina, practica la pronunciación de palabras al azar, se clarifica la voz y mueve sus hombros hacia adelante y hacia atrás dándose motivación a soltar su gran secreto, finalmente se convence, abre la puerta, camina hacia el escritorio de su secretario, sube sobre éste (sobre el mueble no sobre el secretario) y comienza su discurso:

-Antes que nada, buenos días a todos y gracias por estar aquí.

-Si no estoy acá me echan-es el murmullo más escuchado entre la audiencia.

Trata de no prestar atención a esta leve interrupción y dándose aun más valor continúa:

-Los reuní aquí para hacerles una importante declaración…

Las gotas de sudor empiezan a correr por el rostro de René, se desabotona los dos primeros botones de su camisa mostrando sin inhibiciones sus pelos pectorales y prosigue:

-Yo les quería decir que…. lo siento si alguna vez los discriminé en algún sentido, les pido mis más sinceras disculpas por haberlos disgregado de alguna forma frente a otras personas o en privado. Sé que en algún momento de mi vida ofendí a alguna persona por su raza, nacionalidad, religión, orientación sexual o de la forma que fuere; sé que lo hecho, hecho está y las culpas no se me irán por ésta disculpa ni nada por el estilo. Yo sólo quiero conseguir una segunda oportunidad de ustedes, me equivoqué y lo reconozco, quiero cambiar y ustedes me ayudaran a cambiar; ya no quiero tener más miedo, y quiero conocerlos y que ustedes me conozcan como realmente soy y no como simulo ser. Siempre simulé, hoy dejaré de hacerlo, no lo volverán a ver nunca más, voy a tratar de no necesitar disimular para conseguir la codiciada aceptación. Yo soy así, te puede gustar o no, pero a partir de la revelación que sufrí ayer no se me volverá a llamar hipócrita. Voy a ir de frente y mostraré mis temores, como así también las cosas que me generan satisfacción. Mientras yo consiga satisfacción sin dañar o molestar a otro ser, ¿por qué debo ser cuestionado? Yo de ahora en más respetaré a todo ser por cómo es y no por cómo temo que sea; y exigiré lo mismo de mis semejantes. Yo, René Mercurio, soy una buena persona a pesar… ¡No, a pesar no!, soy una buena persona porque soy un ser humano sin importar que sea caucásico, argentino y homosexual… ¡Sorpresa!

La gente comienza a comentar cosas y aquí van algunas de ellas:

-¿Dónde está la noticia?

-Sorpresa para vos, nosotros lo sabíamos de hace rato. ¿No, Carlos?

–El informe se lo dejé en el escritorio.

-¡Música!-se materializa reina Filósofo con un equipo de karaoke wi-fi y sonido envolvente de 17×5 marca Ahí va que rocía toda la atmósfera con el poderoso merengue de Franckie Hugo.

Los empleados de a uno empiezan a soltar las tensiones hasta que todos bailan y beben las bebidas proporcionadas por Martirio Azul, siendo felices hasta la finalización de la jornada laboral, momento en el cual reina Filósofo se identifica como el cabo Reina y esposa a nuestro personaje para poder llevarlo a la seccional local a que sufra los interrogatorios y suelte los nombres de, como llaman en el cuartel, más desviados.

Metralleta

(Franckie Hugo)

Nena eres una metralleta

con esa pollera y ese par de panderetas,

mueve con ritmo ese percutor,

quiero comprobar si tu bala tiene ton,

dispara certero hacia mi corazón

y enciende el fuego de mi cañón.

Es candente el humo que observo

por mi extensa mira del sabor,

vamos todos a salir de caza

y declarémonos la guerra del amor,

tengo una pistola y dos granadas,

tú con esa deliciosa metralleta

la batalla ya tienes ganada.

Me-tra-lle-ta, me-tra-lle-ta.

Vamos a bailar la danza de la metralleta,

el que no la gana la empata y el que pierde también gana.

Me-tra-lle-ta, me-tra-lle-ta.

Vamos a bailar la danza de la metralleta.

Es una batalla nuestra cama, nuestro sofá y la almohada

Mueve despacio tus caderas nena.

Bailando la danza de la metralleta.

Dispara con precisión a mi corazón.

Yo también deseo comer tu galleta.

Baila, baila metralleta, baila, baila metralleta,

baila, baila metralleta y planta, planta la palmera.

Yerba Mala

Abril 22, 2009

ova-¡OSVALDO…, levantate de una vez, pelotudo!- ésta es la encantadora voz de cigarrillos negros y despertadores campestres de la señora Teodosia.

-¡PENAL! ¡Vamos Morón, carajo!- con este discurso de envidiable contenido filosófico se despierta el protagonista de nuestra historia.

(-Hola Osvaldo-saluda el publico al protagonista.)

-¡Ova, llámenme Ova!-corrige el muchacho.

-¡Ass-breiquer!-suena la majestuosa ejecución desde los doce pasos en castigo a la corrección hecha, la patada de la señora entra de lleno en el redondo trasero de Osvaldo, obligándolo a ponerse de pie.

-¡¿QUÉ OVA Y QUÉ PENAL?!-pregunta sorprendida Teodosia juntando los dedos de su mano derecha hacia arriba y agitándolos. -¡Vos tendrías que estar en un penal, pedazo de mierda!-a lo mimo dibuja unas rejas en el aire. -¡Qué flor de boludo vengo a procrear!- con rostro de plegaria juntas sus manos a la altura del pecho y las dirige al cielo. –Dale, vestite y anda a hacer las compras- manito en posición chas-chas. -Y será mejor que te apures porqué a las tres, llo tengo partida de escoba con el Rolo y las chicas y no quiero llegar tarde por vos, imbécil- esta última oración la dice en un tono algo novelesco y con un poco de acento centroamericano.

-Mamá no te la creo que me despiertes así. Justo estaba soñando que jugaba en la primera del Gallito (apodo de Morón) y me hacían penal contra los putos de Tigre-el muchacho desilusionado, continúa con su relato onírico, mientras su pequeño compa se despierta y saluda al público pegando cabezazos a través de la tela del calzoncillo.

-¡Ma´ que gallito descerebrado!- la señora lleva su puño cerrado a la nuca y amenaza soltarlo sobre el rostro de su hijo. -Ya te me vas al súper de acá a la vuelta y me compras medio de amarettis y un jugo de mocollinye estra larje- simula tener una botella que vacía en la boca. -¡Glugg, glugg!- actúa hasta que recuerda que las ordenes se deben implantar con seriedad. -¡Ehhh!- su otra mano improvisa el movimiento de un acelerador de motos, -recuerda que si haces esto bien y en un santiamén llo dejaré tu cuerpo sin marcas. -“Kok”-suenan los puños al estrellarse como advertencia.

-Mamá, a mí sólo me visten las grandes marcas-contesta el muchacho señalando con ambas manos su llamativa vestimenta de cama.

(-Ja ja ja-Risas del público.)

Frente a esta respuesta, Teodosia recuerda la maza de carpintería que recibió la navidad pasada y comienza a desearla entre sus manos. Por suerte para Osvaldo, también recuerda el consejo del Dr. Socolinsky: “Los golpes de más empeoran a su niño o niña” (No sic.). La reflexión de golpear o no a su hijo mantienen ocupado a su cerebro por unos minutos, y la imposibilita a darle ordenes a su cuerpo para realizar movimiento alguno: permanece con los ojos sin pestañear, los labios fruncidos y hacia fuera, una mano en la pera y la otra en la cintura, petrificada de pies a cabeza como cualquier estatua céntrica; mientras tanto deduce que fue lo que realizó en su vida para que su hijo se desarrolle física y no-mentalmente. A todo esto Osvaldo observa a su madre y piensa la forma de desencantarla, pues su frágil humanidad le hizo notar que las necesidades naturales son parte de su estilo de vida cosquilleándole la vejiga. Por respeto a su madre, la imitación es parte del respeto, él también permanece estático tratando de encontrar la forma de arremeterle al baño antes que estalle su pequeño compa. En sus quietos ojos parece encenderse una respuesta a tal dilema, va a hablar:

-Bueno ma, ahora voy.

Lo ha conseguido, la mente de la doña regresa al mando de su cuerpo y se autordena retirarse del lugar lamentándose por haber practicado boxeo durante el embarazo. En la habitación queda el recién atardecido (son las dos hora de reloj resistente al agua) mirándome extraño, le doy letra y al ritmo de: “Dale, dale el gallito” agita sus brazos en severos ataques espásticos y contonea arítmicamente sus caderas en dirección al baño. Realiza su eliminación de fluidos generando la mayor cantidad de espuma posible y en uno que otro error en su puntería lubrica artísticamente la tapa del uater; se lava las partes visibles con ahorrativa destreza y casi inexistente minuciosidad, mientras que las partes no visibles las deja al natural, a lo francés como le dicen; mira al espejo con ese ojo tan imaginativo que tenemos todos los que no fuimos agraciados por la naturaleza y se idolatra sin sinceridad alguna:

-Me veo bien. Seguro que cuando sea jugador de fútbol profesional me lloverán contratos por mi habilidad- se lleva la mano a la mandíbula – y por mi belleza.

(Un grillo suena entre la multitud.)

Su perorata de auto-elogios infundados finaliza al notar que se está olvidando de ocultar su edad (30), preocupado por posibles testigos mira a sus costados y disimuladamente moja sus dedos con la lengua, se los huele con expresión de agrado y se los pasa gallardamente desde la nuca hacia la parte frontal (zona marular de históricos goleadores argentinos). Cubiertos los accesos testeanos de similar aspecto a los que posee aquel gran diez Diablo, se gorgorea la garganta con agua y pronuncia a lo Yeikspir:

-¡Qué buacho lindo, soy todo un Ova Sabatini!

Toma su actualizada casaca de Deportivo Morón, se calza su pantalón tropical y se moviliza de formas bailanteras (extiende sus dedos horizontalmente, mueve sus manos hacia delante y hacia atrás girando la posición de las palmas de arriba hacia abajo) hasta la cocina. Sobre la mesa familiar lo esperan el dinero justo, el mapa para llegar al supermercado y las específicas instrucciones de como realizar correctamente las compras. Coge todo, sale a la calle cantando el último hit de su grupo favorito Yerba Mala y sobre la vereda deslumbra con el pasito de los mismos artistas. La gente sin sentirse culpable se aleja groseramente de su camino y algunos sin ningún disimulo cruzan a los piques cortos. A Osvaldo mucho no parece importarle estos comportamientos y continúa pasito p´adelante y medio pasito p´atrás mientras canta: -“Yerba Mala, Yerba Mala. Me olvido de todo y me pongo a bailá”.

Tiempo fuera; antes de seguir con la historia debo presentarles a un gran amigo mío, éste es un personaje que seguirán a través de estos textos en innumerables ocasiones. Vengan por acá, no se preocupen Osvaldo va a estar bien…. ¡Cuidado con el auto!.. ¡Uf! Eso estuvo cerca… Parece que dejarlo solo es un riesgo que no puedo correr si quiero terminar el cuento. Los dejó con Francis Ho-Min-Go mientras me voy a apagar al protagonista.

-Buenas taldes. Yo sel plopietalio del negocio y me encalgo de todo el tlabajo: caja, leposición, vigilancia, ticket, todo, todo.

Regrese; yo sigo, Francis.

-Todo, todo.

Yo sigo… Gracias a tanto trabajo Francis se pasa la mayor parte del tiempo en su tienda tratando de no recordar las bellezas de su Malasia natal y la injusticia de su exilio. La historia de este gran supermercadista es un relato conmovedor con un alto contenido lacrimógeno así que preparen los violines y a disfrutar.

(Las imágenes se tornan sepia.)

-Yo tenel un sueño: “Todos los ploductos deben sel iguales a los ojos del cajelo”.

Con estas palabras y levantando los brazos Francis comenzó los discursos en el día del repositor frente a la alta cúpula sindical de vendedores de productos comestibles malayos. En el gremio no cayó muy bien este socialismo desmesurado y se retiraron a una reunión de urgencia para extirpar la enfermedad que se propagaba entre los compañeros.

-No debemos pelmitil que el queso azul se intelcambie pol la misma cantidad de billetes que un huevo- opinó un señor de grandes dimensiones con su pulgar firmemente bajo.

-La leche pol colol le collesponde un plecio más elevado- un hombre con una campera de cuero negra aseveró y asintió con la cabeza.

-Las galletitas dulces sel más licas que las saladas- afirmó relamiéndose disimuladamente un muchacho con una camisa azul, roja y blanca.

-Las malcas, no se olviden de las malcas, a más lindo logo más calo el ploducto-estas palabras fueron dichas por un sujeto con una tupida barba blanca.

-¡Qué mundo más desagradable si el queso pol sel eulopeo sel más costoso!- Francis solitario e impotente defendía su discurso-. No entendel que todos los ploductos sel iguales, todos sel necesalios e indispensables. Nosotlos debel y tenel que cambial leglas de melcado, esa sel nuestla obligación como hijos de Akila.

-Señol Flancis Ho-Min-Go, no insistil más. En unanimidad votamos que usted acaba de sel expulsado del sindicato de supelmelcadistas nacionales; lazón: compoltamiento ellante. Su unifolme pol favol-finiquitó la conversación el hombre de la campera extendiendo amistosamente las manos.

Tras recibir esta noticia con gran asombro (colocó sus manos sobre sus mejillas y abrió la boca sin emitir sonido), Francis se retiró del sindicato sin despedirse de sus selectas amistades. Caminando por las estrechas calles de Kuala Lumpur fue conciente que sin el apoyo de los gordos no podía continuar trabajando en el rubro, ¿en dónde entonces? La respuesta la dieron cuatro televisores en una tienda de electrodomésticos, éstos mostraban imágenes de un país sudamericano que festejaba la obtención del campeonato mundial de fútbol. Francis al ver a un sujeto con el mando presidencial y gritando con el resto de la población como un ciudadano más decidió que esa tierra sería su futura tumba. 25 años después lamenta haberse forjado ese destino, este país no es tan maravilloso como pensaba, la equidad de recursos que él se imaginó es esquiva para lo que se llama democracia.

Enciendo a Osvaldo y le doy indicaciones para que entre al supermercado Malayo-argentino. Francis dispara su desconfiada mirada al nuevo cliente. Osvaldo no presta mayor importancia y al grito de “Dale lo´pibes” se dirige a la sección yiya en busca de los deliciosos amaretis que tanto desea deglutir su madre. En su trayecto por las góndolas mareados y yoruguas, en un acierto o desacierto del destino, se cruza con la oferta de yerba mate El Amargo´s preniun. El kilo unos pocos centavos. Promoción sólo para inteligentes, ¿usted lo es?

(Suena la caja registradora.)

Osvaldo se toma su tiempo para leer y grita:

Llo lo soy, y de ninguna manera me perderé este regalo!

Él sabe bien que su madre no toma mate (a la señora no le gusta compartir la saliva con otro ser que no sea el protagonista de Tardes de amour), y que en las instrucciones entregadas especifica: ¡No compres mate, pelotudo! Osvaldo entiende todos estos mensajes, pero de todas formas es un extremista y le gusta jugar con el peligro, ya que en este momento está pensando: Una oferta es una oferta. Como decía mi tío: Si las deudas están de oferta compra todas las que puedas. Mi tío es hermano de mi madre (los hermanos no se volvieron a reunir gracias a un rencor por deudas), si lo dice mi tío mi madre estará de acuerdo en que lo haga. Definido el asunto, va a demostrar que pensar es parte de su naturaleza llevando la yerba, los copetines de la tercera edad y la bebida estra larje. Un momento, si va a realizar un gasto que su vieja no se imaginaba, el dinero no va a ser suficiente para la bebida.

-Dinero no alcanzar-declara Osvaldo a los aires mientras reflexiona mirando para todas partes.

Debe encontrar rápido una solución, la partida de escoba está pronta a empezar y no comenzará sin el liquido que fluya por las cuerdas vocales de lo violentos participantes. En un instante de lucidez recuerda que en su tour por el supermercado, entre las secciones esclavas y solteras observó un cartel de un ignoto jugo tailandés: Kang una explosión en tu estomago. El sobre sólo algunos centavos

(Cómo las publicidades resuelven nuestras vidas).

Suma los valores con sus dedos maquillados de tierra y se golpea reiteradamente el mentón acomodando los números, hasta que siente su cráneo sobrecalentarse. Parece ser humo esa cosa que sale de su cabeza… Así es, definitivamente estamos en presencia de una combustión por pensamiento. Su precario peinado no soportará mucho tiempo las altas temperaturas y él lo sabe, por eso lo refrigera colocándose dos sobres del juguito sobre su cabeza al mismo tiempo que le enfila danzando exultante hacia la caja. El empresario extranjero lo observa de abajo hacia arriba con fijo ojo de reconciliación nacional y por dentro ríe a carcajadas de los productos que acaba de seleccionar su cliente. ¡Ja!, pensal que Estado no pelmitil vendel estos dos productos. ¡Jaja!:

-Son $4,50. ¿Algo más va a lleval?

-No nipón, eso sel tolo.

-¡Nipón no, malayo, yo sel malayo!

-Sí, sí, se´igual. Quédate con el cambio.

Le da todo el dinero que posee (un billete de $4,50), toma sus cosas y se retira. En la puerta se cruza con un hombre vestido completamente de tenis, cruzan miradas de asco y continúa cada uno con su camino.

Llega a su casa y se pone en campaña para darle una gran sorpresa a su madre: deposita la pava con gran cuidado en la hornalla y espera que hierva el agua, limpia el mate de sus añejas telarañas y quita el cartel de: Sólo usar en presencia de Juan Antonio Francisco Quevedo de Molina Reyes Hijo Segundo (el actor de Tardes de amour).

-Actorcito de novelas- declara Osvaldo envidioso de la estrella.

-¡Boludo, no hables solo!- de esta forma la madre entra en la cocina, sonríe de orgullo por su hijo que al parecer ha realizado lo que le fue encomendado, y para comprobarlo toma las bolsas de las compras, agarra los amaretis y comienza a buscar la botella de 2,250 litros de gaseosa. Obviamente no la encuentra, así que no sólo el agua de la pava está tomando temperatura, piensa en tranquilizarse y darle una oportunidad, al fin y al cabo ella se siente culpable de su hijo.

-Osvaldo, hijo querido, decile a mamita dónde está el mocollinye estra larje.

-Ova mamá, decime Ova.

La mujer boquiabierta se queda mirando a su hijo lamentándose por haberlo enviado de chico a tantos programas infantiles y al grito de ¡RETRASADO!, ¿DÓNDE ESTÁ EL JUGO?- reacciona violentamente y se pone en posición de ataque.

-Está ahí, mamita.

Se escucha sonido hervor, aunque no se puede definir si proviene del agua o de Teodosia. Osvaldo ríe disimuladamente como niño pequeño, toma la pava y apaga el fuego mientras piensa: Hoy le doy una buena sorpresa.

Teodosia encuentra por fin los jugos y reconoce el refresco tailandés; una ira desenfrenada le generan arrojarle con gran potencia un sobre al rostro. Osvaldo se da vuelta con la pava caliente, el mate preparado y una enorme sonrisa por hacer un buen trabajo; lamentablemente no terminó siendo tan bueno pues el sobre se estrella en su enorme sonrisa, se desliza borrando su alegría y deja un perfecto rectángulo colorado.

-IMBÉCIL, ¿QUÉ HICISTE CON LA PLATA?

-Compre yerba, ma.

-¡¿YERBA?! ¡TE PUSE MUY CLARO QUE NO DEBÍAS COMPRAR YERBA, DESCEREBRADO! ¿Qué carajo voy a hacer con vos, te destruyo o te dejo ser un completo idiota?

-No mamá, no me mates-a Osvaldo le pasan por los ojos todos los maltratos recibidos (Golpe circular ascendente con cacerola de acero inoxidable, Bajada brusca de la tapa del inodoro durante el proceso de orines, Cargada general por gol de Tigre en último momento, Traicionera declaración de amor a su compañerita de segundo grado; recuerdos y más recuerdos infantiles con música de los 80´).

-Y ahora pelotudo -la señora interrumpe el momento melancólico-, ¿qué llevo a lo de la Yolanda.

-Juguito Kang. El nipón me dijo que es muy bueno- se defiende Osvaldo con las palmas levantadas.

(Mientras tanto, en el supermercado Malayo-argentino.)

Francis siente un escozor por la espalda y para aplacarlo grita:

-NIPÓN NO, MALAYO, soy malayo, ¡indio de mielda!-Francis detiene su furia al observar a dos muchachos morrinsonistas entrar, cuando están cerca los increpa-¡Buuh a Mollison! ¡Yo sel de Akila Kulosawa! ¡Lashomon mollones!

(De regreso en la cocina de Teodosia.)

-¡Juguito Kang; bueno para nada! No te pego porque me desarreglo y al Rolo sólo le gustan las mujeres que son femeninas. Pero vos seguí con tu comportamiento infradotado, que cada vez te pareces más a tu padre y lamentablemente como él vas a terminar (El papá de Osvaldo pronostica el tiempo en un conocido noticiero y próximamente piensan ascenderlo a columnista deportivo.) ¡Cómo le pude dar mi flor a tremendo tarambana!

Totalmente resignada de quien considera anárquico de cerebro toma los sobres de jugo, los amaretis y arreglándose la coiffeur hogareña se retira reputeando. Osvaldo que aun conserva el perfecto rectángulo colorado del atentado contra su vida permanece de pie con la pava en una mano y el mate en la otra.

-El mate no lo voy a tirar- se dice y prepara un amargo bien cargado, duda un poco, pero termina consumiendo la bebida gauchesca.-¡Mmm, está bueno! No es fernes pero igual está bueno.

Prende el estéreo; suenan los elaborados riffs de Yerba Mala, se pone de pie y empieza a moverse al ritmo del cachengue mientras uno tras otro se clava los mates. Después de 10 minutos de infusiones y cumbia-pop-bailable a todo gas se siente exhausto, se recuesta en su silla y empieza a hojear Deportivo Morón Magasín. Detiene la vista en la última entrevista a Néstor “tanque” Cannevare (ídolo de los años de oro del gallo.) y a pesar de sentir adoración hacia las fotitos se esfuerza dándole una posibilidad a la literatura. Tras leer el registro de 76 goles en 38 partidos, su vista se empieza a nublar, su mente preocupada por los ojos se descuida y el cuerpo se mueve con completa libertad realizando excéntricos comportamientos. Su cerebro toma valor, detiene las convulsiones de su cuerpo y demostrando que tiene toda la autoridad le pregunta al gato:

-Bilardo, ¿qué me´ta pasando?

El minino seductoramente se arregla el pelaje de su cabeza, se toma su tiempo con poses actorales y sabiamente contesta:

-Los aminohidroargentoaldehidos están generando una reacción en cadena en…

De pronto interrumpe el ruido de la puerta. Alguien ha entrado en la cocina: es un hombre de 54 años con el pelo engominado, la camiseta con bolsillo y el escudo de Deportivo Morón, un pantaloncito corto resaltador de glúteos, medias hasta sus rodillas de lupus y unos viejos botines Balonpiecito. Osvaldo mira al sujeto y luego busca complicidad en Bilardo. El gato levanta sus garras delanteras demostrando ignorancia frente al desconocido intruso y se da a la huida. El joven observa la soledad en la que se encuentra frente a su paranoia, intensifica el valor de su mente y pregunta:

-¿Quién carajo es usted?

El extraño permanece inmutable, no dice palabra alguna, sólo observa esperando algo. Pasan los minutos ojeándose las caras sin decir nada, hasta que el joven baja la vista hacia la revista. El tipo que tiene enfrente es de similar aspecto al protagonista de la nota.

-¡¿Tanque?!

El hombre se arrodilla y levanta un dedo hacia el cielo.

-¡Boludo, vos sos el tanque Cannevare!

-No si voy a ser el “Coyita” Gutiérrez. Claro que soy el “tanque”; para vos señor “tanque”

-El señor “tanque”, ¡boludo!, tengo al señor “tanque” en la cocina de mi vieja.

-Flaquito, somos personas grandes, no podes estar expresándote de esa forma. Vamos a tener que hacer algo con tu habla-chasquea sus dedos y aparece un pizarrón, una mano le acerca un guardapolvo, se lo pone y escribe mientras lee en voz alta.

-Mi nombre es Néstor Cannevare, tú me puedes decir señor “tanque”, maestro “tanque” o también sensei “tanque”.

-¿Señorita?

-¡Silencio! –ordena el hombre.

-Silencio no vino.

-Vos, al rincón… Mejor no, tú eres mi único alumno. Quédate donde estás y no digas una palabra más.

-¿Puedo ir al baño? E´te mate es bueno.

-No, no podes hablar hasta que yo te lo diga. ¿En que estábamos?… ¡Ah!…, ya me acuerdo, escúchame Osvaldo…

-¡Ova!

-¿Qué Ova, ni Ova?-estalla “el tanque”-Tu nombre es Osvaldo y así te voy a llamar. Por favor, no me interrumpas más, flaco.

-Perdón, sensei “tanque”

-Cómo decía, tú ya estás grande para decir boludo así alegremente por la vida, se dice hombre de testículos desproporcionados.

-¡Aaah!- el alumno abre la boca y deja caer un hilo de fluido bucal.

El ex-jugador escribe en el pizarrón por horas y el aspecto de Osvaldo cambia proporcionalmente a los datos absorbidos: el hilo de baba regresa a su boca y ésta se cierra delicadamente; su mirada comienza a semejarse a la de una persona respetable; su postura primate se endereza; los brazos cobran vida se rectifican y se cruzan en el pecho; su barba empieza a desaparecer entre su maquillada y suavizada piel; su dirty-afro se peina con raya al medio y así permanece por la ayuda de una gomina que aparece lisérgicamente, su casaca de Morón se convierte en camisa blanca y corbata roja; su pantalón hard-cumbia es ahora un pantalón de corderoy negro achupinado y sus viejas Torppes se transforman en dos hermosos mocasines color caqui.

Cannevare termina su cátedra con las lecciones de literatura rioplatense del siglo XXI, posiciones de ataque del fútbol italiano, actividades manuales bajo profundidades marítimas e ingeniería de molinos en espacios lunares. Osvaldo abre la boca para hacer un par de observaciones.

-Si la gravedad de la luna es cinco veces menor a la de la tierra, un peso equivale a veinte centavos.

Su forma de expresión es completamente diferente, su lenguaje se refinó de tal forma que la mismísima condesa de Chicoff Buarque se aproxima a la cocina de Teodosia y aplaude operisticamente la retórica del alumno.

El tanque descubriendo la finalización de su encomienda toma a la condesa del brazo y cuando ambos se disponen a retirarse el muchacho interrumpe:

-¿Sensei “tanque”?

-Ya no soy más tu sensei- corrige el tanque-, ahora soy tu igual. Has aprendido todo lo que yo te puedo enseñar pequeño polluelo, es hora de que me retire a educar a otro inferior- victorioso da media vuelta y chasquea los dedos. La misma mano que le alcanzó el guardapolvo ahora le da un libro, lo toma y lo arroja sobre la mesa.

-¿Nos vamos, “Tanque” querido?-pregunta la condesa

-Adiós muchacho y siempre recuerda: “Si el tigre está con la boca abierta, no es para que picotees dentro. Cacarea realmente fuerte y por precaución el tigre se mantendrá lejos”

Osvaldo se queda mirando el libro donde aparece su profesor vestido con un traje blanco, la camiseta de Morón, un balón en una mano y una faja de billete en la otra. El titulo del libro:

-LIBRO DE AUTOAYUDA-

“Como ser presidente del Gallito”

Autor Néstor “tanque” Cannevare o Yo

Siempre que voy por la calle, la gente me reconoce y me preguntan: Tanque, ¿cómo hago para ser presidente de Morón? Yo prendo mi pipa, le doy una profunda pitada e inteligentemente contesto: Es más fácil de lo que tú piensas, sólo tienes que presentarte con tu lista y si obtienes mayor cantidad de votos que tus contrincantes se te puede llamar presidente del gallito. Recuerda las elecciones son cada cuatro años, si no es en ésta será en la próxima.

(Final y las personas exigen la devolución de su entrada.)